EL-SUR

Sábado 20 de Julio de 2024

Guerrero, México

Opinión

Trump nos ha unido, ojalá nos sacuda

Abelardo Martín M.

Enero 31, 2017

Para México la llegada del presidente Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos es lo mejor que le ha pasado en décadas.
Aunque la mayor parte de las opiniones condenan al empresario, el efecto de su campaña electoral y de su mandato ya han traído benéficas consecuencias a nuestro país, a pesar de muchos y a pesar de todo. Como siempre no todo es bueno o malo para siempre, sino que la historia y la vida están caracterizadas por los claroscuros, ni todo es blanco, ni todo es negro.
Lo mismo acontece con la unción del mandatario estadunidense, quien ha desquiciado a políticos, funcionarios, empresarios y, en general, a la clase gobernante y dominante que tiene el país.
Escasos diez días le han bastado a Donald Trump para mostrar que sí es la amenaza para el mundo que nos mostró en campaña; la escaramuza con el gobierno mexicano nos enseñó además que la visión del ahora presidente norteamericano sobre sus negociaciones consiste en humillar y doblegar a sus adversarios, y que no comparte esas visiones idílicas de llegar a acuerdos mutuamente beneficiosos. Él “aplasta” a sus adversarios si nota debilidad, han repetido hasta el cansancio muchos de quienes han asumido, mediáticamente, la defensa nacional. Por supuesto la mayoría en la superficie, en la forma y no en el fondo.
Lo mejor que le ha ocurrido a México con Donald Trump es que produjo ya una sacudida que ojalá haga reaccionar a los mexicanos y se convenzan de que lo que no hagan por ellos mismos, nada ni nadie lo va a hacer. Más que tener al culpable de las desdichas mexicanas, a Trump podemos estarle desde ya agradecidos si logra que el país se sacuda la corrupción, la irresponsabilidad, la dejadez, el abandono, el retraso pues, el sometimiento no sólo a patrones o moldes internacionales, sino también a los grupos de poder que controlan al país. Trump puede ser quien logre, ojalá sea en el menor tiempo posible, quien haga que los mexicanos busquemos la autonomía y la independencia y de una vez para siempre asumamos que lo que no hagamos por nosotros mismos, nadie va a venir a hacerlo.
Por ello para México la estrategia ya no puede ser, si es que alguna vez alguien creyó que podía ser, la negociación diplomática, la presentación de argumentos, la búsqueda de soluciones consensuadas. Habrá que mirar hacia el resto del mundo y dentro de nuestro territorio, y reducir la dependencia que el país tuvo a lo largo del siglo pasado de la economía norteamericana, y en lo que va del actual por desgracia se incrementó.
La construcción del muro fronterizo y la cerrazón con los migrantes, la intención de grabar las importaciones de origen mexicano y los amagos contra las armadoras de automóviles instaladas de este lado de la frontera conforman los primeros pasos de un proyecto tan disparatado como destructivo. Son ideas de un empresario acostumbrado a amasar ganancias depredando a sus rivales.
Pero la economía mundial es algo mucho más complejo que terminará por golpear la estructura estadunidense que Trump intenta revitalizar.
Lo más grave es que, entretanto sus acciones y medidas causarán serios daños a los países y regiones que tienen intercambio económico con Estados Unidos.
En esa circunstancia se encuentra nuestro país y todo ello repercutirá más temprano que tarde en Guerrero.
Como todas las regiones pobres del país, a lo largo de muchos años la entidad ha tenido una fuerte migración, una parte a diversos estados y ciudades dentro del territorio nacional, y otra que ha cruzado la frontera norte. Las cifras oficiales indican que de las 800 mil personas de origen guerrerense en Estados Unidos, una tercera parte son indocumentados que ahora más que nunca corren peligro de deportación.
Y aunque el estado no es de los primeros en materia de exportaciones, sí es importante la producción de metales y diversos minerales que tienen como principal destino la Unión Americana, y algunos otros sectores, como los productores de mango, están ya preocupados ante la posibilidad de que contra toda la legislación vigente su producto sea sujeto de alcabalas abusivas o de plano rechazado, como está ya ocurriendo con el aguacate, uno de los principales rubros de venta al exterior.
Habrá que ver qué ocurre en materia turística, que aunque Acapulco no tiene ya los volúmenes de visitantes extranjeros, en particular norteamericanos, de su época dorada, es todavía muy importante la actividad económica en el puerto y la derrama dineraria que produce, y si bien por el momento no parece próxima a sufrir afectaciones, tampoco podemos ignorar que el turismo es uno de los sectores más sensibles a las turbulencias económicas y sociales.
Como quiera, de peores hemos salido adelante los mexicanos y los guerrerenses, y todos sabemos ya que la vecindad con Estados Unidos puede a veces darnos ventajas, pero son más los problemas y las inconveniencias que nos genera.
Por lo pronto, entre la clase política y los líderes empresariales, y en los diversos estratos sociales, hay una tendencia a la solidaridad que ya habíamos olvidado un tanto, inmersos en las diferencias internas y en las luchas políticas y electorales.
Trump ha tenido la virtud de unirnos a todos en su contra. Igual que al resto del planeta. Pero sin duda es más el beneficio que nos provoca, que los supuestos perjuicios. No hay que perdernos en la cortina de humo respecto al “malvado” Trump. El enemigo está dentro.