Celebran que la gente recuperara espacios en Chilapa gracias al teatro

El actor y director teatral José Uriel García Solís celebró que la tercera edición del Festival Nacional de Pastorelas Chilapa 2017, que se llevó a cabo entre el 16 y el 23 de diciembre pasados en dicho municipio, haya logrado que la gente saliera a las calles a recuperar los espacios públicos para disfrutar de las actividades a pesar de la violencia que hay en la región.
Se generaron lazos de convivencia, celebró en breve charla telefónica, quien coordinó el festival y recordó que ese es uno de los objetivos.
No obstante, aceptó que existieron complicaciones “pues se ha puesto un poco más peligrosa la cosa aquí en Chilapa”, destacando por ejemplo la paralización del transporte, la suspensión de clases por días o el hecho de que la gente se guarda en sus casas desde las 8 de la noche y hasta el otro día por seguridad, afectando la vida social y hasta económica de la zona.
“Eso no les pareció a muchos grupos invitados, pero con los que vinieron pues les estamos muy agradecidos y valoramos mucho ese acto de solidaridad para con nosotros y con Chilapa”.
Así, recordó que en el festival participaron en total ocho grupos, cuatro de ellos locales, con más de 100 artistas en escena, más los encargados técnicos.
Fueron ocho días de teatro popular, celebró, “fuimos a todos los barrios de Chilapa y a algunas colonias al igual que al penal teniendo entre 100 y 200 personas como público por función, lo cual es algo muy agradable, que nos motiva, porque la gente salió y disfrutó de la actividad”.
En ese sentido, señaló que el hecho de que se trate de un festival de pastorelas no quiere decir que sea de corte moralista, “sino también de tener propuestas críticas que hablen del contexto social político del momento y nos ayuden a generar una reflexión”.
García Solís aseguró que con actividades de este tipo también se empodera al ciudadano que recupera los espacios públicos “esperando que esto sea el principio de algo, algo que queremos que sea un detonador de actividades artísticas o de otra índole que fomenten eso, la convivencia”, además de la identidad del propio chilapeño, “que está dañada, herida por toda esta violencia que se está viviendo”.
Destacó que este tipo de actividades, en las que colaboraron los vecinos así como las autoridades del municipio, “ayudan (a uno) a sentirse a uno orgulloso de su pueblo”.
La tercera edición del Festival Nacional de Pastorelas Chilapa 2017, se llevó a cabo entre el 16 y el 23 de diciembre pasados y en él participaron grupos del Estado de México, Oaxaca, Tlaxcala, Veracruz y Guerrero (Chilpancingo y Chilapa).
Talleres de canto y actuación para niños fueron algunas de las actividades extra del festival, que busca rescatar una tradición popular y significativa (las pastorelas) que por muchos años realizaron los chilapeños el siglo pasado.
En ese sentido, García Solís destacó que luego de 10 años de ausencia regresa la Compañía de Teatro de Chilapa, fundada por Miguel Ángel Roldán.

