EL-SUR

Sábado 20 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Solvej Balle y las trampas del tiempo

Adán Ramírez Serret

Enero 02, 2026

Una de mis películas favoritas es El día de la marmota, una comedia en la que Bill Murray amanece siempre en un mismo día. No es ciencia ficción ni nada, tan sólo, haga lo que haga, siempre amanecerá en ese día en un pequeño pueblo al norte de Estados Unidos, cuando celebran que una marmota les dirá el pronóstico del tiempo.
La película es muy divertida, pero además de eso, siempre me ha causado fascinación pensar que un día se repita para siempre, quedarse encerrado allí, en una cápsula del tiempo, y romper esa característica que nos hace humanos de vivir el tiempo de manera lineal con un pasado y un futuro para vivir de manera cíclica, como lo hacen la mayoría de los animales quienes, de alguna ma-nera, siempre viven el mismo día, por eso su rutina es tan estricta de lo que deben hacer cada jornada.
La película no busca tener un perfil filosófico sino divertido, sin embargo, al final, lo tiene, pues el experimento es bastante existencial: ¿Qué harías si siempre vivieras el mismo día? En donde el pasado se va diluyendo y el futuro deja de existir. Todo, absoluta-mente todo cambiaría en la vida de un ser humano. Pues nuestros valores, la justicia, el amor y todo lo que nos importa depende del pasado y del futuro.
Precisamente sobre esto versa el ambicioso y potente ejercicio literario de Solvej Balle (Bovrup, Sønderjylland, 16 de agosto de 1962) la escritora danesa que, con El volumen del tiempo, obra desarrollada a lo largo de siete libros, se ha constituido como una de las voces más importantes de la literatura europea contemporánea. Hasta ahora han sido traducidas dos al español, y en días recientes, precisamente, caí inmerso en la lectura del primer libro que me ha resultado apasionante.
Comencé hablando de El día de la marmota porque es exactamente lo que le sucede a la personaje principal de este libro, quien cuenta su historia en primera persona. Se queda de manera misteriosa encerrada en el 18 de noviembre. Vive en Francia en un pequeño pueblo, debe hacer un viaje de trabajo, por lo que tiene que trasladarse ese día, primero a París y después a Burdeos. Vive ese día viajando, compra unos libros, cena con amigos, se hospeda en un hotel y se sorprende al otro día cuando ve que el periódico es del día anterior. Cree que se trata de un error, así que va a la recepción en donde le confirman que el periódico no es del día de ayer sino del de hoy, 18 de noviembre. Se siente extraña, pero aún no del todo alarmada, y no es sino hasta que ve caer un pan a un comensal en la mesa de al lado de manera idéntica al día anterior, cuando se da cuenta que en efecto está viviendo un día exacto al que vivió ayer. Entra en pánico, por lo que llama a su esposo, quien lejos de pensar que ella perdió la cabeza, intenta reflexionar con ella la causa de ese fenómeno incomprensible.
El día se va repitiendo, comenzamos en el 121, la diferencia con la película, en donde el personaje haga lo que haga despierta en la misma habitación de hotel; aquí ella sí se puede mover, puede ir a donde quiera, pero siempre amanece en el 18 de noviembre acompañada de su bolso y sus libros. Pasa por todas las etapas, en una de ellas, cuando se establece en su casa, llega un momento que me encanta: “Ahora recuerdo esos días como los más felices que haya vivido jamás. Me sentía amada. Me sentía amada en el sofá del salón y sobre el suelo. Me sentía amada en la cama y cuando nos sentábamos a cenar a la mesa por las noches”.
El volumen del tiempo recuerda Mi lucha, de Karl Ove Knausgård y, por supuesto, En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust, pues ambos intentan atrapar el tiempo, cada segundo de los días escribiendo de manera compulsiva; los resultados de cada obra son diferentes, y en este caso de Solvej Balle da un giro en donde ella queda atrapada en el tiempo, sigue envejeciendo, pero está sola, aunque vea diario a su esposo. El tiempo la atrapa y la escritura ya no es la forma de asir el tiempo, sino de huir de él.

Solvej Balle, El volumen del tiempo I, Barcelona, Anagrama, 2024. 183 páginas.