Arturo Martinez Nateras
Marzo 18, 2025
17 de marzo de 2025
No ha lugar a dudas. La política es percepción, es la capacidad de comunicación y entendimiento entre la sociedad y las autoridades, entre los ciudadanos y los actores públicos. Nadie puede negar que en México padecemos una muy severa crisis de inseguridad, de violaciones graves a los derechos humanos. La desaparición forzosa es un drama que nos lastima a todos; que deteriora la gobernabiidad y castiga cruelmente a los familiares de los más de cien mil desaparecidos reconocidos.
El caso Teuchitlán se enturbia con el pasado del gobernador actual Pablo Lemus, de su antecesor Enrique Alfaro, del alcalde del Ayuntamiento, los tres prominentes miembros del MC con antecedentes desde los crímenes cometidos por la FEG en Guadalajara, en todo Jalisco, Colima y Nayarit. No tenemos derecho a olvidar la sanguinaria persecución y exterminio de los miembros del FER y de diferentes grupos armados en la década de los 1970.
El fenómeno es muy complejo y es un botón de muestra de la urgencia de un verdadero cambio de régimen político, de un nuevo sistema de seguridad, derechos sociales, derechos ambientales y el primordial derecho a la vida y a la integridad.
El calvario de la desaparición forzada se inicia con el caso del calentano Epifanio Avilés Rojas, detenido el 19 de mayo de 1969 y desde entonces desaparecido con evidencias muy claras de que fue un militar quien lo desapareció. Durante la denominada “guerra Ssucia” tenemos conocimiento de más de mil casos comprobados con nombre y apellidos quienes han sido objeto de recomendaciones y diferentes tipos de sentencias y consignaciones. La fuerza del silencio es un verdadero clamor que resuena en nuestra historia política, están registradas y reconocidadas vigentes cerca de mil víctimas de graves violaciones a los derechos humanos entre ellas tortura y desaparición forzada. Nosotros desde la campaña encabezada por Valentín Campa en 1976, empezamos a levantar un padrón en el corazón de la plaza pública de Atoyac; la situación se agravó, en 1977 irrumpió al escenario nacional doña Rosario Ibarra de Piedra en busca de su hijo y logró agrupar al Comité Eureka; nosotros la apoyamos incondicionalmente y sin reservas como ella msima reconoció en una entrevista aparecida en Fuerte es el silencio, libro de Elena Poniatowska. Formamos parte del primer comité conformado y fuimos muy solidarios dede la primera huelga de hambre en la catedral de la Ciudad de México. El fenómeno se agravó con una constante dolorosa. En todos los casos ha prevalecido la impunidad. El movimiento social logró una Ley de Amnistia emitida en 1978 logrando disminuir el ritmo de las desapariciones pero por la impunidad nunca se logró justicia a pesar de los avances en el sistema legislativo y constitucional; de las sentencias y amparos de la SCJN, la formación de la CNDH, de ya no recuerdo el número de comisiones de la verdad, de la Fiscalía Especial…
La irrupción del crimen organizado, de los cárteles de narcotraficantes, de polleros y todo tipo de bandas de trata de personas pintó el cuadro del horror que hoy padecemos todos, incluso las propias autoridades civiles. El poder de los cárteles y bandas de la delincuencia organizada ha pervertido todo el sistema político, social, judicial; anteriormente uno sabía que la DFS y los cuerpos policiales lo espiaban y perseguían. Ahora ya no existe la menor certeza de nada. En nuestro país prevalece el sistema de impunidad y desconfianza. Después de Tlatelolco, del 10 de Junio, de Aguas Blancas, de Acteal, del Charco ya nadie cree en nada. Los tres órdenes de gobierno han perdido crédito ante la sociedad y la frivolidad e indolencia que dominan a los organismos de derechos humanos: la CNDH, la Subsecretaría, la CEAV, la Comisión Nacional de Búsqueda y sus correspondientes en las 32 entidades de la república aparentan intentar mucho y no logran hacer nada más que el rídiculo y acentuar la desconfianza.
No es posible tapar el sol con un dedo. El fenómeno está aquí, entre nosotros, nos lacera, nos duele, nos lastima. La respuesta a la situación debe ser mucho muy responsable. La crisis de los desaparecidos no es un problema de estadística, ni únicamente de identidad. Las instituciones de seguridad y derechos humanos requieren una verdadera sacudida; un cambio radical que ponga fin a la frivolidad de un andamiaje de supuestos especialistas buenos para nada, perdón, excelentes para cobrar y gastar, quienes han fracasado rotundamente en su función sustantiva.
El problema de la desaparición forzada es un asunto político, esencialmente político, que lleva a la naturaleza misma de la legitimidad del Estado mexicano. Declaraciones tan pasadas de irresponsables como la del senador Gerardo Fernández Noroña son inadmisibles y le engordan el caldo a quienes se lanzan en campaña contra la presidenta Claudia Sheinbaum y su antecesor. La sociedad percibe que el lado oscuro de Morena son sobre todo los líderes del Congreso de la Unión y algunos ilustres gobernadores y “dirigentes” políticos, una buena cantidad de funcionarios que están inmersos en intentos sucesorios anticipados descuidando sus responsabilidades.
La situación es a tal grado delicada que la presidenta misma es víctima de hackeo de su celular. Increíble. Por eso sostengo que estos tiempos de espionaje generalizado sin control lo que no quieres que se sepa ni lo pienses.
Estamos en el momento preciso de un viraje democrático. México debe elaborar el Plan Nacional de Desarrollo 2024-2030 que debatirá y deberá aprobar después de una verdadera deliberación antes del día último del mes de mayo. El PND debe ser un documento vinculante, el compendio de las políticas públicas rectoras de un gobierno de concertación programática que tome en cuenta los justos reclamos de la sociedad, de los movimientos sociales, de la inteligencia nacional y por supuesto también de los partidos de oposición quienes habían de entender que con sus políticas y posturas mezquinas se están condenando a la auto destrucción. Los denominados líderes de opinión, la comentocracia haría muy bien en tomar la postura propositiva, reclamante sí y claro todo encaminado al ejercicio de la soberanía mexicana como fortaleza para enfrentar los desafios de la globalización y con la premisa de que México no debe ni puede ser ariete contra ningún país del mundo, contra ningún bloque y por el contrario formar parte de la multipolaridad con los Brics, la APEC, el T-MEC, con la UE y en adecuada competencia y emulación científica, comercial y tecnológica…
Frente a los inmensos desafios de la realidad nacional e internacional la presidenta Claudia Sheimbaud Pardo tiene la inmensa resposabilidad de encabezar el giro democrático a la justicia social, económica y ambiental que toca a las puertas de la república en su segundo centenario
Por lo pronto sigamos con atención y espíritu racional y crítico la información oficial que entregará el fiscal general Alejandro Gertz Manero.