EL-SUR

Lunes 06 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

Turismo y violencia

Marcial Rodríguez Saldaña

Febrero 01, 2018

Los acontecimientos suscitados estos días en centros de diversión de Cancún y Acapulco –dos de los lugares turísticos más importantes del país– en donde resultaron personas asesinadas –en el caso del puerto del Pacífico un ciudadano chileno– y otras más heridas, traen de nueva cuenta el tema de la inseguridad que se vive en nuestro país y en especial en los destinos de esparcimiento.
1.- Cada temporada turística en Acapulco, las autoridades hacen alarde de las cifras y normalmente echan las campanas al vuelo diciendo que fue la mejor época en relación con las del pasado. Esta visión exageradamente optimista se contrapone a una realidad que se va imponiendo sistemáticamente. En el caso de Acapulco, la pregunta recurrente de las últimas cuatro décadas ha sido ¿por qué vienen muy pocos turistas extranjeros? Recuerdo entre tantos hechos, que en la época de principios de los años 1970, vendía libros en inglés los domingos por las tardes en la plaza de toros Caletilla; había filas de extranjeros –principalmente estadounidenses– para ingresar a la plaza, en donde cada domingo se podía ver a los mejores toreros de México de ese tiempo, entre tantos Eloy Cavazos, Manolo Martínez, Mariano Ramos, Curro Rivera, David Silveti, Antonio Lomelí y rejorneadores como Gastón Santos.
2.- En la época de temporada turística –que abarcaba varios meses del invierno– la plaza estaba cada domingo casi llena de turistas extranjeros, y ahí trabajaban adolescentes y adultos vendiendo libros, botanas, cervezas, alquilando asientos de esponja, ofreciendo objetos alusivos a la fiesta brava. Al terminar la faena de un toro, los trabajadores corrían al interior del ruedo para recoger las banderillas y venderlas a los turistas. De pronto comenzó a disminuir la asistencia de turistas hasta que definitivamente la plaza se cerró, ya no hubo más fiestas del toro, y con ello todas las personas que ahí trabajaban dejaron de ganar algo de dinero para sufragar ciertos gastos personales y de su familia. La plaza permanece cerrada, sin ninguna utilidad, como un recuerdo de aquella época donde venían muchos extranjeros a Acapulco.
3.- Comento lo anterior porque eso que ocurrió con el turismo extranjero que acudía a la plaza de toros Caletilla de Acapulco, fue un fenómeno que se fue reiterando cada temporada turística, la disminución significativa de los visitantes de otros países. Es verdad que se fueron creando otros destinos, que creció la competencia por el turismo, pero también lo es que particularmente la violencia y la baja calidad de los servicios fueron factores determinantes para que poco a poco se fueran alejando de Acapulco los turistas extranjeros. En la actualidad, es cierto que en las temporadas de Semana Santa y diciembre hay muchos turistas en Acapulco y vienen porque el puerto sigue teniendo una belleza extraordinaria y porque es lo más cercano que tienen a su alcance, pero son visitantes nacionales que en su mayoría no tienen el mismo poder adquisitivo que el extranjero, y por lo tanto la derrama económica no es la misma ni los ingresos de los trabajadores que viven del turismo.
4.- Los hechos suscitados el pasado domingo en la madrugada, en un bar-discoteque ubicado en el área de la playa Condesa –que es el corazón turístico de Acapulco– y que han sido nota de primera plana de diarios nacionales y tema principal en los noticieros de radio y televisión del país, deben llamar la atención de manera muy especial a los tres niveles de gobierno ¿cómo es posible que se permita ingresar a personas armadas a estos lugares turísticos que son muy concurridos? La muerte de un ciudadano de Chile es una tragedia, por ello es que se emiten las señales de alerta para que no visiten el puerto los turistas extranjeros y lo que deben hacer las autoridades es evitar y prevenir que ocurran de nuevo estos acontecimientos. ¿Qué piensa y decide un turista extranjero que busca vacacionar en Acapulco por ser un lugar naturalmente hermoso y se da cuenta de estos hechos de violencia? ¿Se va arriesgar a venir y va a arriesgar a su familia? La respuesta es muy clara. Si de verdad se quiere que regrese el turismo extranjero y no se aleje el nacional, la solución parece muy sencilla: mejoren los servicios pero especialmente denle seguridad a los turistas

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