EL-SUR

Miércoles 12 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

Un inoportuno balde de agua helada

Abelardo Martín M.

Marzo 28, 2017

Todavía no habían terminado los trabajos y festejos (banqueros y funcionarios públicos sonrientes, con el cálido y acogedor clima acapulqueño), cuando un balde de agua fría concluyó con el evento y anticipó la siguiente fiesta del Tianguis Turístico que regresó al puerto: “Cancelan la llegada a Acapulco de ocho cruceros por la inseguridad”.
Esto no fue motivo (¿cómo iba a serlo?) para que el gobernador Héctor Astudillo acudiera a Toluca a aplaudir y hacer campaña por el candidato del PRI al gobierno del estado de México, Alfredo del Mazo Maza, junto con un buen racimo de secretarios federales de estado que no ven la tormenta.
La nota de la reportera de El Sur Karla Galarce Sosa era un auténtico balde de agua fría: “La línea de cruceros Holland América sacó de su itinerario ocho cruceros que anclarían en el puerto de Acapulco durante la actual temporada y la del próximo año en su recorrido por la costa del Pacífico por la inseguridad y los sustituyó por otros puertos mexicanos. Advierte que hay tres líneas navieras más que evalúan la posibilidad de cancelar sus travesías. Y hace referencia a que hay violencia en mercados, decapitaciones, incidentes violentos y grupos de autodefensa, así como enfrentamientos entre grupos de la delincuencia organizada”.
La naviera se refiere a que “según el Departamento de Estado de Estados Unidos, el estado mexicano de Guerrero, donde se encuentra Acapulco, ha sido el estado más violento en México durante los últimos cuatro años”.
Dos eventos cumbre de Acapulco, con la presencia en dos semanas sucesivas del presidente Enrique Peña Nieto, con el gabinete casi en pleno tanto en la Convención Bancaria, como en el Tianguis Turístico o como en la campaña priista del Estado de México, a los que, en medio de la fiesta y cuando tenían todos caras sonrientes, les caen este tipo de notas como un inoportuno balde de agua helada.
Como cada año, hace unos días tuvo lugar en Acapulco la Convención Nacional Bancaria, la número ochenta desde que este gremio se reúne regularmente. El encuentro congregó a los representantes del sistema financiero mexicano y a las autoridades gubernamentales encabezadas por el presidente de la República. Esta reunión es casi siempre un evento de celebración, y esta vez lo fue más. Los bancos viven una época dorada y sus líderes son los primeros en presumirlo.
Sin embargo, esta vez la política, y en particular la adelantada sucesión presidencial, envolvió con su manto la temática que abordaron los banqueros y gobernantes ahí presentes.
Tal vez nada sintetice ese fenómeno como el lema escogido este año para la reunión. Las rúbricas usadas regularmente tienen que ver con los intereses y expectativas de los dueños y funcionarios de los bancos: que si el sistema crediticio, o el entorno financiero internacional, o las cifras y proyecciones del crecimiento económico.
En esta ocasión el título lo dice todo. El dilema global: liberalismo vs populismo. La frase parece más apropiada para un coloquio internacional de ciencia política que para una reunión de banqueros.
Interesante sería saber de dónde salió la frasecita y la preocupación por el dilema planteado.
En particular, no parece haber sido un asunto que le quitara el sueño al presidente saliente de la Asociación Mexicana de Bancos, a quien le tocó como tarea final organizar la convención de este año.
El banquero de marras, Luis Robles Miaja, se refirió en su discurso en la convención a la dicotomía planteada, y señaló que no obstante los logros del modelo liberal, democrático, de libre mercado e igualdad de oportunidades, éstos “han sido cuestionados por movimientos llamados populistas, que han resurgido en el mundo”.
“Dado el avance que han tenido estos movimientos en el mundo, y los peligros y la incertidumbre que los mismos representan para el futuro de la humanidad, durante esta Convención diversos académicos y expertos compartirán diferentes visiones, que nos permitirán reflexionar sobre cuál puede ser el alcance y los riesgos del populismo, así como qué alternativas se plantean ante ello”, anunció el directivo bancario saliente.
Pero antes, en entrevista con los medios, Robles Miaja matizó estos temores al aterrizar su visión específica del escenario político mexicano. Dijo ahí que la banca “está dispuesta a trabajar de la mano con quien gane la Presidencia de la República en 2018, independientemente de que llegue un gobierno de izquierda, derecha o centro, siempre y cuando se instrumenten políticas macroeconómicas responsables”.
El entrevistado fue todavía más allá y precisó: “El sistema bancario va a trabajar con cualquier persona que ocupe los cargos públicos. Va a trabajar con mucho ahínco, con la misma confianza en el país, pero sí hay que cuidar las instituciones. Me refiero a cualquier candidato, porque la tentación es decir populismo igual a (Andrés Manuel) López Obrador y no, el populismo puede ser de derechas, izquierdas, nacionalista, xenofóbico”.
A quien el tema le cayó de perlas fue al presidente Peña Nieto, quien de principio a fin de su intervención bordó sobre los riesgos que ve en la sucesión. Dijo el mandatario que la desigualdad en México y en el mundo ha provocado “serios cuestionamientos a los fundamentos del liberalismo, incluyendo el libre mercado”, y ha generado un descontento ciudadano hacia las instituciones.
El presidente alertó sobre el riesgo de que las naciones opten por salidas ilusoriamente rápidas, lo cual va en aumento, y enfatizó que “no hay salidas fáciles, ni soluciones mágicas”.
Entre las angustias de quienes aún gobiernan y ya advierten de los peligros de dejar el poder, y quienes desde el poder económico se lo toman con mesura y tranquilidad, transcurrió la fiesta bancaria en Acapulco, la sede tradicional, hoy la ciudad más peligrosa del país. Aunque, amurallados en la burbuja de la zona Diamante, eso tampoco pareció preocupar a nadie.
Pero el mal sabor de que los cruceros no toquen Acapulco campea en el ambiente, aunque a muy pocos, al parecer, les interese, menos que les preocupe. Todo es una fiesta y se advierte que la cruda será muy pesada.