EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Richard Lewontin

Octavio Klimek Alcaraz

Julio 17, 2021

El pasado domingo 4 de julio falleció Richard Charles Dick Lewontin en su casa de Cambridge, Massachusetts. Su nacimiento fue el 29 de marzo de 1929 en la ciudad de Nueva York, así que tenía 92 años al fallecer. Siempre fue inseparable durante toda su vida de su esposa, Mary Jane, a quien había conocido en la escuela. Murió sólo tres días después de su muerte.
Lewontin se identificó a sí mismo como marxista y ateo, un erudito que hablaba francés, con fluidez escribió tratados en italiano, y tocó música de cámara con el clarinete al lado de su esposa pianista, Mary Jane. También fue bombero voluntario.
El doctor Lewontin pasó la mayor parte de su carrera en la Universidad de Harvard, viviendo de alguna forma en contra de las estructuras de poder establecidas que fueron representadas y propagadas por la Universidad de Harvard, donde trabajaba. Por ello, son conocidas sus discusiones apasionadas con reconocidos científicos del estudio de la evolución asentados en esa época en Harvard. Por un lado estaban los biólogos Stephen Jay Gould, Richard Levins y Richard Lewontin con sus ideas de izquierda. Frente a ellos sus colegas bastante conservadores Ernst Mayr y Edward O. Wilson. Todos son o fueron grandes biólogos evolutivos, y todos tenían un ego fuerte. Muchos de sus estudiantes y colegas lo miraban con un asombro que se inclinaba hacia la reverencia, describiéndolo como igualmente dotado para la investigación, para el hablar en público, así como un escritor prolífico, elegante y a menudo cáustico que en su crítica condenó el uso fácil de la genética y la biología evolutiva para “explicar” la naturaleza humana.
Para el mundo de la ciencia, en especial en el campo de la biología, es sin duda uno de los científicos mas influyentes de nuestro tiempo. Al ser considerado uno de los genetistas y biólogos evolutivos más brillantes de la era moderna.
En 1951, el doctor Lewontin recibió su licenciatura en biología de la Universidad de Harvard y un año después su maestría en estadística matemática de la Universidad de Columbia. Continuó sus estudios de doctorado en dicha Universidad de Columbia en el laboratorio de Theodosius Dobzhansky, uno de los genetistas estudiosos del proceso evolutivo más influyente en el mundo. Completó su doctorado en 1954, y desde entonces publicó una serie de trabajos que revolucionaron el campo de la genética y de la evolución.
Lewontin fue un pionero en el estudio de la variación genética tanto entre los seres humanos como en otros animales. Aplicando sus conocimientos de las matemáticas y la biología molecular, avanzó radicalmente la comprensión de los científicos sobre los mecanismos del cambio evolutivo.
El doctor Lewontin ganó fama científica por primera vez a mediados de la década de 1960 por sus investigaciones que realizó con John Hubby en la Universidad de Chicago, en una colaboración de dos años, publicando dos artículos pioneros (Genetics 54, 577–594 y 595–609; 1966), que abrió el camino a la aplicación generalizada de la electroforesis en gel de proteínas para estudiar la variación genética dentro de las poblaciones de moscas de la fruta silvestres. La técnica no sólo sentó las bases para el campo de la genética molecular, sino que reveló una cantidad sorprendente de variabilidad genética dentro de las poblaciones estudiadas.
En 1970, Lewontin publicó un artículo titulado The Units of Selection (Annual Review of Ecology and Systematics, Vol. 1, pp. 1 – 18), donde pueden rastrearse los primeros lineamientos que seguiría posteriormente la discusión acerca de la unidad que era objetivo de la selección natural; sobre la existencia de una jerarquía de niveles de selección natural, el gen, el individuo, la población. Derivado de este trabajo han sido numerosos los intentos de establecer cuáles son las unidades favorecidas por la selección natural y en dónde la atención del biólogo debía centrarse.
