EL-SUR

Sábado 20 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Yo no quiero un “ataque estadunidense” en Sinaloa

Silber Meza

Marzo 14, 2026

El periódico estadunidense The New York Times publicó en su versión web primero, y después en su portada impresa, una nota que en español se tituló “En Sinaloa, algunos ven a Trump como última opción contra la violencia de los cárteles”.
En el sexto párrafo dicen: “El mes pasado hablamos con más de dos decenas de personas en Sinaloa y la mayoría expresó una opinión totalmente distinta del consenso nacional. Para ellos, el gobierno mexicano ha fracasado repetidamente en sus esfuerzos por controlar a los cárteles, por lo que dijeron que estaban dispuestos a considerar un ataque estadunidense contra los grupos si ello les permitía vivir con seguridad”.
No acostumbro escribir sobre las piezas que publican otros compañeros periodistas, pero en esta ocasión no puedo dejarlo pasar porque se plantea una intervención directa del gobierno de Donald Trump en mi estado, donde nací, crecí, tengo a mis padres, hermanos, sobrinos; donde viven muchos de mis amigos y amigas más queridas. Mis ríos, mis calles y mi cultura.
La publicación manda un mensaje preocupante: los sinaloenses desean una “intervención extranjera” porque están cansados del crimen organizado. Para llegar a esta conclusión, se hacen valer de entrevistas a 20 personas en un estado de 3 millones de habitantes.
Estoy de acuerdo en que entrevistar a decenas personas para conocer un tópico o conflicto es una técnica válida en el periodismo –yo la he usado y lo seguiré haciendo–, pero del que se habla no es cualquier tema, es la invasión del país más poderoso del mundo con el presidente más peligroso que ha tenido Estados Unidos en mucho tiempo. No se puede tomar a la ligera la nota porque parece que allana el camino para que Trump ignore al gobierno mexicano y empiece a tirar bombas a diestra y siniestra en territorio sinaloense.
Parte del mismo pueblo estadunidense, e incluso el Times, han sido muy críticos de la actitud imperial de Trump, basta con ver el #NoKingsDay. No entiendo qué motivó este cambio en ese periódico que hasta lo llevaron a la portada.
Pero más allá de la técnica periodística, la propuesta no tiene sentido.
Si algo vimos con el operativo contra Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, donde resultó muerto, es que el gobierno mexicano puede realizar tareas altamente complejas. El Mencho era el líder criminal más poderoso de México, por encima de los actuales líderes del Cártel de Sinaloa. Y para lograr su captura, México se ayudó de la inteligencia estadunidense. Lo reconocieron el gobierno mexicano y el de Estados Unidos. El binomio resultó exitoso.
Con ese precedente tan cercano y tan claro ¿por qué necesitaríamos que entraran las tropas estadunidenses directamente?
No hablaremos, esta vez, de la estrategia de tumbar líderes para que las estructuras se atomicen y aumente la violencia y el desorden, como sucede en Guerrero, Morelos o la Tierra Caliente; eso puede ser discusión de otra columna. Pero sí es importante entender que la entrada directa de Estados Unidos a nuestro territorio no garantiza la pacificación, y al contrario, sí puede provocar un debilitamiento de las fuerzas mexicanas y más muertes de personas inocentes, como ha pasado en otros países a los que invade Estados Unidos con cualquier pretexto que se le va ocurriendo al presidente en turno. Veamos la forma en la que el gobierno de Trump ha matado a presuntos traficantes de drogas en el mar. No hubo juicio, no hubo identificación real. Si Trump dice, es ley por orden del emperador. ¿Qué tan cerca estuvimos de que tomara Groenlandia?
La política de Estados Unidos contra las drogas busca matar o capturar a los traficantes. Si los detienen y se los llevan, entonces se vuelven testigos colaboradores, les quitan una parte de sus riquezas, pagan una condena moderada y se convierten en personas de bien. Negocio redondo para ellos; acá sólo nos dejan los muertos.
¿Cuando Estados Unidos- entra a una zona, en verdad pacifica? La experiencia de las guerras nos dice que no.
¿Qué sí me gustaría que sucediera? Que el gobierno mexicano redoblara los esfuerzos, que sea más efectivo en la lucha contra el crimen organizado, que limpiara este país de narcopolíticos, de corrupción; también, que Estados Unidos admitiera su responsabilidad como creador de la fallida “guerra contra las drogas”, que disminuyera su consumo local, que aumentara el control sobre las armas, que desmantelara de verdad el lavado de dinero criminal en su territorio y en el sistema financiero internacional.
Yo no me podía quedar callado. La vida de mi gente sinaloense está en peligro.