El informe del Instituto para la Economía y la Paz en México, que reveló que el 99 por ciento de los asesinatos en Guerrero no se resuelven, “es severo, certero, preocupante y lastima”, declaró el director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan, Abel Barrera Hernández, quien agregó que esa es la causa de la violencia e inseguridad y la falta de confianza en las instituciones.
Consultado vía telefónica, Barrera Hernández dijo que esas cifras revelan que la justicia no llega a las víctimas, en las que priva un sentimiento de orfandad.
En el informe que dio a conocer el jueves, el Instituto para la Economía y la Paz en México destaca, además, que en el último año la entidad empeoró en los delitos que tienen que ver con el crimen organizado, como el secuestro, extorsión y el tráfico de drogas, en un 80 por ciento.
“Esas cifras reflejan las fallas que existen en las áreas más sensibles, como son las instituciones de justicia y confirma la ineficacia que existe entre los funcionarios encargados de procurar e impartir justicia, quienes elaboran procesos truncos y muy desvirtuados en cuanto al cumplimiento de los estándares básicos para una investigación eficaz”, dijo el defensor de derechos humanos.
Para Barrera Hernández el informe revela que la justicia no llega a las víctimas “y yo creo que eso es lo que ha generado el quiebre de la credibilidad, la confianza y el interés de los familiares de las víctimas, que vienen exigiendo la intervención de las autoridades para investigar los delitos de alto impacto y castigar a los responsables”.
Añadió que el área de procuración de justicia es la instancia más desacreditada en el país y en Guerrero, porque está diseñada más pensando en intereses políticos y no en garantizar una investigación profesional para combatir la impunidad y castigar a los responsables.
El director de Tlachinollan manifestó que es obvio que las procuradurías de justicia (hoy fiscalías) son hechas a modo de los intereses políticos del Ejecutivo o de los grupos de poder, que han desmantelado una institución de las más importantes de la sociedad mexicana y que esto da como resultado que impere la impunidad y se manosee todo el debido proceso.
“Yo creo que el problema que vivimos en el país y que nos tiene en una franca polarización social y en un ambiente de mucha tensión y de indignación, coraje y crispación social, es que la gente no se siente protegida, atendida y mucho menos se siente respaldada por las instituciones que deben garantizarle un trabajo profesional, para que se investiguen los delitos y se puedan reparar daños y castigar a los responsables”, expuso.
Dijo que frente a esta situación, priva en las víctimas y sus familiares un sentimiento de orfandad y de abandono, por esa complicidad que raya en la colusión entre el crimen organizado y las autoridades.
“El diagnóstico que están dando organismos nacionales e internacionales revela que en México las instituciones están capturadas por el crimen organizado, están sometidas por intereses macroeconómicos y responden más a la agenda política de las autoridades y eso es lo que ha dado al traste con estas autoridades, que deberían ser las más vigorosas, las más fortalecidas, transparentes y que gozaran de confianza y prestigio para la sociedad”.
Sin embargo, añadió que actualmente son las más desprestigiadas y las que generan mayor desconfianza, “porque que se han vuelto contra la misma sociedad y son las más opacas y corruptas”.
Barrera Hernández destacó que lo más dramático es que ante esas circunstancias, en Guerrero son las víctimas o sus familiares las que están suplantando o supliendo el trabajo de las autoridades.
“Ellas (los familiares de las víctimas) están arriesgando sus vidas y buscando a sus familiares, han tenido que salir a las calles para emplazar a las autoridades y que investiguen, han tenido en medio de la precariedad económica y los riesgos de ser agredidos, que movilizarse, encarar a la misma autoridad para que hagan las investigaciones”, sostuvo.
Añadió que las autoridades no cuentan con sensibilidad ni perfil y mucho menos el equipo suficiente para que puedan hacer su trabajo de manera inmediata, “vemos a una institución colapsada y al mismo tiempo un movimiento de víctimas que está luchando a brazo partido sin el respaldo de las autoridades, ellas mismas dan todo de sí para que se combata a fondo el mal endémico de la impunidad”.
Barrera Hernández declaró que es desde las trincheras de las víctimas y la presión que hacen las familias, desde donde se ha tenido que remover el escombro de la corrupción y la impunidad, generando propuestas de cómo debe funcionar una Fiscalía y como se debe garantizar por el Poder Judicial una aplicación de la justicia con rigor, independencia, objetividad e imparcialidad.
“El diagnóstico que se está dando es severo, certero, es preocupante y lastima, porque esto se ha traducido en que no haya justicia, en que no haya seguridad, en que no haya confianza y que, ante todo, exista una lucha intestina donde se siguen perdiendo las familias, por un lado, y por el otro no existe la garantía de que las instituciones y las autoridades van a proteger a la población más vulnerable y que es víctima de la violencia”, condenó Barrera Hernández.