Taxco es el santuario de la guitarra en México, dice el instrumentista Gonzalo Salazar

El multifacético guitarrista mexicano, Gonzalo Salazar, se dijo muy emocionado de recibir en unos días la distinción de ser el homenajeado en la vigésima edición del Concurso y Festival Internacional de Guitarra de Taxco que dará comienzo el próximo domingo 23 al ser condecorado con La Guitarra de Plata y ofrecer el concierto inaugural.
El Concurso y Festival Internacional de Taxco “es una de las plataformas más importantes de proyección y se ha convertido en el Santuario de la Guitarra en México”, lo cual consideró es muy notable.
“Agradezco a todos este homenaje y reconocimiento y, la oportunidad de que la música contemporánea tenga un espacio y una voz; una de las cosas más importantes de mi carrera siempre fue la difusión de los autores de música de concierto y creo que he aportado un granito para que sean conocidos y reconocidos y para difundir el arte contemporáneo de nuestro país”, dijo el artista nacido en la Ciudad de México.
Añadió que el Concurso y Festival Internacional está hospedado en una de las ciudades más bellas de nuestro país, que sin lugar a dudas ha sido baluarte de la cultura, no solamente por las seis cuerdas sino en muchísimos aspectos.
A manera de broma, reveló que entre amigos y organizadores comentaba que cuando se hacen este tipo de reconocimientos y homenajes, muchas veces se otorgan cuando uno ya está muerto o no puede disfrutarlo, y “yo lo primero que hice cuando me notificaron fue irme a hacer una revisión médica y dije, bueno, creo que estoy en buena forma y vamos adelante con esto”.
Sonriente, expresó que al enterarse del homenaje que recibirá, verdaderamente quedó muy emocionado, sobre todo porque “Taxco se ha convertido en un semillero de la mejor manera de tocar este instrumento que es la guitarra clásica y todos los jóvenes han sido parte importante de la historia de este concurso y festival y ahora son parte importante de la nueva historia de la guitarra en México, y el que ellos hayan determinado otorgarme este reconocimiento es un plus; ellos son el futuro y el presente para tener voz y voto”.
“Me enorgullece y me llena de satisfacción que los jóvenes valoren mi trabajo y, sobre todo, lo reconozcan”, y adelantó que ha preparado un concierto con música que toca muchos aspectos de su carrera para los públicos que podrán escucharlo y deleitarse el próximo domingo 23 en el teatro Juan Ruiz de Alarcón del hotel Posada de la Misión.
Mencionó que a pesar de que este proyecto musical, que se ha mantenido con precario presupuesto y varias veces ha estado en crisis debido a las limitaciones económicas, merece un reconocimiento increíble, porque “nosotros sabemos que las actividades culturales en nuestro país siempre son desfavorables; yo no recuerdo en ninguna ocasión que me haya parado frente a un funcionario cultural que me haya dicho ‘ahora aquí hay más dinero para la cultura’”, ya que dijo los recortes en este sentido son muy drásticos y fuertes.
“Mantener vivo este concurso y festival por 20 años merece un gran aplauso de todos, y que las autoridades lo estén apoyando es una oportunidad para que ojala se establezca un compromiso para tenga por lo menos otras 20 ediciones, es mi deseo”, concluyó.

Continúa Benicio del Toro en el proceso del documental sobre los 43 desaparecidos

