EL-SUR

Sábado 27 de Noviembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

ESTRICTAMENTE PERSONAL

Seguridad regional

Raymundo Riva Palacio

Junio 27, 2005

ESTRICTAMENTE PERSONAL

Los gobiernos de Canadá, Estados Unidos y México darán a conocer este lunes en Ottawa el reporte solicitado hace tres meses por sus líderes reunidos en Waco, que define una agenda norteamericana de prosperidad y seguridad. El reporte consta de tres secciones sintetizadas en un documento de 38 páginas, que constituyen el paso más grande que se ha dado en términos de integración regional desde que entró en vigor el Tratado de Libre Comercio hace 11 años. El comercio sigue siendo el motor que anima la integración, pero el combustible, inexistente en 1994, es el de la seguridad frente al terrorismo internacional y el combate al crimen transfronterizo, lo que perfila un futuro, para México, muy diferente de relaciones con Estados Unidos.

El documento que presentan los secretarios de estado refleja los avances en aquellas rutas ya muy transitadas, como es el comercio. De esta manera, anunciarán hoy cuatro acuerdos en Comercio Electrónico, Liberalización de Reglas de Origen, Capacidad de Espacio Aéreo y uno en sanidad animal para enfrentar a las llamadas “vacas locas”. Las partes menos terminadas, aunque perfectamente dibujadas en su primera fase, son aquellas relacionadas con la seguridad. En este capítulo se esbozan no sólo las preocupaciones de Washington, que a través de este nuevo acuerdo trilateral las extiende a Canadá y México, sino también muestra en qué frentes ha avanzado Estados Unidos en su combate contra el terrorismo, y en dónde se encuentra su siguiente escala de temores. Se incluyen tres apartados sobre la protección contra amenazas terroristas, la protección y respuesta a amenazas dentro de la región norteamericana, y la creación de fronteras eficientes y seguras.

Estados Unidos está dispuesto a expandir su programa SENTIR, que agiliza el tránsito de mexicanos a seis puntos fronterizos en un plazo de 12 meses, y ampliar a otros siete puntos de entrada, dentro de un plazo de seis meses, su programa FAST, diseñado para agilizar el movimiento de carga comercial hacia Estados Unidos. Igualmente, está dispuesto a incluir a mexicanos en el programa piloto NEXUS, que son viajeros preinvestigados que podrán entrar rápidamente a ese país con una identificación con fotografía y una tarjeta especial. Estas medidas que parecen tocar únicamente la agilización de trámites de visado, tienen una función específica contra el terrorismo. Según funcionarios estadounidenses, este tipo de acciones ya obligó a Al Qaeda a modificar sus técnicas de viajes clandestinos, desarrollar nuevas rutas y métodos de falsificación de documentos más riesgosas, y repensar las formas para transportar los materiales necesarios para sus ataques o posponerlos.

En el esquema integral de seguridad que se está negociando llama la atención el interés estadunidense por protegerse contra ataques terroristas bacteriológicos y nucleares, donde las secretarías del ramo trabajan en los protocolos. Asimismo, contemplan que a más tardar en un año se cuenten con protocolos para afrontar incidentes que impacten las operaciones fronterizas y, en 18, tener los controles de exportación de fuentes radioactivas. Los tres gobiernos esperan concluir un sistema compatible de alerta contra terroristas dentro de nueve meses, lo que significará extensos intercambios de información de los servicios de inteligencia. Los canadienses, que son miembros del Comando del Norte, de la OTAN y del G-8, no tendrán mayores problemas para ello, pero para los mexicanos, se esperan cambios importantes, en particular dentro del Cisen. Cómo se están integrando estos intercambios de información, no está aclarado aún. Lo que sí se aprecia de los documentos de trabajo de los gobiernos es que no sólo van a cooperar con intercambios de información, sino que crearán áreas comunes de procuración de justicia, particularmente en la frontera.

Uno de los puntos esbozados es la formulación de una estrategia de procuración de justicia que pueda dar respuesta a incidentes fronterizos trasnacionales en América del Norte en menos de un año, que se combina con la propuesta estadunidense a los mexicanos de combatir juntos a los cárteles de la droga y las bandas de narcotraficantes en la frontera. Quieren tener en 18 meses, una fuerza de tareas piloto de inteligencia compartida para enfrentar al crimen organizado en esa zona y, en menos de tres, concretar siete acuerdos que permitan detectar y desmantelar organizaciones criminales involucradas en explotación laboral, especialmente mujeres y niños. Otro punto clave es que dentro de nueve meses máximo, realizarán análisis conjuntos sobre la naturaleza y alcance de la amenaza terrorista a Norteamérica, que incluirá la identificación de áreas de interés común y de interdependencia.

Ciertamente, si la parte comercial de esta iniciativa es una continuación del TLC, la de seguridad representará un cambio profundo en la relación con Estados Unidos. Lo que están construyendo los tres países es un perímetro real y permanente de seguridad. Quienes rechazaron que los atentados terroristas a Estados Unidos en 2001 ubicaban que México fuera visto dentro del posible teatro de operaciones terroristas, se equivocaron. México está avanzando hacia otro esquema de menor independencia con respecto a Estados Unidos pero, paradójicamente, se podría decir lo mismo de Estados Unidos con respecto a México. La guerra contra el terrorismo ha cambiado la correlación de fuerzas regional, si bien no ha dejado de ser asimétrica. Pero en Estados Unidos existe, como nunca antes, la necesidad de tener en México un aliado en condiciones más simétricas para reducir su debilidad ante ataques terroristas. Aparece, por esa puerta, una oportunidad para México, pero para aprovecharla, el replanteamiento de la relación bilateral tiene que ser discutido nacionalmente. Finalmente, la política exterior no es de un gobierno sino de un Estado, donde todas las fuerzas y los mexicanos deben estar de acuerdo en la ruta general a seguir. De otra forma, un fracaso más nos espera.

 

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