Abelardo Martín M.
Febrero 17, 2026
Sin duda alguna, uno de los factores más importantes de cualquier sociedad económica, política, religiosa, y sobre todo familiar es la unidad. La Comunidad Económica Europea encontró, hace ya varias décadas, que la unión “hace la fuerza”, promovió y consolidó la suma de propósitos, objetivos, esfuerzos, y depuso los intereses, válidos todos por supuesto, de cada uno de los países que decidieron formar parte de esa organización, sin detrimento, por supuesto, de sus objetivos o características individuales.
Cualquier equipo deportivo, económico, partidista, ideológico, religioso, establece como objetivo cotidiano el de la unidad. En las últimas semanas la amenaza de la división del partido Morena ha sido uno de los temas recurrentes, cotidiano y abordado por la gran mayoría de los analistas en medios de comunicación, cuyo común denominador es el de ser opositores al partido cuyo formador y líder moral es Andrés Manuel López Obrador, que hoy ocupa la titularidad de los gobiernos de más de 20 estados de la república y que ostenta mayoría parlamentaria en el Congreso Federal, así como en varios congresos estatales. También tiene una influencia mayoritaria en las presidencias municipales, hoy por hoy, es el partido con mayores posiciones políticas en todos los estados de la república, disputando la hegemonía que, en su momento, acumuló el PRI, Y que soñó y nunca alcanzó el PAN, de ahí que tuvieron que formar alianza para enfrentarse a Morena.
Los casos más escandalosos y utilizados por los opositores son la publicación del libro de Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez, titulado Ni venganza, ni perdón, una amistad al filo del poder, el despido del director de materiales escolares de la SEP, Marx Arriaga, ya sustituido por Nadia López, y un sinnúmero de otros temas que martillean todo el tiempo y el mayor número de espacios de medios de comunicación posibles impresos, radiotelevisivos y de la red. La escalada en contra de Morena por sus adversarios es constante e hiperactiva, está en todos los rincones, tarea que crecerá conforme se acerquen las elecciones en varios estados este mismo año, y con mayor intensidad a partir de enero del año siguiente cuando se renueven las cámaras legislativas y los gobiernos de estados que hoy están gobernados por morenistas.
Hasta dónde esta escalada incidirá en dividir al partido en el poder está aún por verse, aunque la presidenta Claudia Sheimbaum Pardo, tiene claro que se trata de una escalada creciente.
Mientras en el mundo político diversos actores del actual sexenio y el anterior dirimen sus pleitos, deslizan revelaciones y generan una ensordecedora batahola mediática, el gobierno de la doctora Claudia Sheinbaum Pardo intenta fijar un rumbo y encabeza las acciones que generarán solidez y estabilidad para el desarrollo futuro del país.
En esa dirección se ubica la presentación, al inicio del mes, del Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar, con el que se busca no simplemente generar un crecimiento económico, sino lograr un desarrollo con equidad y justicia social, que multiplique los beneficios para el pueblo.
El plan compromete una inversión de más de 700 mil millones extras de lo presupuestado en el presente año, y 5.6 billones de pesos en lo que resta del sexenio, que se destinarán a sectores estratégicos: energía, trenes, carreteras, puertos y aeropuertos, salud, agua y educación. Se espera que la inversión pública impulse la participación privada y social, y con ello se genere prosperidad compartida y desarrollo regional.
Con proyectos como los presentados, el régimen de la transformación atenderá uno de los flancos más criticados, en el sentido de que los recientes años han sido de bajo crecimiento. Pero lo más relevante es que se rompe con el esquema neoliberal de sólo generar riqueza y no fortalecer la equidad y la soberanía.
En una dinámica integral, el fin de semana pasada se presentó también un nuevo marco legal para fomentar la producción cinematográfica y audiovisual, con incentivos fiscales y otros apoyos con los que se promueve el florecimiento de una industria clave para el desarrollo cultural y la identidad nacional, sobre todo en estos tiempos de globalización y de comunicación digital.
Volviendo al Plan de Inversión en Infraestructura, si hay congruencia en el aspecto del desarrollo regional, habrá que esperar a conocer qué tanto de los recursos programados se dirigen a las zonas menos favorecidas del territorio nacional.
En este sentido, y sin lugar a dudas, Guerrero es uno de los estados que más requieren del apoyo federal para generar proyectos que brinden bienestar, empleos e ingresos a la población. La pobreza y marginación ancestrales deriva en que, como hace unos días se dio a conocer, durante 2025 más de trece mil jornaleros agrícolas de los municipios más pobres de la Montaña emigraron hacia el norte del país, dos mil más que el año anterior.
La noticia, dada a conocer por el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, dio lugar a una de esas escaramuzas sin sentido, cuando el secretario del Trabajo estatal, Omar Estrada Bustos, acusó en entrevista con El Sur, que ese Centro tiene una “especie de reclutamiento” al margen del Servicio Nacional de Empleo, lo cual no permite tener un seguimiento de las empresas que los contratan. Tlachinollan precisó que ellos no reclutan trabajadores, ya que su función es de acompañamiento y denuncia de violaciones de derechos humanos y laborales.
Por encima de las polémicas gratuitas, el tema de fondo es el que aborda el plan descrito antes: cómo generar una dinámica económica con bienestar social y equidad, que produzca riqueza para quienes más lo necesitan e inhiba en las regiones críticas la migración obligada, la desunión familiar y el desarraigo, entre otras calamidades. Esa es la cuestión a nivel nacional, y por supuesto en la Montaña de Guerrero, entidad en la que la oposición está desarticulada, desmantelada y sin rumbo y orientación, lo que es una oportunidad para que la gobernadora y la clase política estatal que ella lidera aproveche para acrecentar el consenso y el apoyo popular. Buena falta le hace una estrategia de posicionamiento de los avances, y menos de intentar convertir a los medios en un espejo de la bruja de Blancanieves, es decir que sólo hablen bien de ella y de quienes ella diga. Lo que hace falta es que la información fluya para que los ciudadanos dispongan de la información abundante y real que se produce, todo el tiempo, en todos los rincones de Guerrero.