Cerrarán el año con encuentro folklórico de Acapulco, Taxco y Aguascalientes

Alrededor de 120 niños y jóvenes de grupos de danza folklórica y música de Acapulco, Aguascalientes y Taxco participarán en el Encuentro Cultural Guerrero-Aguascalientes que se celebrará el jueves 28 en el Zócalo del puerto acapulqueño y el viernes 29 en la Plaza Borda de Taxco a partir de las 18 horas.
La delegada de la secretaría de Cultura de Guerrero en la zona Norte, Rosario Cambray García, informó que este encuentro es un esfuerzo conjunto del gobierno del estado de Guerrero, los ayuntamientos de Acapulco, Aguascalientes y Taxco, el Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura, el DIF Acapulco, la Sedesol, el Centro Comunitario Casa Grande Taxco y los integrantes de los grupos participantes.
Puntualizó que por parte de Acapulco se presentará el grupo Xilonen dirigido por la maestra Yara Itzel Sánchez Larrea, de Aguascalientes el Ballet Folklórico Aztlán bajo la dirección de Diana Yuray Estrada Reyes quienes estarán acompañados por el grupo musical Tierra Mestiza dirigido por Anuart Reyes Rodríguez, y de Taxco participa el grupo infantil y juvenil de danza tradicional Xumilme-Ilhuitl dirigido por su fundador, Rafael Ruiz Ocampo, y la colaboración de Raúl Velázquez Martínez.
En ambas ciudades, las presentaciones del encuentro darán comienzo con el grupo de danza tradicional Xumilme-Ilhuitl que ejecutará un repertorio de sones de artesa de Cruz Grande y bailes de Taxco con música de compositores taxqueños y guerrerenses; continuará con el grupo folklórico Xilonen con bailes de Acapulco y un homenaje al cantautor José Agustín Ramírez, y concluye con el ballet folklórico Aztlán y el grupo musical Tierra mestiza de Aguascalientes, quienes interpretarán bailes del Porfiriato y un mosaico de la renombrada feria de esa entidad.
El grupo invitado Aztlán de Aguascalientes inició sus actividades en 1995 como un taller de danza folklórica en el DIF estatal de San Marcos, donde las niñas-alumnas destacaron por su gracia, habilidad y simpatía en cada una de las presentaciones.
Actualmente es uno de los grupos de difusión cultural de la presidencia municipal de Aguascalientes a través del Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura (IMAC), cuyo principal objetivo es ofrecer a los niños y jóvenes la oportunidad de participar en actos artísticos de calidad donde puedan desarrollarse física, intelectual y afectivamente, en un ambiente de hermandad, compañerismo y trabajo colaborativo.
Asimismo, cumplen una importante labor social por medio de programas culturales en los que se fomenta el respeto y aprecio de nuestro país y, sobre todo, la difusión y preservación de las costumbres y tradiciones por medio de la danza folklórica mexicana, esta vez en un hermanamiento con Guerrero y grupos de Acapulco y Taxco.

