EL-SUR

Sábado 20 de Julio de 2024

Guerrero, México

Opinión

Testamento político

Arturo Martínez Núñez

Enero 25, 2022

“Los muertos que vos matáis, gozan de cabal salud”.

El presidente Andrés Manuel López Obrador, anunció qué, como líder del movimiento y la nación, tenía ya elaborado un testamento político, donde se garantizaba la gobernabilidad de la patria y la consumación del proyecto de transformación nacional.
De inmediato los opositores al régimen, en su mayoría resguardados tras el semi anonimato de las redes sociales y el parapeto de los dos o tres medios de comunicación tradicionales que siguen subsistiendo a pesar de ya no contar con los jugosos contratos de antes, se lanzaron a poner en duda el estado de salud y la capacidad del presidente de la república.
Si bien es cierto que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos es muy clara respecto a lo que ocurriría, en caso de la falta permanente del Jefe del Estado Mexicano, el presidente López Obrador se refería a su testamento político, no como un manual para ser usado en caso de emergencia, sino más bien una guía política, como una herencia y como una serie de recomendaciones para que los que comulgamos con la ideología del movimiento, tengamos una luz permanente.
El presidente López Obrador, es un republicano y es un demócrata. Sabe perfectamente que ocurriría en el caso de su falta. Es además un hombre responsable que mas allá de los problemas médicos que pueda tener cualquier persona de su edad, es perfectamente consciente, como debiéramos serlo todos, de que la vida puede terminar en cualquier momento y bajo distintas circunstancias, la muerte es lo único seguro que existe en la vida. No preverla, no planear pensando en todos los escenarios posibles, sería sin duda una enorme irresponsabilidad.
En la ciencia y en la economía existe toda una especialidad en el manejo y la evaluación de riesgos. Todos tenemos un mayor o menor porcentaje de seguir vivos y este porcentaje se incrementa o disminuye de acuerdo al tipo de actividades que tengamos, las enfermedades que hayamos padecido, los antecedentes genéticos, y otros imponderables, como los propios de la política y la actividad pública.
Dejar un testamento político, lejos de enviar un mensaje de incertidumbre, es el mensaje de certeza de un verdadero estadista que está consciente de que la vida es frágil y que puede terminar en cualquier momento, se tengan o no antecedentes médicos en este sentido.
El presidente muestra una vez más su altura, su visión y su calado como hombre de Estado que desea siempre lo mejor, pero que siempre tiene previsto que lo peor puede ocurrir.
Mal hacen los que quisieran adelantar el destino y que ansían que el jefe de Estado terminara su responsabilidad antes. A ninguna persona bien nacida le puede causar gusto el posible fallecimiento o pérdida de otra. Se quedarán con las ganas porque México tiene líder para rato.