EL-SUR

Lunes 24 de Enero de 2022

Guerrero, México

Opinión

Veinte minutos

Jesús Mendoza Zaragoza

Agosto 29, 2005

Bastaron 20 minutos para decidir que la presa La Parota se queda en Guerrero, al superar el principal escollo encontrado hasta ahora en la oposición de un grupo de comuneros de Cacahuatepec. Fueron 20 minutos fríamente calculados por expertos en las artes de la manipulación que, sin rubor alguno, lograron en una asamblea relámpago cubrir un trámite legal indispensable. ¿Quién puede pensar que 20 minutos son suficientes para tratar de manera suficiente y decidir un asunto tan complejo y tan trascendental para todos, especialmente para los campesinos? Conociendo los usos y costumbres de los campesinos, 20 minutos no sirven ni para el riguroso pase de lista de los supuestos 2 mil 385 comuneros.

El resultado ya estaba previsto: se aprobó el cambio de uso del suelo y el inicio del proceso expropiatorio de las tierras que serán ocupadas por la presa. Pero quienes piensan que el asunto ya ha quedado resuelto, pueden llevarse sorpresas. Es imprevisible el curso de los acontecimientos ante un proyecto construido de manera amañada y pasando sobre la dignidad de personas sencillas que en medio de sus penurias son presa del abuso a partir de intereses extraños a su bienestar.

El asunto no está en estar a favor o en contra de este proyecto de desarrollo, sino en la manera de promoverlo y de decidirlo. Veinte núcleos agrarios serán afectados y diez poblaciones tendrán que ser reubicadas, según los planes de la Comisión Federal de Electricidad. La cuestión está en la manera en la que se desarrolló el proceso de participación de los campesinos en la toma de decisiones. Si se tomó una actitud fundamental de respeto a su dignidad humana o se siguió la inercia política tradicional, de considerarlos más como un estorbo a eliminar. ¿Fueron ellos informados de manera integral sobre los beneficios reales que obtendrían y de los riesgos previsibles del proyecto? ¿Se les permitió expresarse y se les escuchó en el proceso de toma de decisiones? ¿Se les convenció de manera digna o se comerció con su necesidad comprando su voto?

Al parecer el grupo opositor apareció debido a carencias mayúsculas en cuanto a participación de los campesinos, primeros afectados por el proyecto de la presa y fue creciendo la oposición a partir de procedimientos insuficientes y abusivos por parte de las autoridades de la CFE. Y así se fue dando una creciente tensión entre el grupo de comuneros, vinculados a otros grupos de corte ecologista, campesino y partidista, y las autoridades de la Comisión Federal de Electricidad. Este grupo opositor estableció su propia dinámica a partir de planteamientos ecologistas y de posiciones políticas que no lograron convencer a los mismos campesinos. La batalla entre este grupo y la CFE fue generando tensión y conflictos al interior del campesinado, el que marcó su distancia de ambos contendientes.

Así las cosas, hay la percepción de que los ni la CFE ni los opositores convencieron a los campesinos, los que determinaron alejarse de ambas posiciones cerradas al diálogo y, finalmente, muchos campesinos sucumbieron a la manía de vender su voto y de prestarse a una farsa de asamblea. Y ahora que dicha asamblea dio luz verde al proyecto, los promotores de la presa tienen las armas legales para avanzar con sus mismos métodos, lo que no augura un buen futuro a los campesinos que serán afectados de una manera directa. ¿Quién garantiza que las autoridades de la CFE tendrán una actitud diferente hacia los campesinos afectados, satisfagan una indemnización justa y abran las oportunidades que ellos necesitan al dejar de tener la tierra en sus manos? ¿Quién asegura que no seguirán los manejos torcidos de los intereses de los campesinos? Se ha hablado de que el gobierno del estado y el Congreso serían garantes. ¿Están en la posición de serlo de verdad?

Nadie en su sano juicio está contra un proyecto que beneficie a la gente de verdad. La CFE ha hablado de las bondades de La Parota pero no ha hablado suficientemente de sus riesgos. Y, con el botón de muestra de una asamblea de 20 minutos, el impacto social no se prevé muy halagador, pues con artimañas no suelen haber resultados benéficos en términos de justicia social. Y un tema aparte, todavía, es el impacto ambiental, que no está muy claro.