EL-SUR

Viernes 07 de Agosto de 2026

Guerrero, México

Opinión

Un ejemplo a seguir

Reyes Betancourt Linares

Julio 09, 2017

La formación de recursos humanos calificados que contribuyan al desarrollo de nuestro país, y de Guerrero, es una tarea a la cual se deben dedicar más recursos públicos y privados, una amplia participación social, exigencias académicas más estrictas, entre otras de las asignaturas pendientes que deben atenderse. Una de las profesiones en donde el cumplimiento de la formación no admite excusas es la relacionada con la medicina, pues requiere de un desempeño serio y responsable porque de ello depende hasta la conservación de la vida.
Por lo anterior, resulta imprescindible conocer el punto de vista sobre este tema del doctor José Ángel Córdova Villalobos, quien es vocal del Consejo Mexicano para la Acreditación de la Educación Médica (Comaem), un organismo autónomo conformado por representantes de la Asociación Mexicana de Facultades y Escuelas de Medicina, la Secretaría de Educación Pública, la Secretaria de Salud, el Instituto Mexicano del Seguro Social, el Instituto de Seguridad Social al Servicio de los Trabajadores del Estado, las academias nacionales de Medicina y Cirugía y el Colegio Médico de México.
Córdova Villalobos es un distinguido médico gastroenterólogo, quien se desempeño como secretario de Salud del gobierno de la República, en el periodo 2006-2012. Asegura este amplio conocedor de la salud pública nacional, que en los últimos cinco años proliferaron las escuelas de medicina en México, al pasar de 115 a 160, lo cual representa un incremento de más de 45 por ciento. Sin embargo, el 70 por ciento de ellas es de dudosa calidad, de acuerdo con el diagnóstico de la Comaem (El Universal, junio 13, 2017).
Este importante crecimiento de las escuelas de medicina en el país, asegura el entrevistado, se explica por la reforma a la ley que regula la creación y certificación de estas escuelas, ya que en 2013 se dio un paso atrás, pues la evaluación de calidad y la certificación de las mismas pasó de ser obligatoria a preferente. Ante esta situación, el Comaem trabaja ya con la dependencia del ramo y los integrantes de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados para regresar a la condición anterior, antes de que se volviera permisiva la apertura de escuelas de medicina sin la correspondiente certificación.
Y es que para tener escuelas de medicina de calidad se requiere contar con una planta docente debidamente calificada, una infraestructura física amplia y adecuada a esta formación profesional; asimismo, un riguroso proceso de selección de aspirantes y formar parte de una estructura universitaria. Todo esto es relevante, asegura Córdova, porque los espacios clínicos en el sector salud son de gran utilidad en la formación de las siguientes generaciones de médicos, al desarrollar conocimiento, habilidades y destrezas por estar en contacto con los enfermos.
Ante este panorama de improvisación en la formación de los futuros médicos, resulta importante congratularnos por contar con una escuela de medicina en Guerrero, acreditada por la Comaem por un periodo de cinco años de abril de 2017 al mismo mes de 2022. Y es que la institución guerrerense denominada Unidad Académica de Medicina (UAM) de la Universidad Autónoma de Guerrero ha cumplido cabalmente con cada uno de los requisitos para lograr la acreditación, gracias a un gran trabajo de equipo, encabezado por el doctor Bulfrano Pérez Elizalde y con el amplio respaldo del rector Javier Saldaña Almazán.
Sin duda lograr la acreditación de la UAM de la UAGro es un paso adelante y un ejemplo a seguir para los guerrerenses, y ahora los siguientes retos serán cumplir con algunos indicadores como tener una cobertura universal de los servicios de salud al contar con los suficientes médicos generales y especialistas por cada mil habitantes; así como la infraestructura médica suficiente, al igual que el equipamiento y abasto de medicamentos y material de curación que ahora debemos reconocer es insuficiente.
Otro desafío es incrementar nuestra expectativa de vida que es en promedio de 73 años, cinco menos que la media nacional. Todo esto lo habremos de alcanzar si desde ahora los guerrerenses empezamos a trabajar unidos en propósitos como estos, que hemos enumerado y para empezar habrá que esmerarse en contar con un sistema educativo estatal que forme los cuadros profesionales de calidad, competitivos y altamente resolutivos, en beneficio de los Guerrerenses

* El autor es el delegado estatal del Instituto Mexicano del Seguro Social.