El ganador del Óscar, Benicio del Toro, busca la manera de realizar próximamente un documental sobre los normalistas de Ayotzinapa.
“Ese plan sigue vivo, sólo que como es un tema muy serio y complicado, exige mucha investigación y preparación, pues buscamos hacer algo importante. Estoy trabajando con la gente de Investigation Discovery, y aunque va lento, sigue el desarrollo. Quizás nos tardaremos un par de años más, pero seguimos en eso”, aseguró en entrevista.
Asimismo, destacó que disfrutó la experiencia de volver a filmar en México recientemente Soldado, secuela de la exitosa Sicario, también realizada en nuestro país.
En la historia, que se encuentra en fase de postproducción, su personaje de Alejandro, un asesino misterioso, tomará finalmente el protagonismo, sobre todo ahora que no tendrá que rendirle tantas cuentas al gobierno de Estados Unidos, que lo apoyaba con recursos de inteligencia.
El rodaje de la cinta, dirigida por Stefano Sollima (Gamorra, Suburra) y coprotagonizada de nuevo por Josh Brolin, finalizó hace un par de meses y, de acuerdo con Del Toro, su trama tiene lugar sólo unas semanas después de los hechos vistos en la primera película.
“Estoy muy orgulloso de esa película (Sicario), fue una gran experiencia y sobre todo, un guión muy bien construido, que reflejaba la realidad de lo que sucede en la frontera y en México. No sabíamos que iba a tener ese éxito tan grande, fue sorprendente y yo se lo atribuyo a la historia. Ahora filmamos de nuevo casi todo en México, con gente maravillosa y estamos construyendo un relato de altura, lleno de mucha realidad”, adelantó el actor de 50 años.
Al puertorriqueño celebra poder seguir participando en todo tipo de proyectos que considera interesantes para su carrera, sin importar si son hollywoodenses o independientes.
“Antes solía pensar que era un actor exclusivo del cine indie, pues era donde yo encontraba las mejores historias y aunque eso es cierto todavía, la verdad es que los libretos y oportunidades se han diversificado en Hollywood, y yo he aprovechado eso. Lo que nunca se ha perdido es mi interés por contar buenas historias, por interpretar papeles fuertes e intrigantes. Si eso lo puedo conseguir en una cinta como Star Wars: Los últimos Jedi o en la secuela de Sicario, yo feliz”, explicó el histrión en entrevista.
Su imagen estará en pantallas de todo el mundo desde diciembre en uno de los blockbusters de alto calibre como la nueva entrega de la saga Star Wars, y en 2018 formará parte del tándem de superhéroes que conforman Avengers: Infinity war, donde repetirá su enigmático personaje de El Coleccionista.
“Por un lado, con Star Wars abarco a una audiencia que va desde los 30 hasta los 70 años; con Marvel, me ven desde niños hasta adultos de 35 años. Así que se siente bien que tu trabajo pueda llegar a tantas personas en el mundo, eso te da mucha perspectiva. Al mismo tiempo, cuando tu trabajo tiene un rango tan amplio de audiencia, eso acerca a la gente a otras cosas que has hecho o harás a futuro. Si le va bien a El Coleccionista, seguramente le irá bien a Alejandro, de Soldado”, consideró.

Emula Martha Higareda a Diego Luna; compagina su carrera entre México y EU

Martha Higareda ha sabido diversificar su carrera, pues, sin dejar de filmar en México, se ha abierto camino en el extranjero.
Recientemente concluyó en Vancouver, Canadá, la filmación de la serie Altered carbon, su primer protagónico en un programa de Estados Unidos, el cual se estrenará en febrero por Netflix.
“Siempre llevo a mi México en el corazón y en el alma. Yo disfruto mucho actuar en español como disfruto producir películas aquí para que siga creciendo nuestra industria, y al mismo tiempo seguir haciendo cosas en Estados Unidos. Admiro mucho a Diego Luna y he seguido su ejemplo y él lo hace muy bien; de pronto va y hace Star Wars y viene a México a presentar una obra de teatro”, compartió la actriz.
Basada en la novela de ciencia ficción homónima de Richard Morgan, de 2002, el proyecto lo produce Skydance Productions, bajo la dirección de Miguel Sapochnik, quien ha estado al frente de varios episodios de Game of Thrones.
Higareda también está a punto de estrenar la película en inglés Deadtectives, que se filmó en locaciones de la Ciudad de México y Tabasco, y cuenta con las actuaciones del británico Chris Geere; la rusa, Tina Ivlev y José María de Tavira.
En ella, interpreta a una exigente productora de televisión que desea levantar el rating de un programa buscando fantasmas.
“Es una comedia de miedo, una mezcla entre esos dos géneros muy entretenida”.
A través de su productora, Neverending Media, la actriz y su hermana, Miri Higareda, volverán a trabajar juntas gracias a la película Todas caen, que empezaran a filmar en siete semanas en la Ciudad de México, y tras concluir arrancarán con la secuela de No manches Frida. (Arturo Perea / Agencia Reforma / Ciudad de México).

