EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Y la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía…

Ana Cecilia Terrazas

Noviembre 30, 2019

Las manifestaciones mundiales con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer ocurridas hace casi una semana, siguen resonando.
Esto indica por una parte que las mujeres siguen siendo ultrajadas, maltratadas, asesinadas y violentadas en lo general, pero también señala algo menos negativo que apunta, en lo particular, hacia nuevas rutas de combate para no tolerar más –y de esta manera– la desigualdad entre hombres y mujeres, que ha durado ya miles de años.
La efeméride fue establecida desde 1981 por la Organización de las Naciones Unidas, en memoria de la muerte, a palos, que dio el régimen dictatorial dominicano de Rafael Leónidas Trujillo a las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal en 1961. Las Mirabal fueron asesinadas no sin antes pasar por la cárcel, la violación y la tortura.
Los feminicidios y la violencia cultural, permanentes contra la mujer, al tiempo que aumentan se encuentran hoy con unas resistencias fuertes traducidas en: infiltraciones vandálicas de sus marchas; no entendimiento de las acciones afirmativas si se espera una igualdad; la reacción hiperviolenta hacia la denuncia; la sempiterna descalificación del movimiento.
Sin embargo, también la reorganización del levantamiento feminista se hace campo mediante la interconexión sociodigital en tiempo real y a velocidades improcesables, el alcance multimasivo y las respuestas idóneamente performanceadas, el armado de protestas bien coreografiadas y audiovisuales, la construcción de mensajes muy accesibles.
Asimismo, los pactos signados entre organizaciones de la sociedad civil, medios de comunicación y académicos, respaldados e impulsados también por la Unesco, contribuyen a expandir los mensajes en favor del respeto de los derechos de las mujeres y niñas.
El pasado martes 26 de noviembre, más de un centenar de medios audiovisuales e impresos de comunicación, tanto públicos y privados, así como plataformas digitales mexicanas, firmaron el Pacto de Medios y Plataformas Digitales por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y las Niñas, a fin de “promover la erradicación de estereotipos sexistas y de la apología de la violencia contra las mujeres”, entre otros compromisos puntuales.
El pacto implica, según se informó, “que los medios institucionalicen prácticas concretas en contenidos y estructura, al tiempo que impulsen mecanismos internos que promuevan espacios libres de violencia para las mujeres que forman parte de la planta laboral, desarrollen protocolos de atención a víctimas de violencia de género; promuevan la participación paritaria y capaciten para coberturas ético-periodísticas en torno de este tema a todo el personal”.
Los compromisos firmados por la Alianza Global para los Medios y Género (GAMAG), la UNAM, radios y medios públicos nacionales, fueron también: respetar los marcos normativos locales y mundiales en materia de género; erradicar estereotipos y no hacer apología de la violencia; proveer medidas de seguridad para coberturas; que las defensorías de audiencias adopten el tema; realizar una cobertura de 16 días comenzando el 25 de noviembre para aumentar la adecuada visibilización de cómo se busca erradicar la violencia contra la mujer y publicar un informe anual con distintos aspectos relacionados con el tema.
De regreso a las movilizaciones y marchas del pasado lunes 25 de noviembre, una que circuló incansable en redes sociales, localizable en YouTube(https://www.youtube.com/watch?v=0zad42X6Rpg), fue el performance de jóvenes frente a la Catedral de Santiago de Chile, país que lleva más de 40 días en una situación de extrema y delicada confrontación entre ciudadanía y gobierno. Destaca el coro cantado por decenas de mujeres jóvenes al unísono:
…y la culpa no era mía ni donde estaba ni cómo vestía
y la culpa no era mía ni dónde estaba ni cómo vestía
y la culpa no era mía ni dónde estaba ni cómo vestía
el violador eras tú
el violador eras tú
son los pacos (como se les dice a los carabineros en Chile, aquí los antes conocidos como granaderos o simplemente la policía)
los jueces
el Estado
el Presidente
el Estado opresor es un macho violador
el Estado opresor es un macho violador
el violador eras tú…
Golpea e impone el ritmo, las voces reunidas, las mujeres en lucha, sobre todo la certeza de una que sabe que sí, un Estado opresor, se parece muchísimo, pero muchísimo, a un macho violador.