EL-SUR

Miércoles 01 de Julio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Truman Capote: el narrador nato

Adán Ramírez Serret

Mayo 30, 2025

Truman Capote (Nueva Orleans 1924-Los Ángeles 1984) es historia en sí mismo. Es un elemento clave para entender, para disfrutar la literatura norteamericana del siglo XX, y por sus giros, por su virtuosismo, por su belleza y también por su crudeza, es parte de la literatura universal; con libros memorables, únicos al extremo de ser pilares de una literatura, de comenzar toda una tradición al mismo tiempo que son irrepetibles. Están los casos paradigmáticos de Desayuno en Tiffany’s y de A sangre fría, novela esta última que ha sido llevada al cine en películas memorables, una de ellas, Capote, en las cuales el propio personaje histórico de Truman se vuelve parte fundamental de la trama de las cintas.
Recientemente, el personaje del autor Truman Capote volvió a las pantallas, en este caso en la serie de televisión Feud: Capote vs The Swans, en donde se observa al hombre que apenas y pudo sobrevivir a la escritura de A sangre fría en la cual echó su alma, su vida al fuego. Los años siguientes al libro, Truman vivía a base de medicamentos, drogas y alcohol; mientras su fama no solamente continuaba, sino que cada vez crecía más y más. Amigo de gente multimillonaria, de superestrellas de Hollywood y presidentes, Capote era el jet set de Manhattan. En la serie mencionada aparece en cenas, en una en especial contando una historia. Se le ve entre finos cocteles relatando con el público deslumbrado por su talento, y esto es esencial para lo que ahora quiero contar. La del narrador huidizo del relato Niños en su cumpleaños, recientemente vertido al español de manera mágica por Juan Villoro.
En la breve historia se vive la tensión en el pueblo y las ciudades; el descubrimiento de ser “salvaje” o “civilizado, y la experiencia temprana y dolorosa de caer profundamente enamorado.
Un pequeño lugar de los miles y miles que hay en Estados Unidos. Suponemos, por ser Capote el autor y porque hay una fuerte presencia de afroamericanos, que es el sur del país. El narrador se esconde en un yo que a veces participa, otras, observa, otras, incluso, es personaje, pero sobre todo cuenta. “¿Podríamos hablar con los adultos de la casa? / Evidentemente se refería a la tía El y, hasta cierto punto, a mí”.
Narra el hecho sutil y quizá intrascendente –para quienes no seamos los lectores del relato y, sobre todo, amantes de Capote en donde se sabe que cualquier hecho va a ser definitivo y, entonces, cuando leemos cualquier movimiento de la trama y los personajes el corazón late con fuerza– de cuando una tarde llega a ese pueblo polvoriento una niña de ciudad bastante presumida y que mira a sus habitantes muy por encima del hombro. “Una niñita delgada, con un vestido de fiesta almidonado de color amarillo limón, que caminaba con un insolente aire de persona adulta, una mano en la cadera y la otra en el mango de una delicada sombrilla”. Y continúa líneas más adelante: “Por sus caras se diría que jamás habían visto una chica. Seguramente no una como miss Babbit. Como dijo la tía El, ¿dónde se había visto una niña que usara maquillaje?”.
La niña es un detonante en el pequeño pueblo. Objeto de la atención que va a transformar la forma de comportarse de la endémica sociedad. Miss Babbit se erige sin temor al racismo, hace a una niña afroamericana su protegida; dimensiona la cerrazón local, sus malos modales, su falta de cultura y, naturalmente, los niños caen locamente enamorados de ella. Hasta las salvajes jaurías se agolpan junto a su ventana. Se convierte en una fábula hermosa de primer amor y de descubrimiento de vida. Tiene mucho de magia mezclada en la vida más prosaica. Quizá sea ese uno de los talentos más deslumbrantes de Capote: el de transformar la cotidianidad en ganas de vivir, en sueños consumados, a la vez que siempre late cierta desconfianza, aquella capaz de volver la vida, de un momento a otro, una tragedia.
Truman Capote, Niños en su cumpleaños, Madrid, Nórdica Libros, 2023. 65 páginas.