Asimismo, Lewontin a través del estudio de la genética humana, también se pronunció en contra del racismo. Su artículo histórico The Apportionment of Human Diversity (en Evolutionary Biology Vol. 6 (eds T. Dobzhansky et al.) Springer, 1972) (La Distribución de la Diversidad Humana) encontraron más variación dentro de los llamados “Grupos raciales” que, entre ellos, lo que lleva él para argumentar que tales distinciones no tenían base genética. Señaló que: “Está claro que nuestra percepción de diferencias relativamente grandes entre razas y subgrupos humanos, en comparación con la variación dentro de estos grupos, es de hecho una percepción sesgada y que, con base en diferencias genéticas elegidas al azar, las razas y poblaciones humanas son notablemente similares entre sí, y la mayor parte, con mucho, de la variación humana se explica por las diferencias entre los individuos. La clasificación racial humana no tiene valor social y es positivamente destructiva de las relaciones sociales y humanas. Dado que ahora hemos concluido que tal clasificación racial tampoco tiene virtualmente ningún significado genético o taxonómico, no se puede ofrecer ninguna justificación para continuar con ella” (p. 397).
Fue electo en 1970 miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, pero se retiró de la membresía tres años después, en desacuerdo con las investigaciones militares secretas que con su patrocinio se llevaban a cabo. Seguramente eso fue un punto de quiebre para los siguientes años.
Su trabajo científico hace que, en 1973, Lewontin sea designado como profesor de Zoología en la Catedra Alexander Agassiz en la Universidad de Harvard donde se desempeñó hasta 1988.
En 1974, publicó un texto fundamental para los estudiosos de la evolución y genética de poblaciones The genetic basis of evolutionary change (Columbia Universiyt Press, New York, EUA, 1974). En español fue traducido como La Base Genética de la Evolución (Omega, 1979). A la fecha, es un texto obligado de estudio de la genética de poblaciones y los procesos evolutivos.
En 1979, Lewontin y su colega de Harvard el reconocido paleontólogo Stephen Jay Gould criticaron el programa científico del “adaptacionismo” en biología evolutiva en un artículo de gran influencia en los estudiosos de la biología evolutiva. En su artículo clásico Las enjutas de San Marco y el paradigma panglossiano: una crítica del programa adaptacionista (Proc. R. Soc. Lond. B. 205. 581-598; 1979), argumentaron que muchos rasgos aparentemente importantes podrían haber surgido incidentalmente, como resultado de otros rasgos que acompañan, al igual que las enjutas, o espacios sobre los arcos, en la cúpula de San Marco no se colocaron allí para ser ricamente decoradas, sino porque no se puede hacer una cúpula sin enjutas. De la misma manera, muchas características de los organismos no existían como resultado de una adaptación dirigida en particular, sino que con la misma facilidad habrían surgido como subproductos de otros procesos. Ellos consideran al programa adaptacionista, a los estudios, que consideran que los rasgos de un organismo son mayormente adaptaciones, dejando de lado explicaciones alternativas. Así, su artículo es una crítica frontal a la visión adaptacionista de la evolución: la idea de que todo lo que vemos en la naturaleza ha evolucionado por una razón, que les corresponde a los biólogos adivinar El debate técnico resultante sobre la importancia de la adaptación para la evolución ha continuado siendo fructífero durante más de 40 años. De este artículo fue publicada su traducción en la desaparecida revista del Instituto Nacional de Ecología: Investigación Ambiental (7 (1) 81-95, 2015), vale la pena leerlo.
Sus preocupaciones sobre la simplificación excesiva de la genética y de la biología de la evolución llevaron a Lewontin a comentar los debates y dio muchas conferencias para difundir sus puntos de vista al respecto. Apoyado en su formación marxista, se opuso de forma contundente al enfoque reduccionista de la investigación científica que lleva a una concepción determinista de la naturaleza que permite la manipulación de la ciencia en favor de la ideología dominante del capital.
