EL-SUR

Lunes 06 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

¿Salvación del Polyfórum?

Humberto Musacchio

Septiembre 18, 2017

El boleto de entrada al Polyfórum resulta insuficiente para darle un adecuado mantenimiento. De ahí el acierto de buscar otras formas de solventar el gasto corriente y de financiar la necesaria restauración, pues el monumento siqueiriano está muy deteriorado. Los descendientes de Manuel Suárez propusieron construir de su peculio un edificio de 48 plantas para departamentos, oficinas, comercios y un hotel. De los beneficios de este conjunto, aportarán anualmente 12 millones de pesos, y por lo pronto, 30 millones más para proceder a la restauración del Coliflórum (Sergio Magaña dixit). Muy bien, pero al parecer se pasaron por alto los aspectos urbanísticos, pues la nueva construcción impedirá ver en toda su grandeza el World Trade Center y la contemplación del propio Polyfórum, a no ser desde el propio edificio de 48 pisos. Queda arrinconada la obra mayor de Siqueiros y el riesgo es que a la vuelta de unos años, los dueños del predio, viendo que todavía hay superficie para los negocios, decidan levantar otro rascacielos entre el multicitado poliedro y la avenida Insurgentes y, finalmente, opten por aprovechar de cualquier manera el espacio que reste por la calle Filadelfia y procedan a encerrar completamente el monumento, que así dejaría de ser visible por todos lados.

Falleció Álvaro Matute

Murió Álvaro Matute Aguirre (DF, 1943-2017), licenciado, maestro y doctor en historia por la UNAM, en la que se dedicó a la docencia y la investigación en el Instituto de Investigaciones Históricas de la misma casa de estudios, donde fue director del Centro de Enseñanza para Extranjeros. Para quienes desean entender el pasado y el presente de México y quizá advertir su futuro, dejó una extensa y muy útil bibliografía en la que destacan tanto proyectos colectivos como libros de autoría individual como México en el siglo XIX, La teoría de la historia de México, Lorenzo Boturini y el pensamiento histórico de Vico, Madero, del triunfo a la decena trágica, La carrera del caudillo (t. VIII de la Historia de la Revolución Mexicana), Las dificultades del nuevo estado, 1917-1920, El ateneo de México, Historiogra-fía española y norteamericana sobre México, La desintegración del positivismo 1911-1935 y El pensamiento historiográfico mexicano del siglo XX 1910-1935 y 1940-1968. Por sobradas razones, desde hace 20 años era un miembro destacado de la Academia Mexica-na de la Historia.

Patronato de la OFCM

La Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México dispone ya de un patronato que tiene como misión obtener fondos y garantizar la existencia y desarrollo del conjunto musical más allá de los cambios sexenales. Se constituyó con ese fin el Círculo de Amigos de la OFCM, una asociación civil que estará presidida de manera honoraria por el compositor Mario Lavista, y de la que son consejeros David Serur Edid, Eugenia Cababie, María del Carmen Poo, María Rosalba Garza, Christian Berger y Alicia Ayala.
Para Eduardo Vázquez Martín, secretario de Cultura de la capital, se trata de apoyar la superación profesional de los atrilistas, “la renovación de instrumentos, la posibilidad de patrocinar directores huéspedes y recibir donaciones, no sólo privadas sino también recursos públicos”.
Vázquez Martín agregó que el grupo constituido es “una especie de sociedad de melómanos, cuya única finalidad es ayudar a la orquesta a que realice sus actividades, a que tenga un mejor desempeño en todos los ámbitos”.
Por su parte, Lavista declaró que la pretensión es “colaborar con el gobierno de la ciudad para darle una vida mejor a la estupenda orquesta que tenemos”, lo que se espera lograr mediante clases magistrales, conciertos de música de cámara, constituir un acervo de partituras, formar nuevos públicos y crear un fondo para el retiro de los músicos. Que así sea.

Antifeminismo religioso

Ante la horrenda ola de feminicidios que sacude a México, cabe citar a Belén de Sárraga, quien recordaba que en el concilio de Nicea se discutió si las mujeres tenían alma o no y sólo por dos votos se resolvió que sí. Menos mal.
Para doña Belén, los cristianos siempre despreciaron a la mujer: “la mujer es la puerta del infierno”, decía San Ambrosio, en tanto que San Agustín de plano dictó varias prohibiciones: “la mujer –dijo– no puede enseñar, no puede juzgar ni ser testigo”.
Por su parte, el abate Gaón, especialista lituano en pisos, dijo que el infierno está enlozado con lenguas de mujeres.
Peor las trató el padre Coloma, pues en su libro Pequeñeces pone en boca de una de las protagonistas que las mujeres descienden del rabo inquieto de una mona, aunque el jesuita español no dijo de qué parte descendía él.
Todavía hoy, la Iglesia Católica de Roma y varias más niegan a las mujeres la posibilidad de ser ministras, sacerdotisas o como les quieran llamar.
En el plano civil no cantamos mal las rancheras. Dígalo si no el hecho de que el voto femenino se estableciera en el siglo XX, donde lo hay, y que en México ese derecho se reconociera a las mujeres apenas en 1953. El desprecio y la discriminación aportan justificaciones a los imbéciles.