Magdalena Brezzo: pensar la desaparición forzada desde el arte

Lo que sucede en escena no es ficción. Eso lo recalca quien dirige la acción, Magdalena Brezzo. “Yo soy una empresaria. No es que finja que soy una empresaria. No. En verdad ofrezco trabajo a la gente del público y si ellos aceptan, firmamos un contrato”.
Antes de cerrar la temporada de Cosas que suceden en México que no pueden ser dichas en México este diciembre en el Museo Universario de El Chopo –las últimas presentaciones ocurrieron del 14 al 17 de diciembre; la obra volverá en marzo de 2018–, Magdalena toma un micrófono para dirigirse al público.
“Estoy ofreciendo seis puestos de trabajo. Es para una jornada de una hora, remunerada. ¿Algún interesado?”. Cuando habla, Brezzo imprime a su voz un acento de mando. Palabras duras. Solicitud que va al grano.
Una vez que seis personas dejan su lugar de espectadores, Magdalena extiende un contrato para cada uno. “Yo hago trabajar a esas personas, no es una mentira. El contrato tiene peso legal”, aclara Brezzo en entrevista. “Por la seriedad de ese contrato, la gente no pude irse, quejarse de que ya se aburrió o abandonar su sitio, a menos que yo la despida. El contrato me da derecho a que estén ahí hasta que yo quiera. Y el trabajo es horrible”.
No exagera: los trabajadores se acomodan detrás de dos mesas, donde deben apretujarse para realizar una labor en serie, sin derecho a una silla. Además de incómoda y monótona, la labor exige condiciones ridículas. Hay un lápiz, una libreta, una montaña de gomas dentro de sus paquetes. Magdalena indica a cada uno en qué consiste la labor por la cual les pagará 10 pesos, según lo estipulado en el contrato.
Uno debe arrancar las hojas de una libreta y escribir la frase “Cosas que suceden en México que no pueden ser dichas en México”, pasarlo al siguiente trabajador, que lee la frase en voz alta y pasa la hoja al siguiente puesto de la cadena, el cual debe borrar completamente la frase. Para ello, debe desempaquetar una goma nueva, que será utilizada una sola vez. Tiene que usar las uñas.
“Puedes usar las tijeras, pero únicamente si te empiezan a sangrar los dedos”, ordena Brezzo.
Una vez que la frase es borrada, pasa al siguiente trabajador, que debe retirar los restos de goma por completo y a soplidos. “No está permitido que uses las manos”. Los dos trabajadores restantes están encargados de tomar una foto a la hoja y acomodarla en el piso con una goma.
“Si alguien lo hace más lento, lo despido, porque detiene el ritmo de toda la producción. Entonces busco a alguien más del público que tome su lugar”, dice Rezzo a El Sur.
Nadie comprende cuál es la finalidad del trabajo que realiza. Nadie, salvo la misma empresaria, que es Brezzo. “La violencia tiene una base económica –explica–. La explotación se da en trabajos en serie. Y las desapariciones también se dan en serie. La repetición que se presenta tanto en el trabajo mal remunerado como en las desapariciones forzadas no tiene pausa y parece no tener fin”.
Estas son las cosas que suceden en México y que uno de los trabajadores lee de las hojas que le pasa su compañero: Cada día desaparecen 17 personas. Cada tres horas y 25 minutos desaparece una mujer. En el Estado de México 53 por ciento de los desaparecidos tiene menos de 17 años. Cada 90 minutos buscan a un ser querido sus familiares y amigos.
“¿Cuánto cuesta la vida de una persona?”, pregunta Magdalena Brezzo. Sus hombros se encogen debajo de una chamarra negra, tuerce la boca como si la respuesta fuera amarga. Brezzo nació en Montevideo, Uruguay, y radica en México desde 1994. En la capital mexicana fundó la compañía Camerino 4 Danza Contemporánea y ha realizado más de 30 obras coreográficas, algunas de ellas, reconocidas con el Premio Nacional de la Danza que otorga el Instituto Nacional de Bellas Artes.
Pero en Cosas que suceden en México que no pueden ser dichas en México no hay danza. No hay música. No hay instalación ni video. Brezzo se despoja de todos los elementos con los que ha trabajado desde sus inicios. “Renuncié a la imagen y al movimiento; yo, que desde hace años trabajo con bailarines”. El peso de la pregunta “¿Cuánto cuesta la vida de una persona?” merecía otro tipo de reflexión, que no se gestara en lo que siempre había hecho.
Esa pregunta tiene lugar en un país donde los desaparecidos suman casi 32 mil, de acuerdo con cifras del Registro Nacional de Personas Extraviadas y Desaparecidas. Las desapariciones en todo el país, sumadas a la desaparición forzada de 43 estudiantes normalistas de Guerrero en una sola noche, al fenómeno del feminicidio y la invisibilización de las desapariciones de mujeres, es lo que llevó a Brezzo a preguntarse cuánto vale la vida de una persona.
“Uno piensa que la vida tiene un valor intrínseco. En este sistema vale nada”, suspira Brezzo, al tiempo que mueve la cabeza en una negativa. “Matar o desaparecer a una persona en este país parece costar muy poco. Eso es lo que a mí me resulta cruel: la vida en México ha perdido valor”.
Brezzo aborda las desapariciones y los asesinatos en México desde una óptica que no se detiene en la actuación de militares, policías, crimen organizado o gobiernos; ella habla de la muerte también, desde un cuestionamiento al sistema económico: el trabajo en condiciones infrahumanas, el salario raquítico y la producción en serie.
De eso trata la obra Cosas que suceden en México que no pueden ser dichas en México.
En el salón de El Chopo, las hojas con borrones que un trabajador va colocando en el suelo comienzan a tomar forma. En lugares estratégicos, Magdalena coloca señalamientos con números: en uno de ellos, con gis blanco sobre una superficie negra, destaca el 43.
Esta pieza viva se ha presentado en Madrid, Barcelona y Ciudad de México. Tentativamente, en marzo de 2018 volverá a presentarse en la capital del país. “Jamás pensé en hacer una denuncia ni dar visibilidad a un problema, porque las desapariciones forzadas es algo que todos conocemos, se ha vuelto parte de nuestra cotidianidad”, lamenta Brezzo.
“Suficiente”, anuncia Brezzo en el micrófono. Pueden pasar conmigo por su pago. Con obediencia, los trabajadores abandonan sus puestos en la mesa y se dirigen en fila hacia la patrona.
“Es impresionante: no necesitas tener una empresa física. Si tienes 10 pesos para pagarle a una persona, puedes asumir una posición de poder desde el dinero”. En todas las ocasiones que se ha presentado la obra, los ejecutantes aceptan el pago y las condiciones sin renegar. “Podemos pensar que el público es buena onda y entra en el juego. Pero también hay algo que como individuos hemos aceptado: quien tiene el dinero manda, genera, gesta, destruye o desaparece”.
Para cuando la hora de trabajo termina, ya es claro lo que han construido los trabajadores: un cementerio con todo y lápidas donde todos caben.
De eso trata Cosas que suceden en México que no pueden ser dichas en México.

