Karina Contreras
Este Jueves Santo la playa Papagayo se vio repleta de turistas que disfrutaron del Sol y la tranquilidad del mar, mientras los vendedores recorrían con su mercancía la franja de arena con playeras en las que se leía su nombre y el del producto que vendían.
En un recorrido se observó gran ambiente de los visitantes, pues mientras unos disfrutaban de las cervezas, los cocos, los mariscos, otros bailaban al son del chile frito, se enterraban en la arena o se subían a las bananas o el parachute.
Una familia del Estado de México tenía la fiesta en la playa para festejar el cumpleaños de uno de los 20 integrantes que decidieron venirse al puerto estas vacaciones de Semana Santa. El señor Miguel Pérez dijo que habían llegado el miércoles y se van el domingo. Comentó que “Acapulco está muy padre… los que puedan venir háganlo”. Señaló que escucharon de la inseguridad antes de venir al puerto, pero no tuvieron temor, pues no es la primera vez que viene, “venimos seguido, nos gusta Acapulco, es muy bonito”.
La mayoría de los entrevistados coincidieron que ven a un Acapulco recuperado después del impacto de los dos huracanes, pero se quejaron de los precios en los negocios, que a pesar de ello, lucían llenos. Algunos vendedores ambulantes manifestaron que la temporada iba bien, que la gente estaba consumiendo sus productos y que las sillas con sombrillas estaban ocupadas en su totalidad.
Aunque muchas de las familias llevaban su hielera repleta de refrescos, cervezas y botanas, se observó que consumían las comidas de los restaurantes de la zona, los cuales se observaron llenos en sus mesas. Los meseros iban y venían en el mismo local o llevaban el pedido a quienes lo solicitaban.
Una familia de 10 personas de Guanajuato llegó a la playa y manifestaron que estaban hospedados en la zona Diamante, pero que las olas estaban muy fuertes por lo que buscaron las olas tranquilas de la playa Papagayo.
Agregaron que Acapulco se veía bien y que han visto seguridad en los dos días de su estancia, en donde estarían hasta el domingo. El padre de familia, Gustavo, dijo que en la zona Diamante lo que le hace ver feo son los edificios que no han sido reparados tras ser destruidos por el huracán Otis, pero que la estaban pasando bien.
