Abelardo Martín M.
Julio 22, 2025
En los regímenes parlamentarios el papel de los partidos políticos en la tarea gubernamental es imprescindible ya que la elección de los funcionarios se hace con base en la plataforma ideológica, el programa de acción y los principios del partido que gana la elección en el congreso. Casi siempre es el líder del partido con la mayoría parlamentaria quien asume la presidencia o el cargo de primer ministro, mientras se mantenga la mayoría, pues al perderse lo ocupa la oposición en automático.
En un régimen presidencialista, como ha sido en México durante el último siglo, el partido político en el gobierno, o sea al que pertenece el o la presidenta de la República en turno, funge como acompañante o, en el mejor de los casos, como instrumento o arma de combate en los conflictos políticos internos. Algunos analistas afirman que el partido político “en el poder” es la maquinaria electoral del gobierno, es decir, su papel en el gobierno es inexistente, como ocurrió cuando el PRI o el PAN gobernaron en décadas anteriores.
Morena (Movimiento de Regeneración Nacional) es de muy reciente creación y su papel en el gobierno ha sido indefinido todavía y hasta ahora, aunque lo real es la profunda crisis de los partidos políticos mexicanos como constructores y representantes de la incipiente democracia mexicana.
Es de sobra conocido que las cúpulas partidistas convirtieron a las marcas políticas en abundantes fuentes de ingreso prácticamente sin compromiso y sin control de los gastos. De ahí la urgencia de una reforma política que redefina su papel en la democracia y contribuya a la formación de la ciudadanía, hoy tan disminuida.
Es de sobra sabido el dispendio de las millonadas de pesos que reciben los partidos políticos registrados, bajo el control de cúpulas indispuestas a perder su exclusividad en el manejo de esos recursos.
En este contexto tuvo lugar, este último fin de semana, el Consejo Nacional del Movimiento más conocido por su siglas, Morena, el partido en el poder desde hace ya siete años, con una característica que no se vivía en las más de dos décadas anteriores, que gozara de mayoría en el congreso aunque fuera con el apoyo, y muy alto costo político y económico de sus aliados, el Partido Verde, Movimiento Ciudadano, el Partido del Trabajo PT y hasta el propio PRI.
La reunión es relevante por sí misma, pues se trata del evento en que se reúne la dirigencia nacional del movimiento y toma decisiones para el futuro inmediato. Llama la atención que la anterior sesión ordinaria del Consejo tuvo lugar el primer fin de semana de mayo, y que esta reunión extraordinaria se haya realizado apenas dos meses y medio después.
Todo ello ocurre cuando el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum no cumple aún su primer año de gestión, pero el complicado escenario internacional y la muy revuelta situación nacional hace que la realidad que se enfrenta día con día cambie con gran velocidad, y se generen en breves lapsos nuevas y muy diferentes circunstancias.
La actual reunión fue convocada con el fin de delinear la estrategia política rumbo a las elecciones de 2027, en que se renovará la Cámara de Diputados federal y más de la mitad de las gubernaturas en el país.
Para entonces todavía faltan un par de años, pero pese al dominio casi total de la 4T en el territorio nacional, el golpeteo interno, el desgaste natural del ejercicio del poder y diversos escándalos mediáticos, obligan a trabajar desde ahora para refrendar su fortaleza. Un retroceso en los comicios intermedios podría poner en riesgo el futuro de Morena como el partido dominante. De ahí la preocupación temprana para mantener su posicionamiento y mantener las expectativas.
Más allá de sus acuerdos formales, la atención mediática se centró en las presencias y ausencias notables en la sesión de Consejo. La aparición más notable fue la del líder del Senado, Adán Augusto López. En las vísperas, se llegó a especular sobre su asistencia, después de varios días en que evitó ser visto en público, luego de conocerse la orden de aprehensión y fuga de quien se desempeñó como secretario de Seguridad Pública cuando el ahora legislador fue gobernador de Tabasco. Al ahora fugado le acusa la administración estatal actual, también morenista, de encabezar al grupo criminal que ha desatado la violencia en la entidad. No obstante ser cuestionado a su llegada por los reporteros, de manera contrastante al interior de la reunión el senador fue arropado por sus correligionarios.
Entre las ausencias, que hubo un par identificadas, la más mencionada fue la del secretario de Organización Nacional del partido, Andrés Manuel López Beltrán, quien no acudió pese al carácter anunciado de la reunión, y a que los acuerdos principales tienen que ver con su cartera: un Plan Municipalista, en los lugares donde gobierna Morena; un Plan Organizativo Seccional, y una Comisión Evaluadora de Incorporaciones.
Luego del Consejo, ya veremos cómo se desarrolla la situación política y cómo evoluciona la esperanza de México. Y mientras su partido se reunía en la ciudad de México, la presidenta Claudia Sheinbaum visitó nuevamente Guerrero, entre otros puntos para constatar que en la entidad ya está en marcha el programa Salud Casa por Casa, cuyo objetivo es cuidar a los adultos mayores y prevenir las enfermedades crónico degenerativas.
Aquí también hubo ausencias destacables: en las actividades realizadas en Acapulco, los medios de comunicación apuntaron la de la alcaldesa, Abelina López Rodríguez, cuyo desempeño ha sido cuestionado frecuentemente.
En la política todo son tiempos y señales, tanto las de presencias y ausencias, como el activismo al que estaría obligada la dirigente de Morena, Luisa María Alcalde, en momentos en que la presidenta Sheinbaum ha sufrido andanadas mediáticas tanto del gobierno de Estados Unidos o sus representantes oficiales y oficiosos en México como de los opositores internos en el país y en Morena, agazapados o disfrazados de mansos corderos, pero dedicados, en corto, a criticar a la mandataria o a su antecesor, el presidente López Obrador, a quien atribuyen la operación política nacional y a quien ponen como escudo frente a los ataques internacionales.
O sea, señales y tiempos, ya se verá.