EL-SUR

Miércoles 04 de Agosto de 2021

Guerrero, México

Opinión

Velar armas

Arturo Martínez Núñez

Junio 02, 2021

Alea iacta est. La suerte está echada. No hay punto de retorno. El próximo 6 de junio los mexicanos habrán de enfrentar un dilema muy simple pero muy complejo: darle un voto a la continuidad del trabajo del presidente Andrés Manuel López Obrador y la Cuarta Transformación Nacional o regresar al pasado de corrupción, impunidad y crímenes de Estado. En México las oligarquías y las élites económicas, académicas, intelectuales y delincuenciales, se han unido para intentar impedir que el proceso de transformación siga avanzando y profundizándose. Prefieren volver a la época del ogro filantrópico en donde el Estado omnímodo repartía canonjías, becas, subsidios y puestos gubernamentales, en instituciones académicas o en la diplomacia. Por ello los “intelectuales” prefieren que regrese su opresor. En una suerte de Síndrome de Estocolmo colectivo, parecieran decir “págame pero no me dejes”. López Obrador logró la hazaña de unir a grupos intelectuales que se decían antagónicos pero que resultaron hermanos a la hora de la sequía de subsidios y “apoyos” gubernamentales.
La alianza de López Obrador es con el pueblo no con las élites. Ellos son los que han convertido la elección del próximo 6 de junio en un referéndum entre presente y pasado. Entre el futuro que ellos pintan obscuro y el pasado que quisieran vender como luminoso pero que para la mayoría de los mexicanos fue de olvido, abandono y abuso.
Morena arrasará en las diputaciones federales y la única duda es si ganará la mayoría calificada. Todo el aparato mediático trata de vender la idea de que Morena viene en picada cuando en realidad es una hazaña que este régimen en solo dos años y medio haya logrado consolidarse y haya obligado a que todos los partidos tradicionales se tuvieran que unir para intentar hacer frente al gobierno popular.
En Guerrero la analogía es mucho más sencilla: de un lado están aglutinados los caciques que han dominado el estado por más de cuarenta años y del otro el pueblo organizado heredero de la lucha histórica de la izquierda. De un lado son expertos en la “operación electoral” o sea en el fraude, y del otro lado está el pueblo bueno, noble y heroico de Guerrero. De un lado están los de siempre, que solo cambian colores pero que son la misma gata pero revolcada. De un lado están los caciques de horca y puñal y del otro el pueblo organizado. De un lado el mismo puñado de familias que se han repartido alternadamente el poder y del otro el movimiento popular que busca terminar con los privilegios de unos a cambio de los derechos para todas y todos.
En Guerrero, Morena ganará la gobernatura y comenzará a sentar las bases para desmantelar el sistema semi feudal que ha imperado durante siglos.
El gobierno se habrá de convertir en el gran articulador y facilitador de los esfuerzos de los guerrerenses. Necesitamos un gobierno sensible, cercano, eficiente y eficaz. Un gobierno austero hacia adentro y generoso hacia fuera. Servir en el gobierno debe de ser una alta responsabilidad y un sacrificio y no un privilegio o un premio. El gobierno es para servir no para servirse.
El próximo domingo desde temprano, con convicción y con alegría, salgamos a refrendar nuestra confianza en la Cuarta Transformación Nacional; votemos por nuestras candidatas y candidatos y demos un ejemplo de civilidad y democracia. Ganemos con contundencia en las urnas lo que nos quisieron arrebatar en los tribunales.
Un nuevo Guerrero es posible, hagamos que suceda.