EL-SUR

Lunes 03 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Remembranzas

Héctor Manuel Popoca Boone

Enero 03, 2022

¿Alguien ha visto a Vicente Suástegui Muñoz?

I. En aquel entonces, el gobernador electo de Guerrero, José Francisco Ruiz Massieu (JFRM) y el gobernador saliente, Alejandro Cervantes Delgado (ACD), acordaron que se llevara una reunión de trabajo con el propósito de intercambiar experiencias e información temática entre los integrantes de sus respectivos gabinetes de despacho. Yo asistí en mi calidad de secretario de Planeación y Presupuesto de ACD.
Se llevó a cabo la reunión susodicha en la residencia oficial del gobernador, “Los Eucaliptos”, y fue presidida por ambos gobernadores. Después se dio paso a mesas de trabajo bilaterales, entre los secretarios salientes y los entrantes; para finalizar ese mismo día con la relatoría de las conclusiones ejecutivas mismas que fueron expuestas por los secretarios de despacho recién designados.
Terminada que fue la intervención del secretario de Obras Públicas designado, inmediatamente otro secretario entrante le solicitó la palabra a JFRM, misma que le fue concedida. Empezó diciendo: “Señor gobernador, yo pienso que en relación a…” De repente, Ruiz Massieu lo interrumpió abruptamente, diciéndole con voz estentórea: “¡Momento, nada de que yo pienso… De aquí en adelante el único que va a pensar soy yo, el gobernador del estado, y ustedes ¡se van a concretar a realizar mis instrucciones!”, alocución que provocó medio minuto de espectral silencio, para luego continuar escuchando las otras relatorías y dar por terminada la reunión.
Cuando los asistentes nos despedimos de mano de JFRM, éste se me acercó al oído para decirme en voz baja: “Popoca, después quiero hablar contigo, para ver dónde colaborarás en mi gobierno”. Y también le contesté en voz baja y con respeto: “Te agradezco en todo lo que vale tu invitación, Francisco; pero creo que no haremos buena química, ya que yo también tengo la maldita costumbre de pensar”.
II. A invitación de René Juárez Cisneros (RJC), asistí a la ceremonia de su toma de posesión como alcalde de Acapulco, nuestro bello y sufrido municipio turístico. Al felicitarlo y saludarlo en persona, me expresó su deseo de que me incorporara a su equipo de trabajo y lo ayudara en las tareas de gobierno. Le dije que no podía hacerlo por las responsabilidades gubernamentales que había adquirido con el gobernador del estado de Morelos.
En el mes de marzo de 1990 y en Guerrero, no cesaban los conflictos post electorales ocasionados por el desaseo de las elecciones de alcaldes de 1989 en algunos municipios, donde el PRD argüía el escamoteo de su triunfo por parte de las autoridades electorales. Había manifestaciones de protesta de militantes y simpatizantes del PRD culminando esos “desencuentros” con la toma de palacios municipales. Muertos y heridos había por doquier en esos tiempos de confrontación violenta entre el PRI y el PRD.
Por lo anterior, se iniciaron reuniones de negociación política en la Ciudad de México, en las oficinas del secretario de Gobernación participando representantes del gobierno del estado y directivos del PRD-Guerrero asistidos por miembros de su directiva nacional.
Mientras tanto y como medida de presión política, la dirigencia estatal del PRD había convocado a una gran marcha de protesta en Acapulco, que partiría de la Glorieta de Puerto Marquez hacia el aeropuerto internacional, donde harían un plantón y un posible bloqueo, impidiendo la entrada o salida de viajeros. Dicha marcha fue reprimida con lujo de violencia y saña policiaca, a la altura de los campos de golf del hotel Fairmont.
Al siguiente sábado de esos lamentables sucesos de gran repercusión nacional, llegué a Acapulco y lo primero que le expresé a René fue mi azoro ante dicha represión social. Lacónicamente me expresó: “Fueron órdenes directas del gobernador, dadas al director de la policía estatal de reprimir la marcha a como diera lugar”. Continuó diciéndome: “Antes de que interviniera la policía me comuniqué telefónicamente con él, para hacerle saber que ya había negociado con el Dr. Wences Reza, presidente estatal del PRD, que la marcha terminaría donde desemboca el libramiento que conecta con la Autopista del Sol. Que no había necesidad de usar la fuerza institucional. Me contestó que le valían madres los acuerdos que yo había logrado; terminándome de decir: ¡Chíngueselos, para que aprendan a respetar!
Epílogo. No cabe duda que José Francisco Ruiz Massieu fue un gobernador con una gran visión, cultura política y ciencia jurídica, …equiparables en magnitud, con su intrínseca perversidad.

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