EL-SUR

Sábado 25 de Junio de 2022

Guerrero, México

Opinión

Rusia no fue invitada a la FIL de este año

Humberto Musacchio

Marzo 28, 2022

LA REPÚBLICA DE LAS LETRAS

Seguramente por temor a que no vinieran editoriales de Estados Unidos y Europa, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara optó por no invitar este año a Rusia. De ese modo, una institución tan relevante como la FIL, que se sostiene en buena medida con recursos públicos, al plegarse al boicot dictado por Washington, priva a los mexicanos de libros rusos. De este modo se anota otro éxito la tradición estadunidense de censura que se remonta a los días del Mayflower, cuando el poeta Thomas Morton de Merrymount fue perseguido por componer versos “lascivos”. Esa tradición se extendió a lo largo del dominio británico sobre el vecino del norte, que ya independiente ha cultivado la censura, pues desde 1830 el correo de EU prohibió el envío de materiales antiesclavistas. En 1873, el Congreso aprobó una ley contra el comercio y la circulación de “literatura obscena y artículos de uso inmoral”, lo que para el servicio postal todavía se halla vigente. Durante las dos guerras mundiales estuvo en vigor una severa censura y antes y después han sido célebres las prohibiciones que pesaron sobre las obras de Henry Miller o el Ulises de James Joyce, entre otras.
El macartismo y
sus secuelas

Durante la era macartista, la censura operó en varios terrenos, pero se cebó especialmente en la cinematografía. Guionistas, actores, directores y técnicos fueron objeto de persecución, juicios amañados, cárcel o exilio. En 1954 se llegó al extremo de quemar las obras de Wilhelm Reich por orden oficial. Pero el asunto no paró entonces. William Clinton emitió una Ley de Protección Infantil en Línea que, según sus críticos, reducía “internet a lo que es apropiado para un niño de seis años”, ley que no llegó a cobrar vigencia por un fallo judicial en favor de la libre expresión. Con diversa fortuna, los gobiernos republicanos y los demócratas (incluido el de Barack Obama) han impuesto diversas formas de censura, especialmente durante las guerras de agresión que emprende el gobierno de la llamada Unión Americana. De modo, pues, que nada tiene de extraño que ahora se ejerza la censura contra creadores e intérpretes rusos. Lo más lamentable para el propio Estados Unidos es que actualmente hay toda una campaña de la ultraderecha de ese país para censurar, prohibir o excluir de las bibliotecas públicas las obras dañinas para EU, lo que incluye libros de Huxley, Steinbeck, Orwell, Toni Morrison e Isabel Allende. En las iglesias y la esfera del Estado hay una cultura prohibicionista que pone en entredicho la libertad de expresión, consagrada por la primera enmienda, pero seriamente limitada por las más peregrinas consideraciones.

Posgrados, fracaso de la educación pública

En una conferencia en la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la UNAM, María Elena Álvarez-Buylla informó que 64 por ciento de los alumnos de posgrado están inscritos en universidades privadas, porque bajo los gobiernos neoliberales las universidades particulares dieron en crear posgrados, “muchos de ellos impulsados por criterios de rentabilidad financiera, modas y coyunturas artificiales”, mientras que en la educación superior de carácter público se descuidaban “áreas de conocimiento prioritario y estratégicas para el desarrollo científico y tecnológico”. Pues sí, porque en la noche negra del neoliberalismo la educación pública sufrió un deterioro notable, tanto, que muchas familias, aun a costa de grandes sacrificios, optaron por mandar a sus hijos a escuelas privadas. Por supuesto, hay instituciones particulares muy respetables, pero al crecer la demanda brotaron como hongos las universidades patito, mismas que cobran como si de veras ofrecieran una formación de calidad. Paralelamente, en las universidades públicas se fomentó o al menos se observó con indiferencia la esclerotización del conocimiento. Mucho se debe hacer para remontar esa situación que daña el presente y el futuro de México.

Abren combate al racismo mexicano

En el Foro Racismo, Arte y Cultura, que abre semanalmente la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, Lucina Jiménez, directora del INBA, quien suele vestir ropa típica, narró que en un restaurante de la Plaza San Jacinto le pidieron abandonar el lugar, pero al llegar el esposo de la funcionaria, un estadunidense, “le ofrecieron una disculpa a él, no a mí”, lo que ilustra muy elocuentemente las miserias de la discriminación. De ahí que resulte esperanzador y más que plausible lo que hace la agrupación Poder Prieto, que por voz de la actriz Maya Zapata anunció la realización de su Primer Festival, que tendrá como sede el Faro Cosmos. Habrá conferencias, talleres y un concierto de la banda Los de Abajo. El objetivo es “enaltecer la piel morena” y sensibilizar al público sobre la peste de la discriminación racial. Poder Prieto está integrado por actores y actrices, de ahí que sería muy conveniente que en otro festival ofrezcan una obra de teatro sobre el racismo mexicano o que, por lo pronto, convoquen a un concurso de dramaturgia con ese tema. El premio sería el montaje de la obra ganadora.