EL-SUR

Sábado 20 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Residuos, de la retórica a la acción

Octavio Klimek Alcaraz

Mayo 24, 2025

Hace casi 9 años publiqué un texto sobre la problemática de gestión de residuos en Chilpancingo (El Sur, 1 de octubre de 2016), me permito usarlo de base para el siguiente texto.
Como ciudadano generador de residuos en Chilpancingo, comparto algunas reflexiones.
La hoja de ruta de desarrollar un Centro Intermunicipal de Aprovechamiento de los Residuos Sólidos de la Zona Centro del Estado de Guerrero en más de 10 años no ha fructificado. El sitio propuesto para ello era Matlapa, ubicada en tierras del municipio de Tixtla, adquirido en su momento por el gobierno municipal de Chilpancingo. Cuando se tuvo conocimiento del sitio elegido por el municipio se les propuso que ahí se recibieran los residuos no sólo de Chilpancingo, sino también de Tixtla y Zumpango. Se trataba de que se estableciera ahí un centro de reciclaje de residuos, área para compostaje de la materia orgánica y construir celdas para el denominado relleno sanitario. Esto, con una política de lograr que el menor volumen de residuos entrara a las celdas de disposición final. Para ello, se requiere de manera previa y gradual, que la población separe sus residuos, cuando menos en orgánicos e inorgánicos, y que en la recogida se entreguen y dispongan separados.
La base de la propuesta es la denominada jerarquía de residuos que se establece como orden de prioridad en las políticas de prevención y gestión de residuos: (a) prevención; (b) preparación para la reutilización; (c) reciclaje; y (d) eliminación en sitio de disposición final.
Ahora, es urgente encontrar un nuevo sitio de disposición final de los residuos de Chilpancingo, ya que la vida útil del sitio actual en Huiteco ha fenecido, si es que alguna vez tuvo vida útil dicho tiradero. Recuerdo que Huiteco fue usado en la emergencia de mediados de la pasada década, para salir del problema inmediato de no poder usar el sitio de Matlalapa por la oposición de pobladores de Tixtla. Huiteco es ahora un sitio saturado de residuos, lo que se llama un tiradero, que no cumple con los estándares y normas de un sitio de disposición final. Por ello, debe ser clausurado técnicamente y saneado, para en lo posible mitigar sus impactos adversos, al ambiente y la salud de las personas, como son contaminación por lixiviados y emisiones de metano. Tarea complicada y costosa, que por ser obra poco vistosa, sufren siempre de penurias de inversión presupuestal. Sólo recuerdo como gran inversión pública federal en la anterior administración federal la clausura y saneamiento del tiradero de Las Matas, en el sur de Veracruz.
Pues sigue, después de tantos años, el sitio de Matlalapa como no disponible, ahora se han sumado en contra de depositar residuos ahí comuneros y el gobierno del municipio de Zumpango. Algo sucedió, que la hoja de ruta de desarrollar un Centro Intermunicipal de Aprovechamiento de los Residuos Sólidos de la Zona Centro del Estado de Guerrero en todos estos años no fructifica. Por lo que leo en las crónicas, la población de Zumpango no tiene confianza en el buen manejo del sitio y tiene fundados temores de que exista el riesgo de que se contaminen sus aguas superficiales y subterráneas con los lixiviados de la disposición final de Matlalapa. Algo que para ellos puede ser razonable, pero una pésima noticia para la población que vive en Chilpancingo. No queda más que seguir depositando en Huiteco, buscar un sitio adecuado a las normas ambientales dentro del municipio de Chilpancingo se antoja muy cuesta arriba en el corto plazo.
Insistir en Matlalapa parece también cuesta arriba. ¿Cómo se puede ganar confianza con los opositores a la disposición de residuos ahí? ¿Cómo responder y atender las objeciones de la población de Tixtla y Zumpango?
Se debe comprender que la situación actual no es mera responsabilidad del actual gobierno municipal de Chilpancingo, sino de responsabilidad compartida con sucesivos gobiernos municipales de todos los orígenes políticos, que desde 2015 administraron este problema, sin atenderlo en sus orígenes. Tampoco asumieron compromiso y apoyo en dicha tarea los sucesivos gobiernos de la federación y el estado. Finalmente, una gestión sensata de los residuos en Chilpancingo requiere de recursos técnicos y presupuestales multianuales que no dispone el gobierno municipal.
Se requiere una buena mediación entre quienes están por Matlalapa y los que se oponen a ello. Una mediación donde todos ganen. Donde sea posible trabajar escenarios y alternativas a este problema.
Se debe estar consciente, que el tiradero de Huiteco tiene límites biofísicos. El peor escenario es que no quepa más basura ahí, entrar en una situación de emergencia y hasta de desastre, ya que son por lo menos entre 200 a 400 toneladas diarias de residuos sólidos (según la fuente), que podrían ser depositadas o quemadas de manera anárquica e irregular en el entorno de Chilpancingo. Obvio, esto va a ser también malo para los municipios conurbados y circundantes a Chilpancingo, como Zumpango o Tixtla. No saldrían incólumes de esta crisis de residuos, es irreal pensar eso, se está profundamente interconectado. Calles, barrancas, ríos, en cualquier sitio posible, estarían sujetos a posible contaminación, así como incremento de riesgos a la salud de la población afectada, ya que la proliferación de agentes biológicos es factible.
Finalizo señalando que se requieren encontrar puentes de entendimiento, comprensión y diálogo. Se trata de resolver el problema de los residuos de manera conciliadora con una visión de desarrollo regional, que va más allá de los limites municipales de Chilpancingo, Tixtla y Zumpango, dado que son áreas conurbadas en los hechos. Además, dicha visión requiere ser de mediano y largo plazo.