EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Sucesos políticos

Héctor Manuel Popoca Boone

Febrero 04, 2017

Que quede claro: nuestro esfuerzo de unidad nacional es para contener las agresiones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra México. Respecto a los atropellos que el presidente de México, Peña Nieto, hace a la economía de la mayoría de las familias mexicanas, seguiremos oponiéndonos a él, al PRI y a sus compinches de derecha e izquierda. No se olvida que pusieron al mejor postor los recursos energéticos del país.
Ante los fuertes embates e intimidaciones del desquiciado Donald Trump, la peor actitud es mantenernos en mansedumbre, sumisión y resignación nacional. El muro fronterizo de la ignominia seguirá construyéndose a pesar de que públicamente se hable o no de él, por la sencilla razón de que ya existe un acuerdo ejecutivo formal para hacerlo.
Las iniciativas legislativas locales presentadas el año pasado por la fracción parlamentaria del Movimiento Ciudadano para castigar con mayor severidad la extorsión (que deja pingües réditos económicos a la delincuencia) siguen en letargo; a pesar de ser el delito de mayor frecuencia que se presenta en Guerrero. Eso refuerza nuestra conjetura que una parte de los legisladores está en contubernio con la maña. O sea, también hay delincuencia organizada sureña de cuello blanco.
Los gobernantes tienden a minimizar o relativizar graves hechos sociales para eludir la no menos delicada responsabilidad que involucra atenderlos. No nada más la ciudad de Chilpancingo está “sitiada” por la delincuencia organizada. También ya fue invadida literalmente por cientos de toneladas de basura que inundan las principales plazas y calles de la capital. Pepenadores ya somos todos. Creo que lo más honesto que puede hacer el presidente municipal es “aventar la toalla”.
Los mandos superiores de las instituciones estatales electorales justifican sus sueldos de más de 150 mil pesos mensuales porque, según dicen, no son trabajadores de segunda clase; entonces, la inmensa mayoría de los guerrerenses que no ganan más de 15 mil pesos mensuales son de décima o menor categoría.
Buena parte de los políticos en el poder, legisladores e investigadores universitarios, aprecian la realidad social desde la perspectiva que les brinda su boyante bienestar material en que viven y desarrollan su trabajo; cuestión que está totalmente divorciada sobre cómo palpa y sufre su difícil circunstancia vital el pueblo.
El gobierno del estado ya no debe seguirle oliendo el fundamento a las corporaciones mineras extranjeras. Es más digno y pertinente dedicarse a apuntalar la economía social solidaria. Hoy más que nunca Guerrero lo necesita. El gobierno de Canadá acaba de manifestar que no será solidario con México en los diferendos que tengamos con Estados Unidos en torno al Tratado de Libre Comercio de Norteamérica.
Gracias a la kakistocracia (gobierno de los mediocres) que padecemos en Guerrero, Marcos Méndez Lara, ciudadano de los más avezados en materia de transparencia, corrupción y rendición de cuentas de instituciones públicas, ¡no resultó idóneo! para formar parte del Comité Ciudadano que vigilará tan importantes aspectos en el ejercicio de gobierno. ¡Por eso estamos como estamos!
Hay que aparentar y declarar que avanzamos, aun cuando la impotencia ante la delincuencia desbordada, y la merma sufrida en la economía familiar por el alza de los precios, nos mantengan estancados. Habla bien de tu desgracia sufrido pueblo sureño.
La corrupción y la impunidad no se extinguirán por voluntad de sus protagonistas; es tarea de los ciudadanos presionar por que así sea a punta de exigirlo y exhibirlos en forma permanente. De una escala de cero a diez, México obtiene la calificación reprobatoria de tres, en cuestión de grado de percepción de la ciudadanía sobre la corrupción imperante.
El Comité de Participación Ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción no irá por “peces gordos”, sino tan solo a proponer soluciones; se dedicará a medir el fenómeno de la corrupción, dice su flamante presidente. Cuando a un gobernador le preguntaron si iba a investigar las corrupciones de sus antecesores contestó que “no iba a gobernar con espejo retrovisor”.