EL-SUR

Lunes 24 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

Siete años sin justicia

Tlachinollan

Septiembre 27, 2021

Padres de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, acompañados por estudiantes de distintas escuelas normales, y organizaciones sociales marcharon en la Ciudad de México a siete años de los ataques de Iguala; en la imagen, la manta elaborada por la madre de Martín Getsemaní Sánchez García, doña Joaquina, que estuvo acompañada por vecinos y familiares Foto: Cuartoscuro
Padres de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, acompañados por estudiantes de distintas escuelas normales, y organizaciones sociales marcharon en la Ciudad de México a siete años de los ataques de Iguala; en la imagen, la manta elaborada por la madre de Martín Getsemaní Sánchez García, doña Joaquina, que estuvo acompañada por vecinos y familiares Foto: Cuartoscuro

Con esta consigna que sobresalía en la marcha encabezada por las madres y padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa, salieron decenas de contingentes que refrendaron su apoyo y solidaridad, del Ángel de la Independencia al Zócalo de la Ciudad de México. Fue muy significativa la presencia de Esmeralda Arozemena, comisionada para México de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y de la mexicana Tania Reneaum, quien recientemente asumió el cargo de secretaria ejecutiva. Fueron muy alentadoras las palabras que expresaron un día antes en el auditorio del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro: “La CIDH está comprometida con esta causa. Es un compromiso que no podemos dejar. Es un caso prioritario para toda la Comisión. Los vamos acompañar hasta alcanzar la verdad”. Concluyó diciendo con mucha emoción: “sus hijos son nuestros hijos”. Tania, con lágrimas en los ojos expresó su admiración y agradecimiento a su lucha incansable, y por nunca dejar de visibilizar esta tragedia. “Es un gran mérito mantener viva esta exigencia en un país que olvida pronto”. Durante décadas se había negado esta realidad, y por lo mismo, las víctimas no eran tomadas en cuenta. Por eso es muy importante el diálogo que han establecido con el presidente de la República.
Desde Zumpango, Guerrero llegaron los familiares de Martín Getsemany Sánchez García, para acompañar en la marcha a doña Joaquina, su mamá. Elaboraron una gran manta y se las ingeniaron para que luciera lo más alto posible. El marco de los “7 años sin justicia”, lucían los 43 rostros de los estudiantes desaparecidos. Sobreponiéndose a esta prolongada pena, llenaron un autobús y portaron con ga rbo una playera color pistache, con el rostro de su querido Martín. Doña Joaquina, que en los fines de semana prepara comida para completar los gastos de la casa, tomó el micrófono frente a las compañeras otomíes que tienen tomadas las instalaciones del INPI, para compartir su dolorosa vivencia, expresando con toda la fuerza de su corazón “Esta lucha ya es una eternidad. Ya queremos ver a nuestros hijos ¿Dónde están? ¿Qué pasó con ellos? La verdad aún no llega. Hay muchas investigaciones, pero quisiéramos que avanzaran. No nos aferramos a lo imposible, pero ya los queremos de regreso”.
El sábado fue un día de mucho ajetreo por la diversidad de eventos que realizaron las organizaciones solidarias con el movimiento de los 43. En esa mañana varias organizaciones feministas colocaron una estatua en honor a las mujeres que luchan, a quienes han enfrentado las violencias, la represión y la revictimización por pelear contra las injusticias. En el pedestal donde se encontraba la estatua de Colón, las feministas colocaron la antimonumenta, renombrándola como la glorieta de las mujeres. Varias madres de los 43 llegaron para reforzar esta exigencia y demandar a las autoridades que escuchen el clamor de justicia de las mujeres que buscan a sus hijos. La figura de una mujer con la mano izquierda en alto, es la expresión mas excelsa de las mujeres que luchan.
El viernes 24, la reunión que tuvieron las madres y padres con el presidente Andrés Manuel López Obrador, mantuvo ese ambiente de cordialidad y respeto. El informe que presentó el subsecretario Alejandro Encinas mostró la situación en que se encuentra la investigación y los trabajos de búsqueda que continúan realizando en varios puntos de la entidad. Hay datos que refieren que los estudiantes fueron llevados a varios lugares alrededor de Iguala, y que además estarían implicados en esta agresión masiva, distintas fuerzas de seguridad, incluido el Ejército. Después de escuchar el informe del fiscal especial para el caso Ayotzinapa, Omar Gómez Trejo y de la intervención del Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, las madres y padres reconocieron los trabajos que han realizado, tanto la Fiscalía Especial como la Comisión Presidencial presidida por el subsecretario Encinas, así como lo que están investigando los expertos y expertas independientes. Sin embargo, todos estos esfuerzos no representan un avance sobre el paradero de sus hijos. Pidieron que ya la Fiscalía ejecute las 40 órdenes de aprehensión que están pendientes desde hace varios meses. Demandan que se logre concretar la extradición de Tomás Zerón de Lucio. También señalaron que en la Fiscalía General permanecen funcionarios del gobierno anterior que están entorpeciendo las investigaciones. Es necesario que se actúe para que no haya más obstáculos en los avances de las investigaciones. Expresaron con mucha contundencia que se investigue al Ejército porque hay información de que también participaron militares en la desaparición de sus hijos.
