EL-SUR

Lunes 29 de Noviembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

¿Se desintegra Europa?

Marcial Rodríguez Saldaña

Julio 14, 2016

Aun cuando han pasado algunas semanas después del 23 de junio del 2016, cuando las ciudadanas y ciudadanos del Reino Unido –integrado por Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte– acudieron a las urnas para que mediante un referéndum decidieran si permanecían o no en la Unión Europea, cuyo resultado ya conocido fue por salirse de este bloque continental debido a que un 48.1 por ciento votó a favor de mantenerse en la UE y el 51.9 por salirse de la misma; el tema mantiene su actualidad toda vez que sus efectos políticos, económicos, sociales, culturales y militares subsisten y se mantendrán en los años por venir, cuyas consecuencias por ahora son impredecibles
1.- Como sabemos, la Segunda Guerra Mundial se desarrolló fundamentalmente en Europa, con sus extensiones en otros países cuyos costos en pérdidas de vidas humanas fue entre 55 y 60 millones. Al fin de la guerra se inició un proceso de recomposición de la confrontación europea para dar paso a formas de organización y cooperación de donde resultaron el Tratado del Carbón y del Acero –firmado en París en 1951–, en el cual no participó el Reino Unido; Tratado de la Comunidad Europea de la Energía Atómica y el de la Comunidad Económica Europea –firmado en Roma en 1957–, hasta el Tratado de la Unión Europea –firmado en Maastricht, Holanda en 1992– al que sí se adhirió el el Reino Unido.
2.- El Reino Unido (RU) nunca se integró plenamente a la Unión Europea (UE), toda vez que estableció reservas muy importantes como en política financiera en razón de que mantuvo en circulación su moneda, la libra esterlina, y su banco central propio, a diferencia de los demás países de la UE que acordaron suprimir todas sus monedas nacionales y dar paso al euro como moneda única y un banco para todos los países miembros; de igual forma, el RU no firmó en sus inicios el Acuerdo de Política Social que implicaba para los miembros de la UE mantener como sus objetivos el fomento al empleo, la mejora de las condiciones de vida y de trabajo, una protección social apropiada, el diálogo social, el desarrollo de los recursos humanos para lograr un nivel de empleo elevado y duradero y la lucha contra las exclusiones, para lo cual emprenderían acciones que tomaran en cuanta las diversas prácticas nacionales, en particular sobre las relaciones contractuales y para mantener su competitividad en la economía de la UE.
3.- La integración de la Unión Europea ha sido un proceso largo y complicado; así encontramos que en el caso de Noruega, en dos referéndums realizados uno 1972 y otro 1994 los electores rechazaron ingresar a esta comunidad; es el caso de Suiza, que se encuentra en pleno corazón de Europa, que también mediante referéndum llevado a cabo el 6 de diciembre de 1992, rechazó ingresar a la UE. Ésta inició con seis estados fundadores –Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y Holanda–, y hoy cuenta con 27 integrantes, descontando ya al Reino Unido; su población es aproximadamente de 439 millones de personas, con 24 lenguas reconocidas como oficiales y no ha podido aprobar una Constitución Europea; hoy con la decisión del RU mediante el llamado Brexit renacen en algunas naciones las posturas anti integracionistas que atacan los derechos de los migrantes, y promueven el racismo y la exclusión.
4.- El Reino Unido ha hecho a la humanidad grandes aportaciones en el campo de la ciencia, la filosofía, la historia, la cultura, la literatura, el arte, la música, las instituciones públicas, las libertades y la política, pero al mismo tiempo ha sido un imperio que caracteriza una sociedad de conquista, de dominación, como el hecho de mantener todavía territorios ocupados por la fuerza como el de las Islas Malvinas; expresa egos nacionalistas, como el que comúnmente se comenta que los ingleses afirman que Europa está aislada de la Gran Bretaña. Su decisión de salirse de la UE refleja una mayoría conservadora, pero muy equilibrada con los partidarios de la integración, sí afecta el proceso de integración comunitaria, pero no es determinante para que la Unión Europea afronte los nuevos desafíos de nacionalismos contrarios a las integración, la posiciones anti migrantes, consolide una política de respeto a las libertades, a los derechos humanos fundamentales, al bienestar social no sólo en Europa sino que también las irradie en todo el planeta.

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