Cae el mercado mundial del arte un 17% en los dos últimos años, revela informe

Con 56 mil 600 millones de dólares en ventas, el mercado del arte cayó 11 por ciento en 2016, lo que equivale, tras la baja del 7 por ciento del año anterior, a una reducción de 17 puntos porcentuales del valor total logrado en su pico histórico de 2014, revela el informe The Art Market 2017.
“Esta disminución se debió a un enfriamiento continuo de las ventas en ciertos sectores del mercado y a un menor número de ventas de gama alta, en particular en el mercado de subastas de arte”, indica el documento realizado por la consultora Arts Economics en sociedad con la feria Art Basel y la financiera UBS.
Presentado recientemente, el informe detalla que las ventas en subastas en el mundo habían impulsado la rápida expansión de sus valores hasta 2014, pero cayó 26 por ciento el año pasado, llegando a 22 mil 100 millones de dólares, su nivel más bajo desde 2010.
Además, bajaron en 34 por ciento las ventas de obras con precios mayores al millón de dólares y en 53 por ciento las superiores a los 10 millones.
Sin embargo, John Mathews, director de Gestión de Riqueza Privada para las Américas de UBS, afirma que el panorama mejoró este año que cierra.
“2017 se está perfilando para ser un año mucho más grande, probablemente, el año más grande en ventas de arte desde la crisis financiera”, asegura en entrevista.
Aunque esos resultados se revelarán hasta 2018, el informe adelanta que el 42 por ciento de los comerciantes de arte tuvieron un año estable en ventas, mientras que el 33 por ciento las considera ligeramente más altas que en 2016.
Los latinoamericanos se muestran especialmente optimistas, pues el 73 por ciento de los vendedores de arte de la región percibió un buen año.
En los tres principales mercados del sector, que concentran el 81 por ciento de ventas, la percepción varía. Alrededor del 40 por ciento de los comerciantes en Estados Unidos y Reino Unido comparten el optimismo latinoamericano, mientras que China es el país más pesimista respecto a las perspectivas de venta de este año, según el informe, aunque no detalla en qué porcentaje.
Las galerías siguen siendo el canal de venta más importante con el 51 por ciento del mercado, seguido por las ferias.
“En 2016, el 41 por ciento de todas las ventas sucedieron en las ferias de arte, lo que creo que muestra por qué las ferias son tan importantes”, destaca Mathews.
El segmento más importante para los distribuidores es el mercado medio, con obras de entre 5 mil y 50 mil dólares, que representan el 40 por ciento del total de ventas e ingresos.
Siguiendo la tendencia de años pasados, el sector más fuerte es el arte de la posguerra y el contemporáneo, que logró el 52 por ciento del valor de las ventas. Le sigue el arte moderno, con 23 por ciento, y el de los maestros antiguos –artistas destacados de la época entre el Renacimiento y 1800, como Rembrandt o Caravaggio–, con 13 por ciento.
El mercado del arte involucra a 310 mil 450 negocios del mundo –entre galerías, casas de subasta y distribuidores– y a cerca de 3 millones de trabajadores, 5 por ciento más que en 2015. (Sara Villegas / Agencia Reforma / Ciudad de México).

