EL-SUR

Viernes 19 de Abril de 2024

Guerrero, México

Opinión

Visibilizar

Silvestre Pacheco León

Febrero 24, 2020

 

Hasta la palabra “visibilizar” con la que las mujeres feministas demandaron la atención a los feminicidios, ofendió al presidente de la República quien casi dio a entender que el término era incorrecto, como si nuestro lenguaje no estuviera vivo para limitarnos al uso de las palabras más comunes cuando se trata de expresar con mayor exactitud nuestras ideas, pues la propia academia de la lengua define visibilizar como el recurso artificial para ver lo que a simple vista permanece oculto.
Por eso el movimiento feminista, con la creatividad que le caracteriza, ha decidido que después de hacerse visibles en la marcha para conmemorar el aniversario de las mujeres el 9 de marzo venidero, desaparecerán ante nuestros ojos parando todas las actividades que cotidianamente realizan, de manera que hagamos conciencia de la importancia que tienen en nuestra vida y así dejar de tratarlas como objetos, personas de segunda que carecen de inteligencia y valor, aunque a todos nos facilitan la vida.
Puede entenderse el enojo del presidente por el enardecimiento de las feministas afectadas por los homicidios recientes de mujeres, quienes se manifestaron frente a Palacio Nacional y pintarrajearon la puerta demandando ser escuchadas por él, cuando se ocupaba en la reflexión sobre las enseñanzas que guarda el asesinato de Gustavo A. Madero, a manos de los reaccionarios que participaron en el golpe de Estado contra su hermano, el presidente Francisco I. Madero a quien se culpa de lo sucedido entonces por su falta de carácter y de maldad, y por rodearse de sus propios enemigos después de desechar el ejército que lo había llevado al poder.
Seguramente el presidente se sintió rebasado por las acciones de las mujeres ante un problema que si bien él busca resolver de raíz, en aquel momento demandaba actuar con sensibilidad, para calmar la rabia y aminorar el miedo y la angustia que con razón las invade y las hace vulnerables. Después podía retomar las enseñanzas históricas de la conmemoración del ejército con la exposición que detalladamente preparó la Presidencia de la República para exorcizar a los canallas de la Decena Trágica.
Pero la reacción que tuvo el presidente fue parecida a la que asumió en el caso de Ingrid Escamilla, la muchacha asesinada por su propio marido, ocurrido en fechas cercanas al día del Amor y la Amistad, cuando la Presidencia anunciaba la decisión de rifar el avión, último recurso para deshacerse de ese problema.
En aquella ocasión al presidente casi le pareció una impertinencia que se le preguntara su opinión sobre los feminicidios porque el tema desviaba la atención de la rifa. Por eso después tuvo que ofrecer disculpas y con ello resaltar lo ocurrido, que dio pie para que el feminismo avanzara en su crítica del trato deprimente que la prensa amarillista le dio para el morbo de sus lectores, publicando fotografías de la joven asesinada, lo cual fue calificado como una revictimización de ella y su familia, y una manera de normalizar los hechos de violencia.
Ahora, durante la conmemoración del Día del Ejército, esa lección de la historia que el presidente López Obrador quiso presentar para alimentar con ella el apetito democrático y de participación de la sociedad, se produjo la desaparición y el asesinato de Fátima, la niña que quienes la conocían recordaban por su alegría para vivir, a pesar de que estaba creciendo en una situación de extrema pobreza, con indecibles privaciones.
El reto del feminismo

Como el movimiento feminista ya anunciaba una acción radical para visibilizar los feminicidios que no cesan en nuestro país y cuyos datos oficiales son escandalosos (el Sistema Nacional de Seguridad Pública, de enero a septiembre de 2019 contabilizó más de 2 mil 800 asesinatos), quienes lideran el movimiento feminista convocaron a que después de marchar el domingo 8 de marzo, al día siguiente que es lunes 9, desaparecieran de la vida activa, dejando de realizar sus labores cotidianas para que los hombres dimensionemos la importancia que tienen en la sociedad y su derecho de ser tratadas como iguales. Pero en vez de secundar esa acción ya de suyo revolucionaria, el presidente se propuso descalificarla con el argumento de que el movimiento está siendo manipulado por la derecha cuyos personeros se han adherido públicamente a la protesta.
Me parece que López Obrador no está obrando con intuición para entender el enorme enojo social ante un aparato de justicia que permanece sin cambio frente a la violencia machista contra las mujeres que, a fuerza de mantenerse constante, no puede ya permanecer oculto ni justificarse frente el enardecimiento del sector más avanzado socialmente que es el de las mujeres.
No puede ser argumento de peso para dejar de participar en esta movilización la presencia de quienes históricamente han actuado en contra de la igualdad de las mujeres, aún cuando su propósito sea evidenciar y desprestigiar las políticas que sobre el tema ha diseñado la 4T.
Resultó tan certera la propuesta feminista de “desaparecer”, al otro día de hacerse visibles, que no hay duda de que se está procesando el nacimiento de una nueva realidad que forzará a los tres órdenes de gobierno a tomar las medidas necesarias para prevenir, castigar y desterrar todo tipo de abusos contra las mujeres, herencia nefasta de la que el capitalismo ha sacado provecho.
No debemos olvidar que la violencia de género comienza y se reproduce en el seno familiar, también en las relaciones sociales y en el mundo del trabajo, y para desterrarlo se requiere hacer una revolución que debe encabezar la 4T comenzando por limpiar de corrupción todo el aparato de justicia.
Una de las mujeres que en esta circunstancia despertó mi simpatía fue la escritora Beatriz Gutierrez Müller, quien como toda feminista mostró mayor intuición política al manifestarse a favor de la iniciativa, lástima que haya tenido que rectificar porque ella hubiera podido ser una de las líderes que se requieren para acelerar los cambios que deben hacerse para detener esos crímenes de odio que ya no conocen fronteras ni de parentesco ni de edad para cometerlos.
La desaparición de las mujeres, aunque sea por un día, sin duda llamará a la reflexión entre ellas mismas que podrán aprender el valor social que tienen, además de ser mayoría, y el universo de conquistas que les esperan, comenzando por descargar el peso que cargan todos los días entre los hombres, muchos de los cuales quizá por primera vez deberán realizar las tareas que en una normalidad absurda estaban reservadas para las mujeres, pues como dice una de sus máximas. En la lucha feminista no se trata de tener derecho a ser iguales, sino de tener igual derecho a ser diferentes.