EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Uber, la violencia y la trampa

Silber Meza

Octubre 27, 2018

 

Uso la aplicación de Uber desde hace unos cuatro años aproximadamente, y me parece un servicio innovador que ha cambiado la movilidad en México, ha disminuido los costos del transporte en coche privado comparado con el taxi, y ha generado una red de autoempleo impresionante. El balance podría ser positivo, pero aún así es necesario delinear las debilidades de un negocio global que tiende a monopolizar el mercado y manifiesta fuertes tendencias de abuso de poder comercial.
He tomado centenas de servicios de Uber, y en el último año y medio he decidido sentarme en la posición del copiloto, a un costado del conductor, e iniciar una charla con él, con ella, para reportearlos. No tenía la intención de escribir sobre el tema, fue en realidad una acción generada por el interés de lo desconocido.
Abril de 2018. Tomé un Uber desde un hotel en Guadalajara rumbo al aeropuerto. “¿Cómo le va, joven?”, abrió charla el conductor, y el hilo de la plática fluyó. Contó que el trabajo era entretenido, pero que les pasaba de todo, incluso cosas muy violentas. Una vez le pidieron un servicio y, cuando llegó con el solicitante, apareció una persona armada que le ordenó que apagara la aplicación. Después sacó de una casa a un hombre semidesnudo, con los ojos morados y la cabeza sangrante. Había sido privado de su libertad y sus captores decidieron liberarlo. A los criminales les pareció más fácil mandarlo en Uber que trasladarlo ellos mismos. El costo del servicio lo pagó la familia del liberado cuando llegó a su vivienda.
Julio de 2018. Solicité un servicio de transporte en Culiacán, Sinaloa. Sólo una cuadra antes de llegar el conductor llamó a mi teléfono. “Oiga, ¿a dónde va?”, “Es usted el de camisa azul?”, me preguntó. Cuando subí al coche le cuestioné sobre la llamada, y me comentó que lo hacía porque había una banda de robacarros que los golpeaba y despojaba de sus vehículos. Eso los había impulsado a identificar mejor al/a usuario/a y asegurarse de que vaya solo/a, porque cuando se suben varios los conductores sienten que corren un riesgo mayor.
Ambos choferes, el de Guadalajara y el de Culiacán, relataron que el transporte es utilizado para movilizar armas, dinero e incluso pequeñas dosis de droga. En todos los casos se le pide al conductor que apague su aplicación y se le entrega una propina que corresponde al doble del costo del viaje.
Pero las charlas con los conductores en estas ciudades y en Ciudad de México también abordan el área laboral. Uber se ha convertido en una opción de trabajo para cientos de miles de mexicanos. Según estimaciones de la empresa, llegarán al medio millón de coches en 2018. De acuerdo a los comentarios que recabé de decenas de conductores de Uber, la empresa cada vez se queda con una tajada mayor de la ganancia. “De 100 pesos que cobro por un viaje de media hora, 30 pesos se van para la comisión de Uber, 25 para la gasolina y el resto lo divido entre el pago de la mensualidad del coche y mi ganancia”, me comentó un chofer. Además dijo que el porcentaje de ganancia de Uber ha ido del 20-25 por ciento inicial, al 30-33 por ciento actual.
Esto ha provocado en algunos lugares, como Sinaloa, que los conductores empiecen a hacerle trampa a Uber, así los lleve a que la empresa les cancele la cuenta. Lo que hacen es cobrar sólo viajes que se pagan en efectivo y no depositarle su ganancia a Uber. Es una acción totalmente reprobable, pero ellos sienten que la empresa es injusta. Las triquiñuelas de los conductores en Sinaloa no quedan ahí: han formado grupos de Whatsapp con centenas de conductores por ciudad para comunicarse y repartirse servicios de transporte privado.
La operación es sencilla. El conductor realiza un servicio por medio de la aplicación de Uber, el cliente queda contento con el servicio del conductor pero insatisfecho con los costos que se aplican cuando se actualiza la tarifa dinámica, el conductor le ofrece al cliente que si se conecta con él directamente le respetará una tarifa fija o la calculará con una aplicación alterna a Uber y gratuita, el cliente acepta porque no quiere pagar la dinámica y porque ha logrado construir una efímera confianza con el conductor, que a su vez no pagará el porcentaje a la compañía. Uber pierde, mientras que el cliente y el conductor se sienten satisfechos porque consideran que fue un trato más justo, aunque en realidad sea un truco con el que el cliente pierde seguridad en su transporte.
Ninguna condición justifica estas trampas de los conductores, pero es importante que Uber empiece a ver que se requiere ser menos voraz con su modelo de negocio, donde los conductores llegan a arriesgar su seguridad sin ninguna garantía de protección por parte de la compañía transnacional.