Tragedia nacional

Es una tragedia nacional constatar que 2017 es el año más  violento de los últimos 20 años. En esa materia caminamos en sentido contrario. El 2006 y 2007 fueron los años menos violentos en la historia moderna del país. A partir de ahí empezó la regresión. Ese momento inicia con la decisión del presidente Felipe Calderón (2006-2012) de ir a la “guerra” en contra del narcotráfico.
El presidente Enrique Peña Nieto (2012-2018) ha seguido al pie de la letra la estrategia iniciada por su antecesor. Si se hace lo mismo no se pueden obtener otros resultados. A los 100,000 homicidios dolosos en el gobierno del presidente Calderón ahora se suman los 100,000 en los primeros cinco años del presidente Peña Nieto.
Los homicidios dolosos al terminar 2017 son 23,101 que es una cifra superior a los 22,855 de 2011, que antes era el número más alto desde 1997, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). En violencia el gobierno de Peña Nieto supera con creces al de Calderón.
En los últimos 20 años, el mes con la mayor cantidad de homicidios dolosos ha sido el pasado octubre cuando ocurrieron 2,372. Mes a mes, los estados más violentos son cinco: Baja California, Guerrero, Estado de México, Veracruz y Chihuahua. Aquí se concentra una tercera parte de todos los casos.
A la tragedia de estas cifras, cada número representa un ser humano que pierde la vida con las secuelas de dolor familiar que esto implica, se añade una que considero es todavía más grave y es la irresponsabilidad de las autoridades federales de no cambiar la estrategia de lucha contra el crimen después del evidente fracaso de la misma.
Son ya 11 años, que la estrategia no ha dado resultado. Y a pesar de eso se insiste en ella. ¿Es insensibilidad ante la muerte? ¿Es incapacidad? ¿Qué se quiere demostrar? Todo señala que no solo no se está dispuesto a cambiar de estrategia sino se radicaliza la decisión de seguir con la misma. Eso es la Ley de Seguridad Interior (LSI).
Los gobiernos de los presidentes Calderón y Peña Nieto, uno inicia la estrategia y el otro la continua, han fracasado de manera rotunda en su “guerra” contra el narcotráfico, han fracasado en reducir los homicidios dolosos y han fracasado en traer la paz a las distintas regiones del país.
¿Cuál es la estrategia que sí resuelve el problema de la violencia en el país? Eso es lo que la ciudadanía quiere oír de los candidatos a la presidencia de la República. Hasta ahora sólo López Obrador ha hablado de manera abierta sobre el tema. Propone el diálogo y la amnistía a los narcotraficantes. ¿Es la estrategia adecuada? No sé.
Lo que es evidente es que los candidatos Anaya y Meade no pueden proponer a la ciudadanía seguir con la “guerra” de los gobiernos anteriores. El fracaso nunca es la opción. ¿Cuál es su propuesta? La sociedad la está esperando y cuando la den a conocer podrá reaccionar ante la misma.

