EL-SUR

Viernes 21 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

Una sátira espectral de la época eduardiana

Federico Vite

Julio 07, 2020

Sadi Jones reúne a dos subgéneros, el histórico y el de fantasmas, en The uninvited guests * (Chatto & Windus. Londres, 2012, 262 páginas).
La historia ocurre el último día de abril de 1912 cuando Emerald Torrington cumple 20 años. La familia se prepara para celebrar a la hija mayor con una fiesta. Los Torrington son poco convencionales. La madre, Charlotte, todavía posee una gran belleza, es la peor de todos: malhumorada, orgullosa y mandona. Emerald y su hermano Clovis lloran por su padre fallecido, Horace. No acaban de aceptar a su nuevo padrastro, un abogado irlandés con un solo brazo, Edward Swift, la única persona sensata en el reparto, quien se ausenta del festejo porque debe cumplir una misión: obtener dinero para saldar las deudas que ponen en peligro la casa de los Torrington. Smudge, la más joven de la familia, pasa la mayor parte de la novela enferma en la cama planeando su “Gran Empresa”, un negocio que implica el uso inapropiado de las mascotas de casa.
Jones satiriza los usos y las costumbres de la época eduardiana y el relato de fantasmas. Juega con los tonos narrativos de manera afortunada. La estructura del libro no es compleja, de hecho, posee una línea de tiempo aristotélica clásica. La virtud de Jones es que fusiona dos estéticas en un relato y modifica el arquetipo de la tradicional casa de campo (corpus literario en el que todo sucede bajo un mismo techo; es usual que haya muchas habitaciones y en cada una de ellas se desarrollen subtramas que agrandan la tensión dramática de la obra).
A las cuatro de la tarde, Robert y su hijo Stanley, quienes cuidan el establo, van a la estación de tren para recoger a los invitados de Emerald: su vieja amiga Patience Sutton y su madre, Camilla Sutton, quien ha enviado un telegrama para informar que no puede asistir al convite (Charlotte supone que es una artimaña para disfrazar el desdén de Camilla por socializar con una familia de clase baja), pero su hijo Ernest va en su representación. Ernest estudia medicina (Patience asiste a la universidad). Charlotte desprecia a Ernest tanto como a Patience, una mujer inteligente que representa el ideal femenino. Gracias a ella se explora un asunto delicado: ¿Cuál es el lugar de una mujer en esa sociedad? Emerald tiene un gran interés por la ciencia, pero abandonó esa pasión cuando su padre enfermó. Se encuentra extraviada. No sabe qué hacer con su vida. ¿A dónde irá Emerald? ¿Hay un lugar en esa sociedad para las mujeres científicas?
Patience y Ernest informan a los Torrington que hubo un terrible accidente de tren. Horas más tarde un grupo de pasajeros busca refugio en la casa de los Torrington. Pasan la velada en una habitación. Finalmente, llega un sobreviviente más, un caballero llamado Charles Traversham-Beechers, a quien Charlotte reconoce. Él es quien revela oscuros secretos del pasado.
Jones utiliza a Traversham-Beechers para cambiar los tonos de este artefacto. Charlie juega un papel diabólico. Cuando comienza su juego mental “Hind and Hounds” la historia da un giro espectral; él mismo, como un dique, regresa al cauce histórico del texto cuando suspende esa actividad paranormal. Es el punto nodal; aunque el relato se fundamente en los Torrington, Charlie facilita los desplazamientos de la historia. Con él, Jones logra lo que ningún novelista eduardiano se hubiera atrevido: obliga a los protagonistas a abandonar la casa. Los métodos de Charlie se fundamentan en el juego “Hind and Hounds” que consiste en asustar a los personajes para revelar la verdadera identidad de estos. Recurre a efectos sobrenaturales para consumar sus metas. Gracias a él se sabe que Charlotte fue una prostituta y eso propicia que los hijos y los invitados se alejen aún más de ella. Daña la reputación de una familia que aspiraba a los más altos escalafones de la aristocracia.
Las víctimas del accidente ferroviario no ofrecen líneas de acción. Forman un coro tragicómico: entran y salen de las habitaciones entonando canciones populares mientras esperan comida, consuelo y el momento indicado para irse de esa casa. Me gusta que la autora niegue todos los placeres románticos tradicionales, eso le da un sello más atractivo a este producto nacido de la alquimia literaria.
The uninvited guests contiene una historia de fantasmas, pero los espectros son tristes y crueles, no aterradores. Es un sorpresa asistir a un encuentro paranormal caracterizado por la crueldad, no por el espanto.
The uninvited guests me recuerda mucho la primera obra de Saki, El insoportable Bassintong (1912), donde el inglés cuenta las andanzas de la viuda Francesca Bassington, quien forma parte de la aristocracia londinense. Ella debe casar al insulso de su hijo, Comus, con la próspera heredera Elaine de Frey. El resultado es una divertida sátira.
La tercera novela de Sadi Jones es mucho más ambiciosa que la de Saki y grosso modo sale avante de una empresa monumental: unir a los fantasmas crueles con los humanos arribistas en una sátira bien elaborada.

* Tusquets publicó en 2013 esta novela con el título Huéspedes inesperados. Desgraciadamente no recibió mucha atención del lector en castellano. Eso es una lástima.