En sus libros, como en el clásico: Not in our genes: Biology, Ideology, and Human Nature en coautoría con Steven Rose y Leon J. Kamin (Pantheon Books, 1984), traducido a No está en los genes: Racismo, genética e ideología (Crítica, 1987) y otros numerosos artículos, cuestionó a la sociobiología, la sicología evolutiva, el creacionismo, el racismo, la herencia del comportamiento humano y la inteligencia medida en pruebas de CI, argumentando contra el reduccionismo y el determinismo que favorecen de manera simple explicaciones biológicas de complejos fenómenos biosociales. A través de la divulgación científica buscó hacer una oposición radical a estos asuntos.
En ese libro, por ejemplo, Lewontin señala que, contrariamente a la representación darwiniana tradicional del organismo como receptor pasivo de influencias ambientales, el organismo debería ser visto como el creador activo del medio ambiente. Los nichos no son recipientes vacíos preformados en los que se insertan los organismos, sino que son definidos y creados por los organismos. La relación entre organismo y medio ambiente es dialéctica, donde ambos se influyen mutuamente. Actualmente hay un creciente interés por este enfoque en biología, visible en la multiplicación de los estudios sobre fenómenos como la construcción de nicho y las dinámicas eco-evolutivas.
Sus polémicas son famosas, junto con otros investigadores como el ya citado Stephen Jay Gould, Lewontin criticó repetidamente a los principales expositores de la sociobiología como Edward O. Wilson o Richard Dawkins. En especial, las principales alegaciones de Lewontin sobre la sociobiología fueron una metodología equivocada, en particular un reduccionismo exagerado y una teorización de amplio alcance más allá de una base empírica basada en hechos, que nos lleva a considerar que la violencia, el sexismo, las diferencias sociales son determinaciones biológicas. Se recuerda una carta del colectivo al que él pertenecía: Science for the People titulada Against Sociobiology (Contra la sociobiología) en la New York Review of Books en noviembre de 1975, fue muy influyente y provocó un gran debate en el público estadunidense sobre sociobiología de muchos años. Fue por cierto un colaborador habitual de esta reconocida publicación New York Review of Books.
Junto con su camarada, amigo y colega de la Universidad de Harvard, el ecólogo matemático Richard Levins, también marxista como él, escribió numerosos artículos y libros como El Biólogo Dialéctico (The Dialectical Biologist, Harvard University Press, 1985), o La Biología bajo la Influencia (Biology Under the Influence, Monthly Review Press, 2007) cuestionando el determinismo y reduccionismo de la ciencia dominante, y que permite justificar la explotación y la opresión social, son libros clásicos, que los biólogos comprometidos deberíamos leer. Recuerdo que hace 25 años conocimos un artículo de Levins y Lewontin El regreso de las viejas enfermedades y el nacimiento de las nuevas (Ecología Política, No. 12, 107-110, 1996), que a la luz de la pandemia de Covid-19, infortunadamente acertaron en muchas de sus aseveraciones.
Richard Lewontin fue una persona compleja y valiente que nunca rehuyó defender sus opiniones, a menudo controvertidas. Fue un pensador profundamente crítico, dispuesto a desafiar los supuestos paradigmas de la ciencia y fundamentos filosóficos de su disciplina, así como así sus consecuencias sociales, culturales y políticas. Sus investigaciones y reflexiones marcan una agenda para generaciones de biólogos y científicos comprometidos con la sociedad.

P. D. En el pasado artículo Nuevos récords climáticos del sábado 10 de julio por error involuntario de quien escribe no se citó la fuente de la segunda parte del mismo Una ola de calor sin la influencia del cambio climático es prácticamente imposible que es una traducción libre de un texto sin autor del semanario alemán Die Zeit (https://www.zeit.de/wissen/umwelt/2021-07/usa-kanada-hitzewelle-extremwetterlage-klimawandel-erderwaermung-studie).