Rescata la banda The Chamanas a Ciudad Juárez con su nominación al Latin Grammy

Enrique Navarro / Agencia Reforma

Ciudad de México

Ciudad Juárez revive. Vivió una violencia encarnizada ante una fallida guerra contra el narcotráfico, pero el arte la sacó adelante.
Con su nominación al Latin Grammy como Artista Nuevo en 2016, The Chamanas es el claro ejemplo y ahora, con su nuevo disco, reflejan este resurgimiento.
“Ciudad Juárez ha estado creciendo de nuevo. Todo el mundo conoce la mala reputación que se le dio a la ciudad en el tiempo muy oscuro que vivimos, pero las cosas han cambiado bastante. El negocio está regresando, así como la vida nocturna. Las familias ya están empezando a convivir en espacios abiertos. Ya regresaron las ferias, el arte, el teatro y la ópera”, dijo Héctor Carreón, guitarrista.
Sí, la violencia azota el norte del país, y de hecho de esta situación derivó en el fallecimiento de Héctor Daniel, hermano del músico.
Pero la agrupación fronteriza ve esto como el mismo ejemplo de lo que predican en su nuevo álbum, Nea.
“Nea era mi hermano. Era parte del equipo y asistía a nuestro mánager. Falleció en octubre, justo cuando nosotros estábamos en los procesos creativos de este nuevo disco, estábamos haciendo las primeras maquetas”, dijo el músico.
La reciente placa se compone por el característico ADN de la banda, que ésta misma define como sonido de la frontera y que suma folk, rock, pop, indie y hasta bossa.
Pero se ve refrescado por el talento de Alejandro Bustillos, quien trabajó en el primer álbum, Once Once, pero ahora se suma íntegramente, y Paulina Reza, quien llegó como vocalista.
“Mi sello es esta conexión que tengo con las historias que se cuentan en las canciones. Trato de crear un momento en cada canción para que, en vivo, la gente se lleve un concierto memorable”, dijo Paulina.
The Chamanas se presentará el 11 de agosto en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris.

Revela la BBC que sus presentadores ganan más que la primera ministra Theresa May

La BBC reveló este jueves los sueldos de sus empleados que obtienen un ingreso mayor al de la primera ninistra británica Theresa May, quien gana 150 mil libras anuales (unos 3 millones 417 mil pesos).
El mejor pagado fue el presentador inglés Chris Evans, quien obtuvo 2 millones 250 mil libras anuales (unos 51 millones 258 mil pesos), por conducir el programa matutino de Radio 2 y ser anfitrión de una temporada de Top Gear.
Tras el empresario de 51 años se encuentra Gary Lineker, quien fue jugador de la selección inglesa de futbol y del Barcelona y hoy es conductor de televisión de un programa deportivo. Por su labor percibe 1 millón 790 mil libras (unos 40 millones 770 mil pesos).
En las listas salió a relucir que de las 96 estrellas que ganan más de 150 mil libras, las primeras ocho son hombres y dos tercios de la lista también lo son.
La mujer mejor pagada fue Claudia Winkleman, por su trabajo como presentadora en Strictly come dancing, con 450 mil libras anuales (unos 10 millones 255 mil pesos).
Los salarios que obtienen los principales periodistas también reflejaron una clara diferencia en las percepciones entre hombres y mujeres.
Huw Edwards, presentador masculino del principal noticiero nocturno en BBC One, percibe 550 mil libras (unos 12 millones 535 mil pesos) mientras que la corresponsal política, Laura Kuenssberg, se queda en 249 mil (aproximadamente 5 millones 675 mil pesos), al igual que Victoria Derbyshire, quien conduce un programa matutino.
La BBC se había negado a divulgar esta información debido a que consideraba que, al hacerlo, sería más fácil que su competencia le diera una mejor oferta a sus talentos.
La cadena, que se vio obligada a dar a conocer los sueldos de sus estrellas como parte del más reciente acuerdo de financiamiento por parte del gobierno, afirmó que cerrará la brecha de género para 2020. (Staff / Agencia Reforma / Ciudad de México).

