EL-SUR

Martes 30 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Un registro lleno de esperanza

Esthela Damián Peralta

Junio 30, 2026

 

Esthela Damián Peralta

Hay una frase que he repetido muchas veces a lo largo de mi vida: nadie llega solo. Cada paso que damos está sostenido por las personas que nos tendieron la mano, nos enseñaron una lección, confiaron en nosotros o simplemente estuvieron ahí cuando más lo necesitábamos. Con el paso de los años uno entiende que los logros son el resultado de una historia compartida con la gente que decide caminar con nosotros.
Hace una semana me registré como aspirante a coordinar los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Guerrero, en el World Trade Center de la Ciudad de México. A pesar de estar lejos de mi tierra, ese día fue una muestra del profundo cariño de mis paisanos que llegaron de las ocho regiones. Hasta allá llegaron mujeres y hombres de todas las regiones del estado, estuvieron mis hermanas amuzgas, artistas, artesanos, compañeras y compañeros de la Montaña, empresarias, empresarios, militantes de Morena, sociedad civil, amigas, amigos y mi familia.
Mientras esperábamos a entrar al salón de registro, la calle se llenó de nuestras tradiciones, representadas en la ceremonia del Tlalmanalli que hicieron nuestros pueblos indígenas, la danza de los tlacololeros y en las flores de cempasúchil con las que me recibieron y que llenaron de identidad un momento que guardaré siempre con enorme gratitud.
Con cada abrazo confirmé que cada una de esas personas representa una parte de la mujer que soy. Mi familia me enseñó el valor del trabajo. Mi tierra me enseñó la fortaleza. La izquierda me enseñó que la política sólo tiene sentido cuando se pone al servicio de la gente. Y Guerrero me enseñó que nunca debemos olvidar nuestro origen, sin importar hasta dónde nos lleve la vida, que tenemos que regresarle a nuestro querido Estado todo lo que nos ha dado.
Muchas veces he pensado en esa niña que creció en Chilpancingo viendo cómo tantas familias, incluida la mía, salían adelante a base de esfuerzo. Desde muy pequeña soñaba con que las cosas podían ser distintas. No imaginaba exactamente el camino que recorrería, pero sí tenía claro que tenía mucho que hacer para sumar a la construcción de un país con alternancia de poder, democratico, que fuera un gobierno de izquierda el que gobernara. Hoy siento que la vida me está regalando la posibilidad de estar un paso más cerca de devolverle a mi estado una parte de todo lo que me dio.
Como dije ese día, soy una mujer de izquierda, de convicciones profundas, de principios y valores que defenderé siempre por encima de cualquier cargo. No se nos puede olvidar que los espacios públicos son pasajeros y lo único que permanece es la congruencia con la que decidimos ocuparlos, la congruencia de no traicionarnos a nosotras mismas.
Quizá por eso me conmovió tanto ver a tantas personas acompañándome, porque con independencia de su origen particular, en cada una de ellas reconocí el mismo cariño que yo siento por Guerrero. Sé que quienes estuvimos ahí no caminamos detrás de una candidatura, caminamos por un Guerrero con futuro y esperanza. La esperanza de que la riqueza de nuestra gente y de nuestro estado se vea reflejada en la calidad de vida de nuestros hijos y de nuestras hijas.
Esta mujer de 53 años ha tenido la fortuna de cumplir muchos sueños. He podido servir a mi estado y a mi país desde distintas responsabilidades, aprender de personas extraordinarias y contribuir, desde mi trinchera, a la transformación de México. Mis mayores anhelos nunca han sido individuales, por eso, compartir con miles de guerrerenses la convicción de que podemos construir un Guerrero con mayor bienestar me llena el corazón de entusiasmo.
Pero qué sería de ese entusiasmo si no fuera acompañado también de un alto sentido de responsabilidad. Quienes me conocen saben que nunca he entendido el servicio público lejos de la gente. Me gusta caminar por las comunidades, escuchar sin intermediarios y aprender de quienes viven todos los días los retos de nuestro estado. Ahí quiero seguir estando, recorriendo Guerrero como lo hice desde que era adolescente, porque estoy convencida de que las mejores decisiones nacen de caminar al lado del pueblo.
Los procesos políticos son pasajeros. Guerrero permanecerá. Nuestra gente permanecerá. Y también permanecerá la responsabilidad que tenemos de actuar con altura de miras. Por eso confió absolutamente que este proceso fortalecerá la unidad de nuestro movimiento. Recordemos que, por encima de cualquier aspiración legítima, está el bienestar de nuestro estado.
Para finalizar, me gustaría retomar una idea que he compartido anteriormente en este espacio y que aprendí de la Presidenta Claudia Sheinbaum: no mentir, no robar y no traicionar al pueblo. Con el paso de los años he comprobado que esa no es únicamente una forma de hacer política, sino una forma de entender la vida pública. Esa convicción me ha acompañado durante todos estos años y seguirá guiando cada decisión que tome. Porque al final, el mayor privilegio de servir es tener la oportunidad de transformar la vida pública.
Gracias a quienes estuvieron presentes, a los que nos vieron por las redes sociales y a quienes enviaron un mensaje de aliento y a quienes, desde hace muchos años, han sido parte de mi camino. Ustedes me recuerdan todos los días que el origen no sólo nos explica, también nos compromete.
Nos leemos el siguiente martes.

@EsthelaDamian