Silber Meza
Noviembre 16, 2024
DE NORTE A SUR
Apenas ha pasado mes y medio de que Andrés Manuel López Obrador dejó la Presidencia de la República y los integrantes de Morena ya se están olvidando de las máximas impuestas por el fundador del partido: “austeridad republicana”, “pobreza franciscana” y el “no puede haber gobierno rico con pueblo pobre”. El “no mentir, no robar y no traicionar al pueblo” merece columna aparte.
Estas primeras frases fueron una condición dentro de la administración de AMLO, una obligación que buena parte de sus integrantes nunca cumplieron porque sencillamente no estaban de acuerdo y no era parte de su formación y filosofía política.
Los “mandamientos” del lopezobradorismo se convir-tieron en una camisa de fuerza para personajes acostumbrados a usar el presupuesto público como propio, para hacer negocios con el poder y para gozar de todos los lujos que el dinero puede dar.
Muchos de ellos se bajaron el sueldo legal, pero generaron una nómina alterna; usaron carros compactos en la ciudad para ser fotografiados, pero compraron camionetas millonarias para manejar cuando las cámaras no estaban presentes; presumieron alimentarse en puestos callejeros de tacos, tortas, atoles y chilaquiles, pero los negocios y amarres políticos los hicieron en restaurantes de Polanco con botellas de vino caras y filetes prime.
El caso más reciente y sonado es el de los diputados Ricardo Monreal y Pedro Haces. Los cacharon mientras se subían a un helicóptero de lujo, de esos que cuesta 5 mil dólares el viaje. Monreal es el líder parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados y Pedro Haces es su segundo de abordo, según presumió el propio Monreal. Haces es, en los hechos, el Fidel Velázquez de la 4T, un líder sindical con las mismas mañas acuñadas desde la priista Confederación de Trabajadores de México, la CTM, una de las centrales sindicales más corruptas de la historia de México.
El exceso de Monreal lo llevó a varios desatinos. Primero, Monreal dijo que lo veríamos seguido sobre el helicóptero, lo comentó como una forma cínica de enfrentar el problema; más tarde, Haces justificó que ese era un viaje de trabajo; ayer la presidenta Claudia Sheinbaum mencionó en su conferencia de prensa que Monreal debería de explicar el recorrido aéreo. Esto último provocó que Monreal ofreciera una disculpa pública y prometiera que no sucederá nuevamente.
Monreal ha dicho que el helicóptero privado no se pagó con recursos públicos, sin embargo, eso no dispersa todas las dudas que existen sobre el hecho. No se conoce quién es el dueño del helicóptero ni quién pagó el viaje. Eso es muy importante para deslindar posibles conflictos de interés. Digamos, por ejemplo, que el helicóptero es de una empresa tabacalera y en los próximos meses se realiza una reforma legal que beneficia en el cobro de impuestos a este nicho de consumo.
Es de todos conocido que Monreal no es una persona austera realmente: aunque asegure que vive en la céntrica colonia San Rafael de Ciudad de México, también se conocen las casas y ranchos múltiples acumulados en familia.
Pedro Haces, por otro lado, organizó una gran bienvenida a los legisladores morenistas en uno de sus ranchos. Los videos que de allí salieron fueron por demás reveladores. Una enorme finca, con candelabros, portones, mesas de lujo, comida y bebida a placer.
Es verdad que a veces es desesperante el tráfico de la enorme Ciudad de México, pero eso es lo que padecemos todas las personas que la habitamos. Y es que no todos tenemos 5 mil dólares para pagar un vuelo cada vez que se nos hace tarde o que estamos hartos del bullicio de la metrópoli.
No todos podemos ser Ricardo Monreal, siquiera por un día.