EL-SUR

Martes 23 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Rewilding trófico y cambio climático

Octavio Klimek Alcaraz

Agosto 16, 2025

La conexión entre la vida, tanto vegetal como animal, y el clima, es fundamental para el equilibrio de los ecosistemas naturales. Al deteriorar la humanidad la biodiversidad del planeta se está eliminando un elemento vital que colabora en la regulación del clima y del carbono en la atmósfera. Por ello, no sólo es importante restaurar áreas degradadas para la conservación de la biodiversidad, sino también para mantener el clima que ha permitido a la humanidad desarrollarse en el planeta.
Se ha hecho evidente que la influencia de las especies animales silvestres en el almacenamiento de carbono, y por ende en la conservación del clima, ha sido subestimada durante un largo periodo. Anteriormente, el enfoque en la protección del clima se centraba únicamente en la vegetación. El papel de las especies animales que habitan un ecosistema era considerado una mera estadística secundaria. Se creía que la aportación de los animales al almacenamiento global de carbono era marginal. Sin embargo, la perspectiva actual ha cambiado drásticamente. Se reconoce a los animales como “motores invisibles” dentro del ciclo del carbono.
Un modelo de restauración ecológica que se está aplicando es el de rewilding (renaturalización). El rewilding es un modelo de restauración ecológica, aunque no toda restauración ecológica se denomina rewilding (en adelante se usa este último término). El rewilding sostiene que los ecosistemas no pueden retroceder y que conforme se restablezcan las interacciones y los procesos ecológicos, adquirirán nuevas configuraciones. Quizás estas rememoren el pasado, aunque serán diferentes.
En el rewilding, una idea fundamental es la teoría de las “cascadas tróficas”. El término “trófico” hace referencia a los recursos nutritivos (los alimentos), y la idea se ha manifestado tradicionalmente en una serie de niveles con los depredadores en la cima, después los herbívoros y finalmente los productores primarios, como las plantas. Mientras que “cascada” implica efectos top-down (descendentes), y alude a aquellos que se producen en cascada a través de las redes en diversas direcciones. La cascada no es una simple cadena de causa y efecto, sino un sistema dinámico. Un buen ejemplo de una cascada trófica es el caso clásico de la reintroducción de lobos, carnívoros, en el Parque Nacional Yellowstone, que han controlado herbívoros, como alces y ciervos, permitiendo la regeneración de plantas y aumentando el almacenamiento de carbono en suelos. Así ha sido posible convertir ecosistemas degradados en ecosistemas sanos y funcionales.
Por ello, la frase “rewilding trófico”, que es la restauración de la complejidad de las redes tróficas facilitada por grandes animales salvajes, denominados “megafauna”. Con ello se hace referencia a la idea de que la reintroducción de especies clave, como bisontes, lobos y otros grandes herbívoros y depredadores, puede ser beneficiosa para la recuperación de los ecosistemas, el aumento de la diversidad biológica y la mejora en la captura de carbono, lo que ayuda en la lucha contra el cambio climático.
En ese contexto, el enfoque del rewilding busca restaurar especies animales que han sido extirpadas o que están en riesgo de extinción dentro de un ecosistema. Esto abarca tanto grandes herbívoros, como los bisontes y ciervos, como depredadores, tales como lobos y jaguares. La reintroducción de estos animales puede ser crucial para reintegrar las interacciones entre depredadores y presas, lo que resulta en un efecto positivo en el control de las poblaciones de herbívoros y promueve la recuperación de la vegetación.
De este modo, el rewilding representa una estrategia de conservación que se centra en la reintroducción y recuperación de especies clave dentro de los ecosistemas, especialmente grandes herbívoros y predadores. Su objetivo es restablecer dinámicas naturales y fomentar la salud general del ecosistema. Este concepto se basa en la idea de que dichas especies son vitales para conservar el equilibrio de los ciclos ecológicos, incluyendo el ciclo del carbono.
La reintroducción de especies puede resultar en un incremento de la variedad de especies de plantas y animales, lo que da lugar a hábitats más elaborados y resistentes. Esto también permite la formación de nuevos nichos para otras especies.
