EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

¡Viva Vicente Guerrerro!

Jorge Camacho Peñaloza

Septiembre 20, 2019

 

No soy menos generoso y con el mayor placer entregaría en sus manos el bastón con el que la Nación me ha condecorado.
Vicente Guerrero

Vicente Guerrero no inició el movimiento armado contra las vejaciones a los mexicanos por parte del sistema colonial como lo hicieron Hidalgo, Allende, Aldama y la Corregidora, tampoco ideó las bases jurídicas y la forma de gobierno como Morelos y Andrés Quintana Roo, pero sí fue el que se echó a cuestas la causa durante más de la mitad del tiempo del movimiento contra la Corona española con el coraje, la valentía, los conocimientos bélicos y el amor a la Patria que se requería para consumar la independencia, ya lo que siguió, las ambiciones imperiales de Iturbide y las traiciones de Bustamante fuero las primeras expresiones del conflicto interno entre los grupos que pelearon casi todo el siglo XIX por el poder político del México independiente. Me voy a permitir narrar algunas partes de la gesta de Vicente Guerrero apoyado en la excelente obra de Raquel Huerta-Nava El Guerrero del Alba. La Vida de Vicente Guerrero para afirmar que tan grande como Hidalgo y Morelos, Vicente Guerrero es también un Padre de la Patria.
En 1811 cuando Miguel Hidalgo, Allende, Aldama, Abasolo y Jiménez fueron capturados y fusilados, José María Morelos y Pavón se encontraba en Tecpan con los hermanos Galeana, en donde Hermenegildo le presentó a Miguel, Leonardo y al joven Nicolás Bravo, pero también a otro joven que guió al Ejército Insurgente a Tixtla atravesando la sierra, a Vicente Guerrero, y en noviembre de 1815 cuando Morelos fue apresado por Matías Carranco en Atenango, Vicente Guerrero custodiaba al Congreso Constituyente rumbo a Tehuacán, en esas condiciones Guerrero inició y concluyó la etapa en la que Morelos era el heredero de la lucha independentista que le dejara Hidalgo y compañía.
En diciembre de 1815 después de conocer la funesta noticia del fusilamiento de Morelos en Ecatepec, Vicente Guerrero decidió no desanimarse y darse a la tarea de levantar un nuevo ejército como lo hizo Morelos cuando Hidalgo fue fusilado, manteniendo la causa en el sur y combatiendo a Iturbide y Armijo, a Samaniego y a La Madrid, con cuyas fuerzas tuvo a lo largo y ancho de la sierra, la montaña, Tierra Caliente, las costas, lo que hoy son las zonas limítrofes con Michoacán, Estado de México, Puebla y Oaxaca, numerosas batallas, derrotas y victorias, hasta muertes falsas anunciadas como verdaderas entre los realistas.
En 1817 casi pierde la vida pero fue curado en Cualac por los mejores médicos y curanderos quienes lo atendieron con emplastos y hierbas, ahí los indígenas hacían rituales para que los espíritus lo devolvieran a la vida, las visiones proféticas lo señalaban como un guerrero águila, un gobernante sagrado que tenía que cumplir una misión primordial para el futuro del pueblo, y una vez curado buscó a Nicolás Bravo para continuar la lucha, sobretodo después de que el chilpancigueño fuera capturado el 22 de diciembre de 1817 por fuerzas de Armijo, quien intercedió ante el Virrey Apodaca para que no le fuera impuesta la pena de muerte.
Vicente Guerrero entonces tuvo que continuar sólo en la lucha por conquistar la independencia de México apoyado por cientos de mujeres y hombres –futuros guerrerenses–, como Isidoro Montes de oca, Juan Álvarez, Nicolás Catalán, Pedro Ascencio de Alquisiras, José María Lobato, Pablo Galeana y Tomás Bedoya, quienes le ayudaron para seguir librando, superando y venciendo a las fuerzas realistas que nunca dejaron de perseguirlo y mantenerse al acecho de su imposible captura.
En 1820 el contexto político de la lucha va a cambiar con el restablecimiento de la Constitución de Cádiz en España, lo que produjo en México un cambio en la opinión de la sociedad favorable a la independencia; el virrey tuvo que cambiar de cargo al de Jefe Político de Nueva España y jurar su cargo ante la Constitución, esto le dio una nueva perspectiva política al movimiento de la independencia que el gran Vicente Guerrero tuvo la capacidad de visualizar para definir la estrategia final para consumar la lucha que se había iniciado en 1810, proponiendo una alianza con Agustín de Iturbide, su antiguo realista enemigo quien nunca pudo derrotarlo, a quien estratégica y políticamente le ofreció el mando del Ejército Insurgente siempre cuando asumiera la causa de la independencia.
El 20 de enero de 1821 Vicente Guerrero le envió una carta a Agustín de Iturbide en la que le decía que, como criollo que era el realista, “sepa usted distinguir y no se confunda, defienda sus verdaderos derechos, y esto le labrará la corona más grande: entienda usted que yo no soy el que quiero dictar leyes, ni pretendo ser tirado de mis semejantes, decídase usted por los verdaderos intereses de la Nación y entonces tendrá la satisfacción de verme militar a sus órdenes y conocer a un hombre desprendido de la ambición e interés que sólo aspira sustraerse de la opresión y no a elevarse sobre la ruinas de sus compatriotas…no soy menos generoso y con el mayor placer entregaría en sus manos el bastón con el que la Nación me ha condecorado”. El 27 de septiembre de ese año Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide entraron juntos triunfantes a la Ciudad de México al frente del Ejército Trigarante culminando así la etapa de las luchas por la independencia de México.
Cada noche del 15 de septiembre miles de guerrerenses estamos a la expectativa del Grito de Independencia, esperamos con emoción la salida a la terraza presidencial del Palacio Nacional del Presidente en turno para darlo, quien invariablemente empieza gritando: “¡Vivan los héroes que nos dieron la independencia!” y de ahí se la sigue nombrando, uno por uno, a los Padres de nuestra Patria: Hidalgo, Allende, Aldama, Matamoros, Josefa Ortíz de Domínguez, Abasolo, pero algunos sí y otros no, han mencionado el nombre del tixtleco Consumador de la Independencia, el general Vicente Guerrero. Siquiera por usar mercadológicamente su frase “La Patria es Primero” deberían establecer por ley el protocolo de nombrarlo y no ignorarlo al gusto de cada Presidente. Andrés Manuel López Obrador no lo mencionó, y pues como dijera la barra brava…

Vuela vuela palomita y ve y dile: Al inquilino del Palacio que mientras haya miles de guerrerenses que gritemos ¡Viva Vicente Guerrero! no importa que a él desagradecidamente se le olvide.