Plumas acapulqueñas (XXXIII)

Segunda luna de miel en Acapulco

El 25 de mayo de 1974 vivía de nuevo con Misterios. Nos habíamos casado muy jovencitos, ella de dieciséis y yo de dieciocho; pero después nos separamos, con divorcio y todo, sin imaginar que unos cuantos años después nos reconciliamos y volveríamos a vivir juntos. Para celebrarlo, la invité a pasar una “segunda luna de miel” en Acapulco. Ella accedió encantada, porque es acapulqueña total: esbelta, cálida y sensual. Hasta terminar la prepa vivió en el puerto, cuyos modos de ser y su lenguaje conoce muy bien. Todavía habla aspirando la hache para que suene como jota (“hombre” es “jombre”), lo cual a veces hace también con las eses (y “pues” se vuelve “puej”). Por mi parte, he ido a Aca infinidad de veces, con mis papás desde pequeño y después con los cuates o nenas en turno. Pero eso fue antes de Misterios, a quien, después de reencontrarla (de una vez hay que soltarlo), yo ya no dejaría perder y la seguiría por tierra y por mar.
Ese día salimos a las ocho en mi Datsun. Tomé el volante y puse el disco de las vacas de Pink Floyd en el autoestéreo de ocho tracks que, junto a un voluminoso equipo cuadrafónico, me trajeron fayuqueramente de Los Ángeles. Había tránsito en buena parte de la ciudad y tardamos más de media hora para llegar de la colonia Roma a la caseta de la autopista de Cuernavaca. Pero a partir de ahí no hubo problemas y subimos, a buen paso, hasta Tres Marías , a más de tres mil metros de altura, le inevitable Escala de las Quesadillas de los Viajeros Fritangueros, como nosotros, que ya con ese delicioso, aunque un tanto grasoso, combustible, pudimos seguir y admirar debidamente los bosques de pinos profusos , húmedos del alto Ajusco. Pa-samos, con el debido respeto, la temible curva llamada de La Pera, y oyendo Ziggy Stardust de David Bowie bajamos a Cuernavaca, que eludimos vía libramiento.
Media hora más tarde, ya las once, estábamos en la caseta de Alpuyeca, esquivando a los vendedores de nieve de limón. Hicimos una escala “técnica” y entonces Misterios quiso manejar. No, m’hija, afirmé, yo voy bien, además, si mal no recuerdo, eres medio cafre, nomás me vas a traer cardiaco todo el tiempo. Pero ella insistió, con todos sus encantos, así que no resistí. Respiré con calma al verla manejar bien, segura, tranquila, ni rápido ni lento. Recorrimos las montañas que en esa parte son más bien áridas pero suaves pendientes y amplios valles. Al compás de It’s only rock’n roll, la Bella Misterios empezó a platicar. No sabía yo como le gustó que la invitara a Acapulco, of all places. Ya tenía dos años sin ir y lo extrañaba, pues para ella era lo máximo. En cierta forma, yo comprendía y compartí su fervor: el puerto sin duda era el sitio favorito de todo México, pero especialmente de los chilangos, ricos y pobres, que en semana santa se lanzaban al puerto a como diera lugar, aunque tuvieran que dormir en el célebre Hotel Camarena, o sea, en la arena de la playa.
La gran bahía y sus alrededores, decía Misterios entusiasmada, contaban con playas para todos: desde las de “manso oleaje”, como Caleta, Hornitos o Puerto Marqués; las bravas, pero explorables, tipo Condesa o el Revolcadero; o las de plano imposibles, Pie de la Cuesta por ejemplo, donde nadar era privilegio de muy pocos jinetes de olas. En los años sesenta, agregó, Acapulco había cambiado notablemente; los grandes hoteles ya no eran el Club de Pesca, el Mirador, Papagayo, sino el Presidente, el Hilton y el Villa Vera. Caleta dejó de ser la playa favorita y se puso de moda la Condesa. Había restaurantes de todo tipo, bares, clubes nocturnos y discotecas. Y la sempiterna zona roja por supuesto, agregué yo, famosa por sus reventaderos El Burro y La Huerta. Algunos chavos de plano ahí se quedan y ni siquiera van al mar, como en el cuento En la Playa, de Parménides, precisé. Misterios sonrió. Bueno, pues Acapulco dejó de ser el de “agua y luz, casi nada; callejones llenos de cagada y un calor de la chingada”, y se había consolidado como un gran paraíso turístico internacional, especialmente después de las Reseñas Cinematográficas, festival de festivales que reunía a las películas premiadas en Cannes, Venecia, Berlín y Hollywood, y convocaba a las grandes estrellas del cine con el correspondiente avispero de periodistas y paparazis; en el aeropuerto el movimiento se había intensificado con los vuelos directos al extranjero, y por ese rumbo, Puerto Marqués, El Revolcadero, Playa Encantada y el otrora remoto Hotel Pierre Marqués, la lujosa cárcel de Howard Hughes, empezaba a tener compañía y después será la zona “Diamante”.