Los grandes herbívoros contribuyen a la diversidad de las plantas mediante el pastoreo, lo que también favorece la salud del suelo. Este proceso puede incrementar la capacidad del ecosistema para almacenar carbono, dado que las plantas en buen estado son más eficaces en la absorción de CO2 (dióxido de carbono).
Asimismo, los animales herbívoros participan en el ciclo de nutrientes mediante sus desechos, que fertilizan el suelo y promueven el desarrollo de nuevas especies de plantas. Esto colabora en la mejora de la calidad del suelo y del bienestar general del ecosistema. Además, al cuidar la vegetación en condiciones ideales, los herbívoros pueden limitar la acumulación de material inflamable, lo que reduce la probabilidad de incendios forestales.
El rewilding representa una estrategia novedosa destinada a devolver la operatividad a los ecosistemas mediante la reintroducción de especies clave fundamentales. Aparte de favorecer la biodiversidad, este proceso también ayuda en la lucha contra el cambio climático al potenciar el almacenamiento de carbono y mejorar la calidad del suelo.
A pesar de su potencial, el rewilding ha sido sujeto a críticas en cuanto a su efectividad para alcanzar metas climáticas a corto plazo. Entre los retos, sin ser limitativos, que enfrenta el rewilding en el marco del cambio climático se incluyen:
1.- Cambio climático acelerado: El cambio climático puede modificar los ecosistemas y las condiciones del entorno, lo que dificulta la adaptación de las especies que han sido reintroducidas.
2.- Tiempo de recuperación prolongado: La recuperación de las poblaciones de fauna puede requerir décadas, e incluso siglos. Este lapso puede resultar demasiado extenso para alcanzar los objetivos climáticos que se proponen a corto plazo.
3.- Evidencia científica insuficiente: A pesar de que existen investigaciones alentadoras, es fundamental llevar a cabo más estudios empíricos para validar los efectos positivos del rewilding en el secuestro de carbono y la diversidad biológica.
4.- Reducción a simples métricas de carbono: Hay un riesgo de que el valor de las especies animales se limite únicamente a su capacidad para capturar carbono, pasando por alto otras funciones ecológicas cruciales que desempeñan, como el fomento de la biodiversidad y la resiliencia de los ecosistemas.
5.- Impactos locales variables: Los efectos que los animales tienen sobre el ciclo del carbono pueden diferir dependiendo del tipo de ecosistema. En ciertos contextos, algunos animales pueden generar impactos negativos, lo que dificulta la puesta en marcha de iniciativas de rewilding.
6.- Conflictos con la agricultura y el uso del suelo: La reintroducción de especies puede provocar tensiones con actividades agrícolas y el uso de la tierra, dado que los grandes herbívoros pueden perjudicar cosechas o influir en la ganadería.
7.- Financiamiento y apoyo político: La escasez de financiación y respaldo político para los proyectos de rewilding puede restringir su desarrollo y efectividad.
8.- Monitoreo y gestión: La implementación de un monitoreo continuo y una gestión efectiva de las poblaciones reintroducidas constituye un reto tanto logístico como financiero.
En resumen, el rewilding se presenta como un enfoque para la restauración que busca promover ecosistemas complejos que se regulan por sí mismos al reintegrar procesos ecológicos que no son controlados por humanos, al mismo tiempo que reduce las influencias y tensiones provocadas por la actividad humana. Este método está orientado hacia el futuro, puesto que intenta mejorar la funcionalidad para la biodiversidad, reconociendo y efectivamente apoyando la naturaleza dinámica de los ecosistemas, en vez de enfocarse en una estructura o composición estable. De este modo, el rewilding brinda una opción prometedora para enfrentar el cambio climático, sin embargo, su implementación debe llevarse a cabo con cautela, considerando las dificultades y limitaciones previamente mencionadas. Es crucial implementar una estrategia integral que incluya la biodiversidad y los procesos integrales de la biosfera, incluida la resiliencia climática, como objetivos igualmente importantes. Así, el rewilding se torna especialmente importante en esta época de necesidades ecológicas cada vez más creativas, motivadas por un notable cambio global a causa de las acciones humanas.