Retomaron la figura que el mismo presidente utiliza para caracterizar al aparato de gobierno como un elefante reumático. Por eso le piden que intervenga para levantar y hacer que camine. “Después de tres años, ese elefante sigue reumático y está en la Fiscalía General, porque hay 40 órdenes de aprehensión que no se han ejecutado. Urge empujar al elefante para no seguir en la incertidumbre de no saber dónde están nuestros hijos”. Los jueces y las juezas deben de realizar su trabajo con mucho profesionalismo, porque se coluden con los que perpetran los crímenes y no aplican con todo el rigor la ley, cuando saben que se trata de desapariciones forzadas.
El presidente Andrés Manuel enfatizó que entiende lo que significa su dolor por no tener a sus hijos. Reafirmó que están haciendo el trabajo que les corresponde. Ya se desechó la verdad histórica y ya se tienen declaraciones de quienes actuaron en la desaparición de sus hijos. Falta más información y por eso hay que seguir buscando a los estudiantes y continuar con las investigaciones. Se tienen que librar las órdenes de aprehensión y extraditar a Tomás Zerón. Reiteró su compromiso de entregar toda la información que se tenga para que no haya duda de que se encubre a alguien. Expresó que tiene confianza en el fiscal general y en el secretario de la Defensa Nacional. Son personas íntegras que no le han fallado. Pidió el GIEI que continúe con su trabajo para que contribuya a esclarecer la verdad. Remarcó que hay voluntad política y nadie va a impedir que avancen en el caso, para esclarecer el paradero de los estudiantes. La transparencia es la regla de oro y no se tienen porqué ocultar las cosas. Agradeció a las madres y padres porque no han dejado de luchar. Reconoció que no ha sido en vano su lucha, “Dejar de luchar es como empezar a morir. Hay que seguir y no darse por vencido”.
Para las madres y padres este séptimo aniversario fue más cruento porque han perdido a dos padres. En su horizonte está encontrar a sus hijos y por eso cualquier enfermedad no representa un obstáculo para quedarse en casa y desistir en su lucha. Con las muertes de don Saúl y don Bernardo corroboraron que la lucha también los va desgastando y minando su salud. Constatan que esta realidad es algo inminente, y que por lo mismo, es la peor amenaza que enfrentan, porque representa el final de su lucha.
Por eso la urgencia de avanzar en las investigaciones, de detener a los responsables, de continuar con las búsquedas y quitar los obstáculos de quienes impiden que se llegue al fondo de los hechos. De allanar el camino para profundizar en una investigación exhaustiva contra elementos del Ejército que pertenecieron al 27 Batallón de Infantería. Está corroborado que ellos dieron seguimiento a los estudiantes desde que salieron de Chilpancingo y entraron a Iguala. Patrullaron los lugares donde agredieron a los estudiantes e hicieron contacto con ellos. Hay datos que prueban los vínculos de militares del 27 Batallón con el grupo delictivo de Guerreros Unidos. También hay una declaración ministerial de que al menos 25 estudiantes fueron ingresados al 27 Batallón de Infantería, fueron interrogados, algunos asesinados y posteriormente entregados a un grupo delictivo.
Para las madres y padres es un imperativo romper el pacto del silencio y no debe haber excusa para investigar al Ejército para que no haya actores del Estado intocables. No pueden detenerse los trabajos y si hay voluntad política, esperan que las autoridades atiendan sus planteamientos, para no sentarse nuevamente en la mesa de Palacio Nacional sin resultados tangibles. No imaginan que en el trienio que falta del gobierno de Andrés Manuel no se logre avanzar en lo sustantivo, lo que esperan es que se esclarezcan los hechos del 26 y 27 de septiembre y sepan donde están sus hijos. Temen que con el tiempo, el caminar se torne más escabroso y empinado, con mayores dificultades para acercarse a la verdad.
Con el dolor a cuestas, en medio de las enfermedades y la muerte reciente de dos padres, y con la amenaza de la pandemia del Covid-19, las madres y padres, por ningún motivo claudicarán en su lucha. No los vence el desánimo, ni le temen a lo que pueda pasarles. La única razón de su existencia es abrazar a sus hijos, es conocer la verdad. Su amor no los vencerá ni con la llegada de la muerte. Los 43 se quedaron en la memoria y el corazón de los mexicanos y mexicanas.