Misterios me indicó un letrero TERMINA MORELOS y entonces cantó: “Por los caminos del sur, vámonos para Guerrero” ¡Vámonos, cómo chingaos no!, agregué. Pasamos la desviación a Taxco y llegamos a Iguala, pero no entramos a esa calurosísima y tamarindosa ciudad. Ahí se acababa la autopista de cuota y había que entrarle a la carretera de siempre, de una curveante y estrecha vía. Por suerte el tránsito, leve, nos dejó avanzar rápido durante un rato. Atravesamos el río Mezcala, que es el Balsas, y de pronto ya estábamos en la Cañada del Zopilote, una extensa desolación con colinas, un lecho reseco de río, muchas piedras y vegetación casi desértica. El calor aumentó notablemente y yo me maldije por viajar a esas horas; hubiera sido mejor salir a las seis de la mañana, como sugirió Misterios para nos asarnos. Pero tú me dijiste que saliéramos a las ocho y ya vez, menso, me asestó ella.
Misterios insistió entonces en que el viejo Acapulco (destino de la nao de China que en realidad era de Filipinas), se desvanecía con rapidez. A lo largo de la Costera había más negocios y mientras los acapulqueños se apeñuscaban en el centro, en la colonia Cuauhtémoc, en Mozimba y en los cerros de La Mira y de La Pinzona, la acción turística se daba a partir del Papagayo (y el colindante arroyo de aguas negras que impunemente infectaba la bahía), pasaba por la Diana, se refocilaba en la Condesa y avanzaba hacia Costa Azul, Icacos, la Base y la Escénica, algo impensable unos años antes. Pero el mar estaba limpio, salvo en el muelle, frente al zócalo, y en Caleta y Caletilla que albergaba yates y lanchas. Acapulco no esperaba crecer y, como los buenos lugares ya estaban ocupados o eran carísimos, los más pobres se instalaban en La Laja, en las faldas del Vela-dero, lo que llaman Anfiteatro. Acorrientan a Acapulco, decían muchos, hay que sacarlos a patadas, y eso es exactamente lo que va a hacer, me dijo ella, te lo juro por el honor de las hijas de mi tío Alejandro. Igual van a acabar con la guerrilla de Lucio Cabañas, la van a hacer caca, vas a ver. Gracias a la plática, y a los cien kilómetros por hora que le gustaron a Misterios, salimos indemnes de los calorones de la Cañada del Zopilote.
El aire refrescó conforme nos acercábamos a Chilpancingo, o Chilpo, como le dicen los chilpos, me aclaró Misterios y se soltó a reír, muy contenta. Se veía hermosísima al volante, envuelta ahora en las canciones de Leonard Cohen. Cargamos gasolina, hicimos pis y tomamos un refresco antes de emprender el último tramo del viaje, poco más de cien kilómetros a través de curvas cerradísimas. Había que ir muy despacio, lo cual por una parte permitía ver la belleza inaudita de esa parte de la sierra. Le dije a Misterios que me tocaba conducir, pero ella ronroneó ay no, mi vida; mira mi estimado José María de Jesús Alabastrino, vengo manejando muy rico, lo he hecho perfecto, sin aceleres ¿no? No, pues sí, nomás no me digas Alabastrino. Pues entonces relájate mi buen, hazte una chaira y échate un sueño.
Las montañas, enormes y verdísimas, revelaban su majestuosidad cuando se abrían un poco los largos tramos de curvas en medio de la vegetación cerrada y semitropical. Pero duró poco la contemplación de la sierra porque la chistosita de Misterios temerariamente empezó a agarrar los apretados serpenteos del camino a ochenta kilómetros por hora, y cuando podía, aceleraba más. Oye tú, le advertí, ya empezaste, bájale, aquí es peligrosísimo. Tranquilo me respondió, yo conozco estas curvas como si fueran las mías. Muy buenas, por cierto, dije, pero vete despacio. Qué te pasa, este tramo todos se lo echan en dos horas o más cuando se puede llegar en cuarenta y cinco minutos. Pero con mucha suerte y un carrazo, alcancé