EL-SUR

Lunes 08 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Ser optimistas

Florencio Salazar

Enero 26, 2026

Optimista. Adj. Propensión a ver y juzgar las cosas
en su aspecto más favorable.
Diccionario esencial de la lengua española.

El optimismo es el esplendor solar o el brillo de una línea en un rincón oscuro.
Tenemos el deber de ser optimistas.
2026 es un año de incertidumbre, en el que todo puede pasar: desde una guerra magna hasta el desarrollo tecnológico que contribuya —en forma sostenida— al desarrollo integral humano.
Ahora vemos con microscopio, binoculares y telescopios espaciales.
Advertimos que los problemas locales se entreveran con los nacionales; los nacionales con los internacionales y éstos con las pugnas de las potencias.
Hoy, como nunca antes, sabemos que cualquier evento puede tener efectos de consecuencias para todos.
Ya no hay ignorados pleitos de vecindario; ahora todo se divulga.
Así, los aspiracionistas a cargos de elección popular están bajo la lupa.
Se supone que necesitan carta de buena conducta.
Los green go ya no nos quieren de primos sino de serviciales vecinos y personas corectas.
Entre la Sierra Madre del Sur y las Montañas Rocallosas hay una distancia aproximada 2,500 kilómetros, pero éstas están más cerca de nosotros por su fuerza, velocidad y capacidad de extracción.
¿Qué dijo Maduro?: “¡Vengan por mí, cobardes!”
Y que van…
Y a su guardia pretoriana de las Antillas se la llevó un soplido.
El tirano de Venezuela no pudo cerrar su bunker y de lograrlo a la mejor queda ahí hasta momificarse.
La mala conciencia teme a su sombra.
Stalin dormía en una habitación blindada. Cuando al fin abrieron la puerta, encontraron su cadáver en el piso.
El abuso del poder castiga.
Decisiones arbitrarias podrán asumirse como asuntos de Estado o seguridad nacional, pero el grillo de Pinocho no suelta a sus autores.
Debe ser complicado no poder volver a la vida cotidiana.
Hay que preguntarse: ¿los que aspiran porqué aspiran?
Aspirar, respirar, expirar…
Respuesta esperada: «para servir».
¿Pero cómo?
¿Sin presupuesto para medicinas?
¿Con programas educativos mediocres?
¿Dejando al ciudadano a la intemperie, sin protección alguna?
¿Manipulando pantallas para entretener con la realidad virtual?
El actual régimen parece eficaz al resolver los problemas que crea.
Endeuda al país hasta el tope.
Elimina la certidumbre jurídica.
Hay desconfianza en los inversionistas extranjeros y los nacionales migran con sus capitales.
Con los tenis puestos la CFE sube la electricidad; se incrementan la gasolina y —efecto inevitable— los salarios mínimos.
Pero reparten millones entre adultos mayores y jóvenes.
Así se formula un falso silogismo: te empobrezco, te endeudo para apoyarte, luego entonces, soy tu benefactor.
Los surianos seguimos con nuestras disputas serranas, mientras la Inteligencia Artificial inaugura una nueva Era.
Mal equipados entramos a un mundo que parece de ficción.
Para ser optimistas con certidumbre necesitamos conciencia moral y para obtenerla hay que pensar con el pensamiento, no con algoritmos.