EL-SUR

Viernes 20 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Tendencias en la globalidad

Héctor Manuel Popoca Boone

Abril 06, 2019

El que nuestro planeta sea la residencia en donde vivimos como si estuviéramos en una aldea global virtual (Marshall McLuhan dixit) nos implica a compartir y a la vez ser cómplices –en diversos grados y circunstancias– de los aciertos y progresos, así como de las fallas, errores y destrucciones terrenales, que como humanidad somos penosamente los protagonistas principales.
Lo que pasa en una parte de la Tierra aparentemente distante cada vez más nos concierne a todos porque, tarde que temprano, sus efectos buenos o malos, nos afectarán a todos. El poder local ha evolucionado hasta convertirse en un poder planetario cuya capacidad de uso la detentan a la fecha cinco países integrantes del consejo de seguridad mundial de la Organización de las Naciones Unidas. El predominio o subordinación de unos pueblos por otros ya sea en lo social, económico, político o de plano en términos bélicos, marca la transversalidad de la lucha permanente por la hegemonía del poder global.
Los fenómenos que caracterizan la complejidad de las interrelaciones entre naciones y las reacciones de poder y subordinación transnacional en un juego oligopólico son de amplio espectro hoy en día, siendo entre otros, los de carácter social, donde predominan las migraciones masivas de pobladores inter e intra-continentales, motivadas las más de las veces por situaciones bélicas, por el fundamentalismo fanático de corte religioso o étnico. También está la amplia pobreza social y el poco futuro promisorio de los pueblos, cuyas fugas se dan por razones de mejores niveles de calidad de vida que no encuentran en sus lugares de origen.
Otras causales de carácter económico son las motivadas por la apropiación y control de las fuentes de riqueza natural como son los minerales (carbón y metálicos) a los que ahora se suman las energéticas del planeta (petróleo, agua, electricidad, fuentes eólicas y aprovechamientos solares) así como de los no menos importantes saberes científicos, robóticos, tecnológicos, informáticos y cibernéticos.
A los anteriores factores se suman los provocados por los gobiernos de escaza gobernanza que además de que producen hambre y muerte son casi siempre depredadores y aniquilantes de los entornos naturales o históricos; porque son acompañados de interminables guerras regionales de múltiple naturaleza y son la razón de ser de la fuerte industria armamentista, cuya boyante existencia cierra el círculo de la muerte y paulatino aniquilamiento de los seres que habitan la tierra.
En un futuro –prácticamente ya presente– resaltarán las migraciones humanas que obligarán a los países de origen y destino, a tener nuevos espacios de interrelación y gobernabilidad; por las crisis de cambio climático y todo lo que estas dos palabras de amplio espectro significan. El poder de controlar los alimentos a escala continental, regional o local quedará afectado también por los fenómenos de corte catastrófico provocado por el cambio climático mundial causado por el hombre al producir en la atmósfera terrestre los malignos efectos-invernaderos, generados por la constante y ampliada contaminación atmosférica.
El tener conciencia de estos fenómenos de destrucción colectiva gradual, de contaminación continua, cuya intensificación está a la vuelta de la esquina, y que alguno de ellos también puede ser el detonante de una conflagración mundial, nos ayudará en mucho para disminuir el riesgo que se presenten con mayor poder devastador por la alta vulnerabilidad que tenemos ya.
De esa preocupación nace la perentoriedad de establecer como política pública transversal la consigna que prevenir es bien gobernar. Los grandes estragos que han causado terremotos, ciclones e incendios forestales deben ser los motivos permanentes para acrecentar en todo tipo de actividad humana las medidas cautelares correspondientes, acompañadas de una toma de conciencia y una fuerte cultura de la prevención. La vigencia permanente de las leyes en la materia también es requisito indispensable.