a decir, aterrado, cuando Misterios rebasó la curva. Varios camiones de carga y trailers avanzaban pesadamente y por milímetros no nos estrellamos. ¡Bájale, mujer, nos vamos a matar! La muerte y yo somos comadres, me respondió, y yo me muero donde quiera, en la raya la primera y en el fuego el corazón, cantó muerta de risa pero a la vez alerta al derrapar cardíacamente. Sin bajar la velocidad, la malvada se daba el lujo de celebrar el paisaje, mira que monte más soberbio, ése parece una de las montañas-águila de Magritte, y los árboles, qué árboles, y el arroyo, mi alma, tan fuerte y estruendoso que parece altanero, retador, como si dijera: esto es vida, lo demás son pendejadas.
Apenas había dicho esto cuando un horror súbito nos dominó. Había grava en una de las curvas y el Datsun, a cien kilómetros por hora, se derrapó con violencia; Misterios aceleró para sacarlo del filo del abismo en el que patinamos durante segundos eternos y de milagro logró volver al asfalto. Pero ahí entramos en un trompo vertiginoso: el coche no cesó de girar hasta que se estrelló contra la pared del monte, rebotó latigueante y de nuevo fue a dar al precipicio. Misterios volanteó, acelerando, recuperó el camino milagrosamente y todavía avanzó un poco por la carretera, pero algo nos obstruía. Por tanto, detuvo el auto en un mínimo espacio que semejaba una cuneta junto al precipicio. Respiramos agitadamente unos segundos hasta que las bocinas de un tráiler nos hicieron reaccionar y así fuimos conscientes de nuestra gran suerte de que ningún otro coche hubiese venido mientras patinábamos sin control. Misterios se bajó del coche a una velocidad increíble, se hincó y se puso a rezar con intensos susurros, mientras yo veía todo como si fuera la primera vez, en medio de una estupefacción que sin embargo no me impidió advertir que en el estéreo de ocho tracks se oía Un día en la vida, de Los Beatles, y constatar que la parte trasera del pobre Datsun se hizo charamusca; la lámina rozaba con la llanta derecha y la cajuela no abría. A golpes de piedra logré despegar la salpicadera, que me llevó un tiempo. En tanto, Misterios fue sosegándose. Se fumó un cigarrillo y después, casi con un gesto heroico, me dio las llaves del coche, sin decir nada.
Yo manejé hasta Tierra Colorada, donde un mecánico, que resultó bastante tramposo pero simpático, arregló algo “importantísimo” de la suspensión. Continuamos el viaje con cuidados y en silencio, lo cual permitió que Blood on the tracks de Bob Dylan manifestara su grandeza. La vegetación se hizo cada vez más tropical, empezaron a aparecer las palmeras debidamente borrachas de sol. Sentir el húmedo calorcito tropical destrabó el silencio de Misterios. No había nada como Acapulco, reiteró. Su “bellísima bahía”, una de las más grandes y espectaculares del mundo, podía alojar cientos de navíos sin perder la proporción exacta. Eso sin contar sus caletas aledañas y la isla de La Roqueta, donde un empedernido burro alcohólico se bebía tan tranquilo las incontables cervezas que los turistas le ponían en la boca. También estaban los riscos de La Quebrada con sus afamados y temerarios clavadistas, que incluso se lanzaban al abismo con los ojos vendados y antorchas.
Por mi parte, dije que, además de la belleza natural, Acapulco se había vuelto un sitio muy especial, un paraíso infernal, porque muchos turistas se vol-vían otros, mandaban al demonio sus máscaras de respetabilidad y responsabilidad, y (primero en el Bum Bum de Caleta, luego en el Tequila a Go-Go y después en el Paradise de la Condesa y en el Tiberios o Tugurius, además, claro de la Zonaja) se despedían de las inhibiciones y represiones sociales, y según la naturaleza de cada quien se volvían encantadores y sumamente peligrosos. Acapulco en ese sentido resultaba una ambivalente válvula de escape y puerta regia para los mercaderes del vicio.
Ya había subido la tortuosa subida de Las Cruces y al fin contemplamos la bahía de Acapulco, con las rocas del Morro y la isla de La Roqueta, que con su faro se asomaba por detrás de la Bocana ¡Ah, qué maravilla! ¡Bravo!, ¡autor, autor!, dijimos pero en ese momento la puesta de sol nos enmudeció.

