EL-SUR

Martes 30 de Noviembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

Videos, atentado y debate

Humberto Musacchio

Junio 08, 2006

Si nos atenemos a lo que dicen los partidarios de los participantes en el debate, cada uno de ellos fue el más bello y más inteligente, el más culto y el más sensible. Para confirmarlo, no habían pasado 10 minutos de la confrontación cuando salió al aire un anuncio del PRI según el cual toda la gente se rindió casi babeante ante la grandeza y brillantez de Roberto Madrazo. Más ridículo estuvo Felipe Calderón, quien apareció en otro anuncio con la bandera nacional a su izquierda, como si ya fuera el presidente, y un librero detrás, como queriendo aparentar que alguna vez le importó la letra impresa.
El día empezó con el presunto atentado que aparentemente sufrieron la esposa y los hijos de Carlos Ahumada. Nadie mencionó el hecho en el debate, pero en las declaraciones que hizo a Televisa después del encuentro, Madrazo se refirió al asunto como si fuera parte de la confrontación entre los aspirantes del PRD y del PAN, lo que desde luego no puede demostrar.
Resulta por lo menos extraño que la familia del empresario corruptor viaje en un vehículo blindado, capaz de resistir balas de nueve milímetros disparadas por un arma de uso exclusivo del Ejército. Cabría preguntar a qué o a quiénes le teme la señora, quien por cierto dijo haber sido amenazada a partir del sábado si difundía unos videos en su poder, pese a que fue hasta el domingo cuando se difundió que existían tales grabaciones que supuestamente involucran al diputado perredista Horacio Duarte y al subprocurador del Distrito Federal Renato Sales.
Poco después de los hechos, la esposa de Ahumada concedió entrevistas a los medios de comunicación. Debe ser una mujer de gran entereza, pues ni su voz ni su actitud traslucían el nerviosismo propio de quien acaba de salvar la vida. Al mismo tiempo, el secretario general del gobierno capitalino afirmó que la familia de Ahumada estaba bajo custodia de la Agencia Federal de Investigaciones, y ayer, en La Jornada, fuentes no identificadas de la propia AFI informan que la vigilancia fue retirada por exigencia de la propia señora Ahumada.
Por su parte, El Universal publicó el martes la transcripción de una conferencia telefónica entre Ahumada y Rosario Robles, en la cual se dice que “los nuevos videos no tienen imágenes ni información tan contundentes” como los de hace dos años. De ahí que también valga preguntar quién podría estar interesado en que no se difundan esos videos. O más crudamente, ¿a quién le convenía que ocurriera un atentado? ¿A los perredistas, que no aparecerían en situaciones tan comprometedoras como las de hace dos años? ¿Al panismo de dentro y fuera del gobierno para acusar otra vez de intolerantes a los perredistas? ¿O a los priístas, empeñados en desacreditar al PAN y al PRD?
En la noche de ese día difícil, llegó la hora del debate que siguieron apenas 15 por ciento de los mexicanos, según las cifras de rating. Se esperaba conocer las propuestas y, sobre todo, observar cómo se comporta cada uno de los contendientes.
Patricia Mercado, de Alternativa Socialdemócrata, tuvo muy buenos momentos lo mismo que intervenciones desarticuladas y confusas. Roberto Campa parecía enfermo, cansado, y para su desgracia empleó un tono solemne que resultó poco eficaz. Madrazo tuvo todo el tiempo las manos al frente, golpeó en dos ocasiones los micrófonos y ofreció una imagen almidonada, carente de espontaneidad. Por supuesto, le mandó más de una pulla a López Obrador, pero centró sus ataques en el gobierno de Vicente Fox, pues sabe que para llegar al 2 de julio con posibilidades de triunfo necesita desbancar del segundo lugar al candidato de la derecha.
Por su parte, el delfín del foxiato mostró el mismo talante rijoso de los últimos meses, como queriendo bajar a Andrés Manuel López Obrador del liderato. Cada una de sus intervenciones la abrió con una sonrisa despectiva, absolutamente impropia para esa ocasión. Hizo un rosario de promesas inasimilables en la televisión, descalificó las propuestas de gasto social de sus rivales y prometió más de lo mismo, aunque ahora sí, con la mano dura que le faltó a Vicente Fox.
Entre lo más destacable está la insistencia de varios candidatos por firmar un pacto que comprometa a todos los partidos y candidatos con los resultados del 2 de julio. Más noche, nuestro compañero José Antonio Crespo recordó en canal 13 que el proceso no terminará hasta que el Tribunal Electoral Federal resuelva sobre los asuntos puestos a su consideración, lo que puede tardar hasta dos meses.
Paradójicamente, en medio de la tupida munición de saliva que disparó, el representante panista anunció que convocará a integrar un gobierno de coalición, pero no aclaró si lo hará con quien, según él, es un peligro para México. En esas condiciones, López Obrador, sobrio y preciso, machacó sobre pocas propuestas y se dio el lujo de contestar apenas un par de las muchas pedradas que le lanzó el candidato de El Yunque. Se trataba de ver quién tiene empaque de estadista, no de boxeador.