EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Resquebrajamiento político

Héctor Manuel Popoca Boone

Febrero 01, 2020

 

Es sorprendente el acelerado resquebrajamiento del partido Morena que actualmente guía los destinos del país. Los demás partidos están de plácemes, porque ven ampliadas sus posibilidades de retomar el poder y las canonjías que de él se derivan. El PRI y el PAN están en la lona, pero no muertos.

Una parte de morenistas heredaron vicios que el pueblo repudia de tiempo atrás, como son: la formación de grupos mafiosos, manipulación de recursos, procesos y estructuras orgánicas; la toma de acuerdos al margen de los estatutos que conlleva indisciplina partidaria, comportamientos sectarios o la obligatoriedad, de facto, de pertenecer a una tribu política.

Atisbada está la ambición, descarada y desmedida, de determinados líderes morenistas por riquezas materiales; provenientes de los dineros públicos que los gobiernos les transfieren a través de las prerrogativas electorales o de las arcas públicas.

Algunos empiezan a adoptar la consigna de que el poder se obtiene con grandes cantidades de dinero para comprar votos o para cohesionar a más seguidores. Se trata también, dicen, de recuperar y/o pagar lo invertido en las campañas electorales, a la par de acrecentar el enriquecimiento económico personal. La ideología sale sobrando y a la vez olvidada deliberadamente.

Están surgiendo hacia su interior las prácticas corruptas y las propensiones a corromperse. Han dado paso a la consigna: “divide y vencerás”; para seguir fortaleciéndose como grupo político. El poder económico doblega a la persuasión ideológica. El contubernio vergonzante con empresarios y delincuentes, subregionalmente sigue arraigado. La complicidad se expande y la impunidad se asoma de nueva cuenta.

Insisto, ciertos militantes de Morena están adoptando comportamientos deshonestos e ilegítimos con el consecuente abandono de una moral conductual y el olvido premeditado de principios, programas y acciones para el progreso de México en general y Guerrero en lo particular; lo peor es que ya no se inmutan ante la crítica fundamentada y desinteresada, porque lo infalible les pertenece por definición, dentro de un manto protector de impunidad, premeditada sordera y ceguera. Sus muchos triunfos electorales logrados, los han obnubilado.

¿Quién cree y confía en los políticos?, pregunta generalizada que de nuevo se expande por el país a causa de la acción corrupta y viciosa. El espectáculo que da Morena-Guerrero es sencillamente patético; concita decepción grande y profunda, por que nada tiene que ver con la ideología política que enarbolan para la acción necesaria en el logro de las transformaciones que se persiguen.

La inclinación a la mendacidad y a la hipocresía toman carta de naturalización. Una parte de sus gobernantes municipales, funcionarios públicos y legisladores, pierden compromiso, sensibilidad social y se alejan del pueblo para disfrutar los deleites que les depara incorporarse a la burguesía política. El desvío de recursos públicos sigue estando al orden del día.

De seguir así, los morenistas entrarán a fortalecer más la acción pública de hacer a los pocos ricos, más ricos; y a los muchos pobres, más pobres. También vendrá, más temprano que tarde, la desinformación de los resultados obtenidos de su quehacer público. La no transparencia que, en el pasado concitó delitos y corrupciones por doquier, allana el ejercicio del conciliábulo y la intriga. Parece ser que están reciclando lo peor del PRI y del PAN.

Los errores en la manera de gobernar y de hacer política todavía son reducidos y focalizados, pero se magnifican por los opositores que buscan que el pueblo se decepcione pronto de Morena.
De continuar así, van directos al despeñadero. ¿O no?

PD1. “Morena se sale de mi corazón”. Porfirio Muñoz Ledo.

PD2. La compra del fertilizante-2020, lleva dos meses de retraso. El levantamiento del padrón de beneficiarios, un mes. El análisis del suelo agrícola queda descartado por desfasado. La acción institucional, permanece aletargada. De veras que no escarmientan.