EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Reflexiones sociales para el 2018

Octavio Klimek Alcaraz

Enero 13, 2018

Primero, los principales actores sociales y ciudadanía debemos repensar Guerrero y el país entero. Esto, ante el hecho de que la impunidad es el signo de estos tiempos de manera cotidiana, y las organizaciones políticas están más preocupadas por el reparto de espacios en las elecciones del 2018, que en buscar soluciones reales a la inseguridad rampante. Guerrero es una entidad donde la injusticia tiene una herida abierta y profunda, que es la noche de asesinatos y desapariciones forzadas de Iguala en 2014. Pero el baño de sangre es permanente –a lo largo y ancho de la entidad domina la maldad pura–. En Guerrero, la muerte tiene permiso desde hace buen rato, ahora toca abonar la tragedia en La Concepción, en Bienes Comunales de Cacahuatepec. Los muertos siempre son un daño colateral para los mercaderes de la muerte. Si se reflexiona sobre los posibles beneficiarios de estos últimos crímenes, se puede suponer, que son los mismos que no entienden de transición energética en tiempos de cambio climático y pretenden continuar la mala apuesta por construir la hidroeléctrica de La Parota, como gran obra de infraestructura. Sigue la ruta de los intereses económicos y tendrás las causas de estos crímenes. La estrategia es simple y probada, ocultos desde el poder formal e informal se promueven las divisiones en las comunidades para enfrentar pobres contra pobres, confrontar y desestabilizar a las comunidades. Para ello, abandonas y castigas a las comunidades, dejándolas fuera del desarrollo; sigan siendo pobres, por rebeldes e insumisos, las reprimo con y sin violencia. Era previsible así, esta otra tragedia, había combustible para el incendio. Por ello, hay omisiones y responsabilidades que determinar. Esperemos, tal vez ilusamente, justicia para los muertos a través de una investigación imparcial y a fondo de esta tragedia en La Concepción. Digo ilusamente, porque existe tal impunidad, que solicitar justicia para los muertos inocentes y sus seres queridos suena trillado.
Sabemos, que estamos muy mal y vamos a seguir empeorando, si no ponemos un alto a este salvajismo. Pero no debo perder la esperanza en la gente de Guerrero. Algo debe suceder entre nosotros para que esto se transforme. Se necesita una renovación ética y moral en el servicio público y entre los diversos actores sociales. Para esta renovación se requiere autoridad moral y confianza absoluta de la sociedad de México y Guerrero. Por mientras, seguimos viviendo el luto permanente a falta de autocrítica y principios humanistas en buena parte de nuestra clase política, que parece inmortal.
Segundo, mi esperanza son los jóvenes, que, en los días terribles de los sismos de septiembre, demostraron que pueden ser mejores que las viejas generaciones. Nos sorprendieron con su valentía y solidaridad en estos días de septiembre. ¿Por qué no impulsarles otras causas nobles como la de ser ecologista?
Al respecto, hace un tiempo escribí la anécdota siguiente: de que en la escalera del gallinero pasan, quietecitas, las gallinas; la parte superior está reservada a un cerdo. Y una gallina dice a otra: “Me gustaría saber cómo se llega arriba sin convertirse en cerdo”. Es evidente, que los que están por mantener la continuidad del viejo régimen político en México no les importa ser lo que son para estar en la parte superior, nosotros, los que somos parte del pueblo, no tenemos otra opción que realizar una revolución pacífica en los tiempos que siguen.
Sigo creyendo en el socialismo como proyecto de justicia humana y vida digna, de que en la vida todos debemos tener igualdad de oportunidades en nuestro desarrollo personal. De que el beneficio económico y la acumulación de riqueza por unos cuantos es injusto e inmoral, más cuando se destruye la tierra para ello. Por ello, para que logremos tener paz, tranquilidad y abundancia, necesitamos eliminar esa enorme desigualdad en México. Obvio, que no todos hacemos lo suficiente. La pregunta es, cómo hacemos para que todos contribuyan con el objeto de que ese deseo sea realidad.
Reproduzco parte de un texto de Boaventura de Sousa Santos, que le llamó La izquierda del futuro: una sociología de las emergencias. Él señala, que “…quizá sea tiempo de que las izquierdas latinoamericanas aprendan también con las innovaciones que están emergiendo entre las izquierdas del sur de Europa. Entre ellas destaco las siguientes: mantener viva la democracia participativa dentro de los propios partidos de izquierda, como condición previa a su adopción en el sistema político nacional en articulación con la democracia representativa; pactos entre fuerzas de izquierda (no necesariamente sólo entre partidos) y nunca con fuerzas de derecha; pactos pragmáticos no clientelistas (no se discuten personas o cargos, sino políticas públicas y medidas de gobierno), ni de rendición (articulando líneas rojas que no pueden ser cruzadas con la noción de prioridades o, como se decía antes, distinguiendo las luchas primarias de las secundarias); insistencia en la reforma constitucional para blindar los derechos sociales y tornar el sistema político más transparente, más próximo y más dependiente de las decisiones ciudadanas, sin tener que esperar elecciones periódicas (refuerzo del referendo) y, en el caso español, tratar democráticamente la cuestión de la plurinacionalidad” (diario La Jornada del miércoles 6 de enero de 2016).
Al parecer, esto no va a suceder en México en el 2018. Por ello, existe una exigencia de repensar la izquierda en México para transformar el modelo desigual, que privilegia a los menos. Motivo de reflexión para la izquierda, que queda en PRD y Morena, con las recientes votaciones de la Ley de Seguridad Interior, es que sus aliados coyunturales el PAN y el PES son poco confiables. Algunos de sus legisladores contribuyeron a favor de dicha Ley, ya sea votando abiertamente por ella o haciendo quórum al PRI-PVEM-PANAL. Si para la siguiente Legislatura no logran un mecanismo eficaz de procedimiento parlamentario para trabajos de coalición con los partidos conservadores, seguirán las derrotas por simple ingenuidad.
Al respecto, las corrientes conservadoras siempre presentes en la historia de este país tienen un éxito coyuntural preocupante. A través de diversas alianzas políticas van a tener mayoría conservadora en el Senado y Cámara de Diputados del Congreso. Espero que no logren la mayoría de dos tercios para reformas constitucionales. Posibles perdedores de antemano ante el modelo conservador, serán las mujeres, los pueblos indígenas, las minorías, los movimientos sociales y ambientales. Me baso en que, PRD, Morena, PT, Movimiento Ciudadano, pueden incluir algunos legisladores con posiciones de izquierda en el 2018, pero debido a sus alianzas con partidos de derecha en sus diversos matices, probablemente no logren sumar mayoría en el Congreso. Se tiene, por ello, que orientar en los siguientes meses desde la sociedad la agenda de cambios legislativos reales y posibles con perspectiva progresista. Ya no digo de izquierda. Es en el Congreso donde será la batalla política real. Tengo la impresión de que se sobrevalora la batalla por la mera Presidencia.
Como observo, hay muchos encuentros y desencuentros en los tiempos por venir en la coyuntura electoral. Un servidor seguirá trabajando por la unidad de las izquierdas, por una agenda de izquierdas en un futuro gobierno y en el Congreso. Así que no puedo ver como adversarios a militantes –cada vez más escasos, ahora son sustituidos por clientelas– de formaciones políticas de izquierdas. Mis adversarios naturales son los explotadores de la gente y la naturaleza.