Twitter: @RubenAguilar

Desnuda y apestosa

Nuestra vida pública apesta. Como cuerpo enfermo, mal alimentado, con la acumulación de los sudores resecados, remojados y vueltos a secar. No hay aire que refresque, agua que limpie, nutrientes que recompongan los órganos maltrechos. Y tampoco hay visos de heridas graves, de muerte, si bien la muerte puede ser siempre repentina y llegar cuando menos se le espera. Tenemos, eso sí, un mirador cada vez más claro para contemplar el espectáculo asqueroso y sin chiste de la enferma apestada, en descomposición, pero bien viva, como eso sea posible. La situación es crónica, por más que la enferma estuviera antes bien vestida, maquillada y perfumada. Se acabó el disfraz, y con él los cuidados, la necesidad de guardar las apariencias. Sinceramente, parece que ya a nadie le importan, y nos acostumbramos al hedor.
Estamos curados de espanto. Que el PRI era corrupto ya lo sabíamos, y sabíamos también que se financia con dinero del erario para comprar votos, pagar operadores partidistas, todas esas cosas. Ahora sabemos cómo sucede, con un testimonio más que verosímil. El gobierno federal destina un cierto presupuesto para las elecciones asignándolo a diversos estados para su gasto en “educación” (Veracruz, Chihuahua, Tamaulipas). Estos, a su vez, lo reciben, para después firmar contratos con empresas fantasma a las que se les paga por cursos que nunca se dieron. Todo el asunto lo comandan generales, como Manlio Fabio Beltrones. Se trata de un fenómeno masivo, casi nunca acreditado jurídicamente, porque se precisa que alguien rompa el pacto de silencio, como sucedió en el caso abierto en Chihuahua y conocido estas semanas. Si no fuera así, el INE no se daría ni por enterado. Mientras, el PRI sigue siendo reconocido como el partido más transparente de México por el Inai, y los ex secretarios de Hacienda siguen tan campantes. No renunció Luis Videgaray, no rindió cuentas José Antonio Meade, y ni siquiera logró la oposición que el tema se posicionase con una demanda específica obvia: la pérdida de registro del PRI. Ya estas cosas son normales, y no se ve cómo recobremos capacidad de asombro. Sólo me queda una duda: ¿quiénes son los que integran el voto duro del PRI y qué opinan de todo esto?
De todos modos, lo que sabemos sobre el funcionamiento real de nuestra república simulada es bien poquito —dije que era un mirador más claro, pero más amplio no es. La información circula poco y corre mal. Los politólogos estudian otras cosas, nada acerca de cómo funciona realmente el poder. No las instituciones y sus reglas formales: el poder. No lo sabemos bien. Tampoco el periodismo ha hecho lo suyo. No hay en México un gran periódico nacional, uno solo, que se haya puesto por misión convertirse en una referencia de calidad periodística. Un sitio elitista, en el buen sentido de la palabra, que asuma la encomienda de demostrar los alcances del mejor periodismo mexicano contemporáneo. Los esfuerzos que existieron fueron derrotados por la falta de público y entonces de libertad. Aquí casi nadie vive de sus lectores y eso tiene sus consecuencias. En la prensa nacional, por ejemplo, escasean trabajos como el de Ginger Thompson en ProPublica del pasado 21 de diciembre, donde se muestra a partes iguales la influencia de la DEA en nuestra política de combate al crimen y su abulia abusiva —la abulia de los patrones en sus ranchos. En ese episodio, un cuerpo de policías mexicanos comandado por la DEA fue avisado de que el cártel de Los Zetas sabía de la operación que llevaban a cabo, de modo que para evitar un ataque, se fueron del lugar donde estaban y dejaron en su lugar a huéspedes regulares que, después de no recibir aviso alguno, fueron confundidos por los sicarios con los agentes y, por eso, secuestrados, asesinados —sin que la DEA dijera alguna cosa, aunque fuera culpa suya. Ya sé que debe matizarse, porque hay reporteros nacionales que levantan la cabeza y se distinguen por sus piezas de investigación. El caso más emblemático es, sin duda, el de la unidad de investigación de Aristegui Noticias que se hiciera célebre por el reportaje sobre la Casa Blanca, pero fuera de ahí, de sitios de internet que sobreviven a duras penas, y de los notables 10 años de la revista emeequis, hay pocos ejemplos institucionalizados de renovación periodística. En los grandes diarios reina la corrupción del oficio: para empezar por la autocensura y las inconfesables relaciones con gobiernos (la nota de The New York Times al respecto sólo nos desnuda ante los extranjeros); para terminar por el chayote individualizado, compañero inseparable de la precariedad laboral de los periodistas de abajo. Ni El Universal ni La Jornada, para tener ejemplos a la derecha y a la dizque izquierda, formaron una generación pujante hacia dentro y hacia afuera de sus muros, sino que se conformaron con jóvenes dóciles que sirvieran a los grupos de poder que se consolidaron y envejecieron en el mando. O sea que tampoco de ahí podremos esperar aire fresco suficiente para curar al enfermo o secar al muerto cuando haga falta, antes de que siga pudriéndose.
A falta de información, podríamos esperar la claridad de las grandes mentes para saber qué pasa y por dónde podríamos salir. Tampoco hay. Entre los que intentan explicar las causas del malestar, raramente hay grandes intelectuales que atinen un tiro (se exigen poco porque tienen un público fiel, masivo, que confía en ellos, y pocas veces son ridiculizados por otros intelectuales porque todo está puesto para quedar bien con ellos, no sea que algún día haga falta publicar en los lugares en que mandan; el resultado es que casi no hay quien someta a examen crítico lo que los “grandes intelectuales” nos ha recetado como verdades desde los años de la transición). Tenemos intelectuales con causas bien abstractas, campeones de la neutralidad y juzgadores de la vida pública por la autoridad que les confieren sus altares de santones publicados. Ahí tienen a Enrique Krauze, advirtiendo del supuesto “bolchevismo” de Andrés Manuel López Obrador –nada más porque había que decir cualquier cosa. Pero sus historias siguen vendiendo, y mucha gente sigue confiando en lo que diga, sin importar que se trate de chambonadas por las que además Reforma le paga una fortuna. (Un importante profesor me dijo: con las decenas de miles que cobran por artículo los Krauze, Castañeda, Meyer, otros, podría financiarse más de una cuadrilla de periodistas de investigación de élite, pero eso cuesta más trabajo). Y tampoco hay relevo generacional, porque las generaciones jóvenes dedicadas al trabajo intelectual están ocupadas en ser profesores por horas, conseguir becas, arreglárselas para vivir, ahora que es mil veces más complicado de lo que fue antes. Se me dirá que hay espacios nuevos, voces nuevas: es cierto, pero son marginales y –sobre todo– viven en Twitter, donde se entregan a la autosatisfacción. Tengo la impresión de que nada cambiará realmente hasta que todos esos que se plantean otra política, otro periodismo y un mejor nivel para el debate público, asuman su papel de vanguardias y busquen formar y hegemonizar grandes espacios, en lugar de sólo responderles o criticarlos. Eso, o que la gracia de un nuevo poder los coloque directamente donde hay que hacer las cosas. Y para que cualquiera de las dos cosas suceda es necesario un cambio de régimen, porque ni el PRI, ni la prensa adicta al dinero público, ni los viejos y anquilosados grupos intelectuales morirán de muerte natural (es un decir). Feliz Año Nuevo.

