EL-SUR

Jueves 18 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Y va de anécdotas

Anituy Rebolledo Ayerdi

Febrero 19, 2026

Juan García Jiménez

No era cosa que el paisano Juan García Jiménez , uno de los más grandes poetas costumbrista de México, rechazara el reto tertuliano de encontrarle consonante a la palabra PATIO, estando en juego un cartón de cerveza Sol.

Por decir Maravatío,
dije una vez Maravátio,
he ganado, señor mío,
le hallé consonante a patio

El poeta ometepequense reprodujo durante la mitad del siglo XX, las dieciochescas tertulias bohemias del legendario Negrito poeta. En ellas , los hombres tocados por las musas, históricamente juaneados, comían y bebían a costa del genio

–¡Un peso, Negrito, por una consonante de Cristóbal!

Un don Francisco Sandóval
(Sandovál, quise decir)
me acaba usted de pedir:
consonante de Cristóbal

Remigio y La Chacha Micaila

El autor de Remigio y La Chacha Micaila comparte una mesa con reporteros del diario Trópico en el popular Rincón Chino. El poeta avista entrando al salón al agente aduanal Fernando Acosta, personaje muy querido en el puerto, a quien invita a compartir la mesa. Mientras don Fernando se acomoda y pide algo que raspe una garganta adolorida, el poeta toma una servilleta de papel y escribe:

Buen viento nos trae Acosta,
viene a engrosar el corrillo,
¡Beberemos a su costa,
a costa de su bolsillo!

Un reportero de la mesa pide a García Jiménez que diga su Remigio, un poema con el que recuerda haber ganado un concurso de declamación en la Altamirano. Propuesta aplaudida por todos los presentes:

Órale, Remigio, ‘garre sus tiliches
y como de rayo se me va a lescuela.
Pero ya volando que si le hace tarde
y no sea la cosa que mi lo degüelvan.

Con estas “josefas” se va a la varilla
y con ellas algo ti mercas,
pero mita y mita con la chilpayata,
a entrarle macizo con lo que ti venga,
a escribir la plana, a ler la letura
y hacerme correctas las cuentas.

Ya le dije al maistro que le doy premiso
Pa’rrimarte sobas y darte tus felpas
si te vas de pinta por los tecorrales
o en casa e Calleja.

O qué, ¿ese chipote cómo jue… rezando?
¿O esa coronita que pareces cura?
¡Y luego ese diente!
No vas a decirme que jue el siñor maistro
que te dio en la jeta!
¿Y esos pantalones?
¡Válgame la virgen… vaya con su nana que le ponga un parche!

Y vamos, pero rápido: ‘garre sus tiliches y como de rayo se me va a lescuela.

Orden de captura

El alcalde de Coyuca de Benítez, don HH, no soporta más las hablillas e insultos que riega por las calles su compadre Eligio. Ello nomás por haberlo despedido de su empleo como “asesor en materia de popoyotes”, cuando tales peces ni siquiera existen en el río. Un día, aun contrariando a la Primera Dama, el presidente municipal toma la decisión de escribir de su puño y letra la orden de aprehensión contra el ruin compadre:
“A todos los policías de Coyuca de Benítez:
Se les ordena que detengan donde se encuentre y esté haciendo lo que esté haciendo, a Eligio “N”, por argu-mentativo, vociferamentoso, traicioneroso e hijo de la chingada”.
¡Sórdens, jefe!

Ezequiel Cisneros Cárdenas

Conocido popularmente como Cheque Cisneros, fue este un compositor originario del pueblo devoto de Petatlán, autor de una larga lista de hermosos boleros y entre ellos uno, Cerca del mar, que lo volvió acapulqueño. Como tal, Cheque atendió en Pie de la Cuesta un restaurante llamado Rincón Bohemio, con la exclusividad de su voz y, por supuesto, su propio y amplio repertorio.
Su gran temperamento y cordialidad lo convertirán muy pronto en protagonista de historias y anécdotas reveladoras de un notable ingenio. Una con varias secuencias:

La inspiración

–Don Cheque, aquí le traigo las letras, como quedamos –irrumpe un cobrador en el estudio donde el poeta dormita, al vaivén de su hamaca de seda.
–¡No es necesario que grites chamaco ruidoso, déjamelas sobre el piano y a’i cuando me asalte la inspiración les pondré música!

