EL-SUR

Jueves 02 de Julio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Serán cuatro terribles años de Mr. Trump

Silber Meza

Marzo 01, 2025

DE NORTE A SUR

 

Recuerdo el primer gobierno de Donald Trump. Vivíamos, en México, en la incertidumbre de lo que se le fuera a ocurrir, de lo que fuera a decir; de sus ocurrencias y de sus presiones. Bueno, la historia se ha repetido, pero recargada. Los analistas políticos internacionalistas afirman que en el primer periodo de Trump, entre 2017 y 2021, ejerció un mandato algo acotado y no se pudo desenvolver a plenitud por dos razones principales: porque al fin y al cabo no tenía tanta experiencia en la política, y porque contaba con un gabinete de ciertos contrapesos. Al presidente estadunidense no le gustó ejercer el poder de esa manera y ahora tiene la sartén por el mango. Trump es el mismo de antes pero con más poder, con más conocimiento político, con más votos, con más legisladores, con más estados y con más deseos de imponer un nuevo orden mundial.
Lo hace como un negociador sin escrúpulos, como si intentara comerse a los otros países con cada palabra, con cada gesto, con cada tuit (o post en X). Y hay que decir que durante este mes y cacho que lleva de presidente las cosas han salido bien para él, y mal para el mundo, al menos para buena parte del mundo.
Los únicos que parecen felices con su gobierno son los trumpistas… y los rusos. La televisora RT no para de aplaudir a Trump, y cómo no si se ha convertido en el mejor aliado de Vladimir Putin, el gobernante absoluto de Rusia. Ambos quieren lo mismo: quedarse con un trozo de Ucrania, sus tierras y riquezas.
En Europa no hallan cómo lidiar con el nuevo rostro de Estados Unidos. De ser un país aliado del viejo continente, ahora desconocen cómo va a reaccionar y se extrañan de que Trump abandone los apoyos económicos que a lo largo del tiempo ha entregado. Por supuesto, la postura de Trump frente a la invasión de Rusia a Ucrania también los ha consternado, sobre todo porque en Europa sienten que si Putin logra sus objetivos en Ucrania, entonces intentará lo mismo con otros pueblos europeos.
Pero Donald Trump no piensa en naciones, solo en Estados Unidos; Trump no piensa en humanos, sino en dinero; Trump no piensa en grupos vulnerables, sino en los hombres poderosos del mundo. En la reunión que acaba de tener con el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, Trump hizo una declaración que lo resume de cuerpo entero: “así no se puede hacer negocios”. Zelenski no estaba haciendo negocios, se estaba negando al acuerdo que Trump ya pactó con Putin y que él considera inaceptable para su país.
A México y Canadá tampoco nos ha ido nada bien, a pesar de que somos las fronteras de Estados Unidos y sus socios directos.
Trump no ha amenazado con invadirnos y quitarnos un pedazo de territorio, pero en tan poco tiempo ya nos ha hecho varias: cambió por sus pistolas el nombre del Golfo de México a Golfo de América, una medida que sólo se acepta en Estados Unidos pero que Google ya tomó como referencia para el mundo; está obligando a México a imponer aranceles a China, nos ha amenazado con aranceles a las importaciones mexicanas y está metiendo el cuerpo completo en nuestra política de seguridad nacional.
Encabezada por Rafael Caro Quintero –la joya de la corona, la gema más preciada por las agencias estadunidenses–, la entrega de 29 capos ha sido un acto sin precedente. Han anhelado la extradición del capo por más de cuatro décadas. México se la había reservado como una especie de “red button”, como un “úsese en caso de emergencia”, y ese día llegó poco después del primer mes de gobierno del presidente estadunidense.
Estoy convencido de que Donald Trump es impredecible: tener una política de seguridad exitosa no es garantía de que respete a México y lo trate con dignidad e igualdad; pero también creo que hizo mucho daño la política de seguridad del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, esa de “abrazos, no balazos”, de brazos caídos, de brazos cruzados o como usted prefiera llamarle.
Como dicen los colombianos, dimos papaya, y mucha. Es decir, les entregamos todos los elementos y preparamos el terreno para que los argumentos de Trump resuenen lógicos en las mentes de los estadunidenses… y de muchos mexicanos.
Serán cuatro largos años.