Juez de control vincula a proceso a presunto homicida de directivo de Izzi

La Fiscalía General de Justicia del Estado de México dio a conocer que un juez de control vinculó a proceso a José Alberto ‘N’, el presunto homicida del directivo de la empresa Izzi, Adolfo Lagos Espinoza.
En un comunicado, la dependencia puntualizó que José Alberto fue procesado por los presuntos delitos de homicidio calificado en grado de tentativa y robo con violencia en grado de tentativa, con las pruebas aportadas por la representación social.
Según la Fiscalía mexiquense, José Alberto, de 26 años, en compañía de su cómplice, participó en los hechos que derivaron en la muerte del directivo de Televisa el pasado 19 de noviembre en la autopista México-Tulancingo, durante un intento de asalto.
El indiciado se encuentra recluido actualmente en el Centro Penitenciario y de Reinserción Social de Otumba.
Durante la audiencia de vinculación, el juez de control le fijó un plazo de cuatro meses para el cierre de investigación.

Deja balacera muertos en palenque de SLP

Personas armadas irrumpieron a balazos esta madrugada en un palenque de gallos del municipio de Tamuín, San Luis Potosí, provocando la muerte de dos hombres.
Entre los occisos por el tiroteo que ocurrió cerca de las 2:50 horas, según versiones de medios locales, se encuentra un presunto empresario de peleas de gallos y un supuesto delincuente con pasamontañas que arribó con el comando.
En la explanada de este palenque, en el Fraccionamiento Los Pericos, también quedaron dos hombres heridos, identificados como Carlos Roberto y Agustín, quienes fueron trasladados a un hospital.
“Los peritos de la Subprocuraduría de Justicia de la Huasteca Norte embalaron algunas evidencias y localizaron casquillos de grueso calibre”, informó en un comunicado la Procuraduría de San Luis Potosí.
Este incidente se da cinco días después de que asesinaron al precandidato del PAN a la Alcaldía de Tampamolón, Ángel Medina Burgaña.
Horas después del homicidio del político panista, el Secretario General de Gobierno de esta entidad, Alejandro Leal Tovías, aseguró que San Luis Potosí no sufre una crisis de inseguridad.

Matan a tres personas en un bar de Tepic

Tres personas fueron ejecutadas la noche del lunes, al interior de un bar en Tepic, Nayarit.
Alrededor de las 21:00 horas, sujetos armados llegaron al lugar en la colonia Los Llanitos, accionaron sus armas en contra de sus víctimas, y se dieron a la fuga inmediatamente después.
Tras el reporte de las detonaciones, agentes policiacos se presentaron en el lugar y encontraron que al menos tres personas fueron baleadas dentro del bar “El Ángel”, sobre Avenida Insurgentes.
Hasta el momento, las víctimas permanecen en calidad de desconocidas, aunque se sabe que se trata de dos hombres y una mujer.