El acero

–No pues, don Cheque, eso me dice siempre que vengo. Le manda decir mi patrón que ya están vencidas…
–¡Ay, mi niño… ¡se vence el acero!

Compositor…

–No, de veras, don Cheque, dice mi patrón que le mande a decir cuándo, más o menos, se las pagará…
–¡Ya, chamaco, déjame dormir que estoy muy desvelado!… ¡Y meramente, recuérdale a tu patrón que soy compositor y no adivino!

La música de Cheque

Algunos títulos memorables del autor petatleco: No vuelvas más, Esta noche te espero, No lloraré, Zihuatanejo, Ometepec, El Caracol, Yo la besé y Cerca del mar. Esta última, Cerca del mar, forma parte del álbum de oro del legendario trío Los Dandys, además de Gema, Dos amores, Como un duende, Preciosa, Amor eterno y Tres regalos

Sobrino de su tío

Sergio Fernando Cisneros, sobrino de Cheque, grabó un disco dándole un nuevo enfoque romántico a la obra de su tio. Cubrió por temporadas diversos escenarios del puerto.

Secretos

Manuel Añorve López atiende el teléfono en la residencia metropolitana de su tío, el general Raúl Caballero Aburto, a la sazón comandante de la Zona Militar de Veracruz, Ver. Está por decidirse la gubernatura del estado de Guerrero y el militar ometepecano está en la jugada. La llamada esperada vendrá ni más ni menos que del Palacio Nacional.
¡Rinnnng!… Manuel no espera que termine el primer timbrazo cuando ya tiene la bocina en las manos
¡Bueno!
¡Raúl, Raúl, te habla el general Sánchez Hernández! (jefe del Estado Mayor del presidente Adolfo Ruiz Cortines) ¡Ya se te hizo, cabrón! ¡El señor quiere verte esta misma noche!… ¡aquí te espero, cabrón! ¡Ah, y felicidades, cabrón!
¡Bueno!, bueno!… señor general, habla el sobrino del general Caballero… él está por llegar!
¡Chingada madre!, ¿porque cabrón no se identificó usted antes….¡Oígame bien, sobrino de mi general Caballero: le ordeno que no vaya usted a revelar una sola palabra de lo que le he dicho esta noche!…¿me entiende?…¡es por el bien de su tío, cabroncito!
Angustiado al extremo, aún tembloroso, Añorve logra comunicarse con su tío, a quien le informa sobre la llamada de un general, lo que es bastante para que el general Caballero Aburto le ordene retirarse inmediatamente del teléfono y pedirle que por su madre no se le vaya ocurrir contarle a nadie lo sucedido.
¡Uta!, exclama Añorve al colgar el teléfono: ¡como si uno fuera mitotero!

Secretario Particular

Durante el gobierno de su tío, Manuel fue su secretario particular y ocupó un escaño en la Cámara de Diputados.

Los Testa

Teófilo Berdeja Aivar, abogado prestigioso, culto, sobrio y discreto, presumía conocer los troncos genealógicos de muchas familias de ambas costas de Guerrero y se emocionaba hablando de ello en tertulias familiares.
–El apellido Magadán, pontifica, no es africano como pudiera pensarse sino genuinamente azteca. Procede, al igual que Petatlán, de “un lugar de petates”.
–¿Y los Melo, señor licenciado?, pregunta el Notario Público Chanito Rivera, siempre simpático, siempre irreverente, en una de aquellas sesiones familiares.
–Bueno, responde Berdeja, sin abandonar su tono doctoral, los Melo tienen su raíz en Costa Chica y también los Peláez, aunque estos más bien son de Oaxaca.
–¿Sabe usted, maestro, si los Melo y los Peláez tienen el mismo tronco?
Berdeja capta enseguida el retruécano y entonces cambia de tema, ahora al de las familias de la Costa Grande. Recuerda con cariño a Manuelita Testa, a don Joaquín Testa y a Dulcita Testa.
Un silencio prolongado del expositor hace pensar a Chanito que la relación familiar de los Testa ha terminado, lo que lo lleva a preguntar por la abuela de aquellos
–¿Y a Mamá Testa, señor licenciado, llegó a conocerla?
Sin decir una sola palabra, Berdeja Aivar se pone de pie y con grandes trancos abandona el lugar .
–¿Qué le molestaría a don Teófilo? –pregunta una dama y nadie le responde.