José Agustín (Ramírez Gómez), escritor ligado familiarmente con Acapulco. Sobrino de José Agustín Ramírez, nuestro más grande compositor, y del literato y ex gobernador Alejandro Gómez Maganda. (Novelas: La tumba, De perfil, Se está haciendo tarde (final en laguna), Ciudades desiertas, Dos horas de sol. Relatos: Inventado que sueño. Teatro: Abolición de la propiedad. Crónica histórica: Tragicomedia mexicana.) Revista Ibero 8, julio de 2010.

En Chilapa encuentran a un hombre asesinado a balazos cerca de una preparatoria

13:01.   Un hombre de 53 años de edad fue encontrado asesinado a balazos a unos cien metros de la preparatoria número 26 de la Universidad Autónoma de Guerrero en Chilapa, en un vado de la carretera que se dirige a la comunidad de El Paraíso.

Fuentes de la Fiscalía General del Estado informaron que a las 11:10 de la mañana recibieron un reporte del hallazgo del cuerpo cerca de dicha escuela.

La víctima fue hallada en la orilla de la carretera con impactos de bala en el cuerpo y fue identificada como Rodolfo. Luego de las diligencias, el cuerpo fue trasladado del Servicio Médico Forense de la capital para la necropsia de ley.

Protestan maestros del Conalep en el Palacio de Gobierno; exigen el pago de salarios

Foto: Eric Chavelas
Foto: Eric Chavelas

12:41.   Maestros de cinco extensiones del Conalep bloquean el bulevar del río Huacapa afuera del Palacio de Gobierno para denunciar que el gobierno estatal adeuda 4 millones de pesos por falta de pago de salarios a 55 maestros.

Unos 20 manifestantes, de las extensiones de La Concepción, San Agustín y Praderas de Costa Azul de Acapulco, uno de Arcelia y otro Zumpango, denunciaron que desde hace dos años el gobierno estatal no les ha pagado y en diciembre hicieron un convenio para saldar el adeudo en cuatro entregas.

Sin embargo, se quejaron de que solo se cumplió con dos pagos, que en marzo debieron recibir los dos restantes y tampoco han cobrado los salarios del primer semestre de este año.

Hallan el cuerpo de una mujer desnuda en la playa Manzanillo de Acapulco

Foto: Carlos Alberto Carbajal
Foto: Carlos Alberto Carbajal

12:12.   El cuerpo de una mujer de entre 40 y 45 años de edad, completamente desnuda, fue hallado esta mañana en las inmediaciones de la playa Manzanillo de la bahía de Acapulco.

Fuentes de seguridad pública informaron que el cuerpo fue encontrado a las 10 de la mañana por trabajadores de rescate marino de la Policía Turística, y trasladado hacia el astillero de la playa.

Hasta el mediodía las autoridades no habían determinado si la mujer se ahogó o fue asesinada. Las fuentes indicaron que no tiene golpes en el cuerpo y tiene rasgos de una persona extranjera.