EL-SUR

Viernes 21 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

Tiembla

Adán Ramírez Serret

Marzo 30, 2018

Este mes de marzo se cumplen seis meses de los temblores sucedidos el 7 y el 19 de septiembre del 2017 en los estados de Oaxaca, Puebla, Morelos y en la Ciudad de México. Tiempo dentro del cual han sucedido muchas cosas y sorprende lo reciente de tales sucesos, pues ya se erigen en un pasado que se aleja cada vez más. Sin embargo, la literatura siempre es una forma de recordar. Desde el “canta la cólera de Aquiles” de La Ilíada hasta la obra literaria más reciente; lo que se busca en la lenguaje, con los libros, siempre es recordar algo que marcó un surco en el tiempo.
Así, editorial Almadía y el periodista argentino Diego Fonseca sacaron este mes el libro Tiembla. Una compilación que reúne a poetas, periodistas, narradores y artistas visuales para que relaten su experiencia y den un punto de vista sobre los temblores del año pasado. El texto que abre el libro es el prólogo de Diego Fonseca en donde se plantean las búsquedas del libro: diferentes puntos de vista sobre una tragedia. En lo personal me parece una idea brillante. Pues es difícil escribir sobre un hecho tan doloroso pues quién querría leer un libro sobre una desventura así si no es para satisfacer el morbo. Sin embargo, me parece que la compilación de textos no busca eludir el morbo sino en cierto sentido, satisfacerlo. Lo cual, también me parece pertinente; pues satisfaciendo nuestro deseo de observar lo que sucedió es cómo nos podemos formar un punto de vista del temblor, de una tragedia.
Recuerdo que luego del temblor del 19 de septiembre, al enterarme de que a unos cuantos kilómetros de donde me encontraba habían caído edificios, sentí la necesidad de ir a ver los edificios destruidos. Sin embargo, me sentía culpable con eso y más bien me recluí en mi casa para ver las noticias. He hablado con muchos conocidos y me han dicho que ellos sintieron algo muy similar: la necesidad de observar la tragedia.
En Tiembla observamos lo sucedido desde los ojos, desde plumas con diferentes sensibilidades. El texto, por ejemplo, que abre el libro es del poeta Luigi Amara quien comienza su texto así: “no se piensa mucho en la normalidad sino hasta que se quiebra o se pone entre paréntesis”. Amara reflexiona sobre el ataque a lo cotidiano que significa que el suelo se mueva y los edificios se agiten y algunos se vengan abajo. Una de las ideas escalofriantes de este poeta y ensayista, es que aun cuando deja de temblar, la tierra se sigue moviendo. Algunos ensayos adelante sigue la reflexión-relato de L.M. Oliveira, un texto crudo en donde mientras saca escombros y observa heridos, el filósofo y narrador, se pregunta si todo esto es necesario, si en verdad es tan irremediable que un terremoto se lleve vidas en una ciudad sísmica. El periodista Daniel Moreno, algunos ensayos adelante, también reflexiona sobre el papel de las autoridades y los medios de comunicación en la catástrofe. Oliveira piensa en lo precario de una sociedad en donde no se respetan reglas específicas de construcción y Moreno en la incomprensible que el estado altera y tergiversa la cantidad de los muertos y el lugar en el que fallecieron.
Es en verdad un libro que lleva los escenarios de los diferentes temblores por todas las frecuencias. Similar a un gran álbum de rock, va ofreciendo diferentes perspectivas, ninguna alegre pero tampoco ninguna vanamente lacrimosa. Entre las plumas aparecen nombres, además de los ya mencionados, como el de Juan Villoro, Jorge F. Hernández, Fernanda Melchor, Verónica Gerber o Jacobo García. Para terminar cito uno de los textos más profundos, el de Daniela Rea, pues su tema es la muerte, dice: “Hoy afuera la ciudad recupera su latido. Adentro mis hijas duermen. Aún siento el temblor bajo mis pies y quizá lo perciba por un tiempo más. Aún veo las capas moverse como pesadas olas. Sé que soy insuficiente para mis hijas, pero sé también que alguien moverá edificios enteros”.
Tiembla, es, pues, un libro imprescindible para observar lo que sucedió desde diferentes conciencias, para formarse una opinión desde diferentes perspectivas. Me atrevo a decir, para saber qué pensar.
Tiembla, selección y prólogo de Diego Fonseca, Ciudad de México, Almadía, 2018. 427 páginas.