Adán Ramírez Serret
Diciembre 13, 2024
La Ciudad de México parece ser, hasta ahora, un terreno inconquistable. Pese a una profunda violencia, desigualdad y gentrificación, sigue manteniendo en buena parte de sus lugares un tufo a terra ignota. Aunque esté habitada por muchísima gente o quizá precisamente por eso, es difícil de reconocer, de asir en su plenitud y, sobre todo, de definir cómo esta ciudad son estos edificios, esta gente y estas calles. Es, más bien, un mare magnum que en sus turbulencias se define.
Así, uno de sus más grandes narradores escribe con un escepticismo que oscila entre un pesimismo amoroso y una alegría destructora; su propia actitud es una descripción y acaso unas instrucciones para habitar esta ciudad. Me refiero, por supuesto, al artífice pugilista de la prosa que reinventa y redimensiona la crónica en el ex Distrito Federal, J. M. Servín (Ciudad de México, 1962).
Este 2024 J. M. Servín publicó el libro Yo soy el Mandrake, un libro en donde esgrime el género de la crónica de manera brillante contando su vida, la de la Ciudad de México y el país los últimos 50 años. Se trata de una compilación de textos publicados en revistas y en periódicos que dan vida a un divertido, profundo y original libro.
El ejemplar abre con textos que dejan claro el objetivo de las crónicas, dice: “El hilo conductor de estas crónicas es la autobiografía como exploración de la cotidianidad mexicana. Vivo acotado por el crimen como referente de la cultura pop. Desde muy joven me atrajo la sordidez de la nota roja”. Servín se concentra en el mundo de la delincuencia y la vida urbana de la ciudad, se aleja de todo aquello que pueda aparecer en un lenguaje superficial de la ciudad y se mete de lleno en las entrañas. La crónica/relato que da título al libro va sobre un asaltante que se entiende como un mago, como el Mandrake de los cómics, pero aquí hace magia con la pistola que esgrime como varita mágica que le hace posible obtener lo que quiere… hasta que es descubierto y atrapado por la policía.
Mi crónica favorita es Se solicita abducción que es, quizá, uno de los ejemplos más felices del periodismo gonzo en México. Género inventado y desplegado con maestría por el escritor Hunter S. Thompson en donde el centro de la crónica, de la escritura, no es el objeto de la investigación sino quien escribe y la propia escritura del texto. Así, Servín, cuenta sobre la idea de escribir un artículo sobre los extraterrestres en México, en específico sobre las personas que han sido secuestradas por habitantes de otros mundos. El relato sucede en la colonia Roma de la primera década del año 2000, antes de una brutal gentrificación y los personajes son Juan Manuel Servín y Carlos Martínez Rentería, que dirigía la revista Generación y tenía sus oficinas en la Casa del Poeta Ramón López Velarde, en donde Servín, el narrador, lo iba a visitar para contarle la crónica de entrevistas a personas que confesaran haber sido abducidas por extraterrestres. La técnica de investigación consistía en poner una nota en el periódico en donde se pidiera a personas abducidas por OVNIS contar su historia, para eso debían llamar a la oficina de Rentería, por lo que este último y el narrador, no tenían otra cosa que hacer más que encerrarse a esperar la llamada con una botella de ginebra y líneas de cocaína. Mientras esperaban la llamada sucedía eso extraño que es la vida: platicar, ver el reloj y tomar un trago; cuando llegaba el relato de una persona abducida casi siempre era un farsante o del todo incomprensible, una especie de novela de Lem en donde el gran problema es el lenguaje. Pero la crónica tiene la belleza de dejar del lado una buena investigación y mostrar la felicidad extraña de ser el centro del relato y de pensar en amigos que ya no están en colonias que han cambiado por completo, pero que existen en páginas llenas de vida en donde el narrador se pasea por la ciudad mientras descubre lo patético del mundo, de México y de la ciudad que solamente se aguanta con un buen trago de ginebra: la vida misma.
J. M. Servín, Yo soy el Mandrake, Monterrey, Oficio, 2024. 173 páginas.