EL-SUR

Miércoles 28 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Semejanzas

Héctor Manuel Popoca Boone

Febrero 18, 2017

Ante la constante agresividad pública del patán de Donald Trump, que muestra a diestra y siniestra su desprecio inicuo a todo aquello que de México sea originario; ante hechos irrefutables de la concreción de sus siniestros propósitos como son el inicio de las razias para capturar mexicanos en algunos estados de Estados Unidos, las correspondientes deportaciones forzadas, el cierre de las fronteras a varios de nuestros productos de exportación y el pronto inicio de la construcción del muro de la ignominia; me tienen en verdad sorprendido, la pasividad y lo pusilánime de las actuaciones y expresiones que hacen nuestros gobernantes frente a este gran problema al que debieran presentar de ¡ya!, una defensa más contundente de los más altos y legítimos intereses de nuestra patria.
Nuestros ínclitos gobernantes están pidiendo a nuestros paisanos indocumentados que viven actualmente en ese país, que ¡no tengan temor y que no caigan en la desesperación! Espero que yo haya descontextualizado ese tipo de declaraciones, pero…
Son frases que en las circunstancias actuales convocan a la abnegación como primer paso de entrada a la resignación nacional. Son expresiones impropias de los adalides formales de nuestra nacionalidad y de nuestro fervor patrio; improcedentes para los auténticos defensores del pueblo mexicano.
Discúlpenme que me exprese con dureza, pero esos dichos y comportamientos, con raigambre lacayuna, me recuerdan el comportamiento de los dirigentes de los Consejos Judíos en Europa, durante la II Guerra Mundial, quienes colaboraron activamente para apaciguar y convencer a su grey, que no les iba a pasar nada ante las amenazas públicas y reiteradas de los alemanes nazis que en aquel entonces se auto erigieron en rehabilitadores de su país y de la supremacía de la raza aria. Esa colaboración vergonzante fue hecha por parte de la mayoría de los dirigentes judíos, a cambio de que los nazis les respetaran a ellos, vida y riquezas materiales.
Fueron los directivos de los Consejos Judíos quienes convencieron a sus congéneres de obedecer con mansedumbre las atroces disposiciones de Hitler y sus seguidores. Conocimiento concreto de esos actos ruines salieron a relucir en el histórico juicio al que fue sometido el teniente coronel de las SS nazis, Adolf Eichmann, en Israel, en el año de 1960; acusado del delito de genocidio, por haber sido uno de los responsables principales de llevar a cabo las deportaciones forzosas y después aplicar “La Solución Final” O sea, el exterminio total del pueblo hebreo.
En ese juicio se brindaron diversos testimonios de la gran amistad colaboracionista que tenía Adolf Eichmann con el líder judío Rudolf Kastner, dirigente del Consejo Judío de Hungría y con Josef Löwenherz, jefe de la comunidad judía de Viena, quienes persuadieron a cientos de miles de judíos de subir en forma obediente y tranquila a los vagones de la muerte que los conducirían a los campos de exterminio, donde también eran judíos los encargados de trasladarlos a las cámaras de gases y a los hornos crematorios, a cambio de que los nazis los dejaran vivir un poco más de tiempo.
En pocas palabras, las evidencias mostraron que, en aquellos años de infortunio, los dirigentes morales de los judíos eran los verdugos de su propio pueblo, al pedirles serenidad, acatamiento y subordinación a los designios de los patanes nazis, en esa época oscura de la humanidad.
Por eso no debemos aceptar las convocatorias suaves y diplomáticas que nos dirigen para doblar la cerviz frente al patán de Donald Trump. Tampoco se trata de responder irresponsablemente a sus bravatas y actos inamistosos, sabedores que tiene a su alcance la utilización de las armas más letales que la humanidad háyase visto ser depositadas en un ser cuya mente es rica en procesos neuronales sumamente primitivos.
PD1. Hoy el pueblo mexicano libra batallas históricas en dos frentes. El externo, ante los embates de Trump. Y el interno, frente a los yerros del gobernante nacional y su partido, el PRI.
PD2. Les recomiendo la lectura del libro: Eichmann y el Holocausto, de la filósofa y politóloga Hannah Arendt.