Guillermo Rivera
El Sur / Ciudad de México
La Recomendación 208VG/2026 emitida el 9 de julio pasado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), en la que sostiene que no existen elementos para atribuir responsabilidad institucional al Ejército en la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, provocó el rechazo de sus familias, las cuales acusaron a la Comisión de pretender deslindar a las fuerzas armadas pese a la evidencia acumulada durante más de una década de investigaciones.
La recomendación “no tiene nada de objetividad” y representa un intento por “limpiar” la imagen del Ejército mexicano, recalca en entrevista con El Sur el abogado Isidoro Vicario Aguilar, integrante del área jurídica del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan y representante legal de familiares de los normalistas desaparecidos.
“Lo que pretende con esta recomendación la CNDH, es deslindar la responsabilidad del Ejército mexicano en el caso Ayotzinapa, pero hoy eso no puede acontecer. Hay muchos datos en los que se acredita y se sustenta que el Ejército tiene relación directa con el caso, no sólo durante los días 26 y 27 de septiembre de 2014, sino incluso desde antes”, afirma el abogado.
La respuesta de las familias se dio luego de que la CNDH difundiera una recomendación de 876 páginas en la que, además de cuestionar líneas de investigación impulsadas durante los últimos años, concluye que no existen pruebas para responsabilizar institucionalmente a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), una conclusión que ha sido duramente cuestionada por organizaciones civiles y exfuncionarios que participaron en las investigaciones.
Vicario Aguilar enfatiza dos de los aspectos más preocupantes del documento: que se omiten avances relevantes obtenidos durante la investigación y se deja fuera al Ejército entre las autoridades señaladas.
“Desde el inicio de la recomendación ni siquiera aparece el Ejército mexicano entre las autoridades a las que se dirige. No puede ser posible eso. Los padres y madres rechazamos esta recomendación porque no tiene nada de objetividad, no aporta líneas para esclarecer los hechos ni el paradero de los 43 estudiantes; solamente viene a limpiar la imagen del Ejército”, reprocha Vicario Aguilar.
La evidencia que contradice a la CNDH
El abogado recuerda que uno de los hechos documentados dentro de la investigación es que el Ejército mantenía infiltrado dentro de la escuela normal de Ayotzinapa, al menos desde 2010, al soldado Julio César López Patolzin, quien se hacía pasar por estudiante. Paradójicamente, terminó formando parte del grupo de los 43 jóvenes desaparecidos la noche del 26 de septiembre de 2014.
Esa información fue retomada recientemente por el exsubsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación (Segob) y expresidente de la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia del Caso Ayotzinapa (Covaj), Alejandro Encinas Rodríguez, quien recordó en la red social X, con documentos oficiales generados por esta comisión, que López Patolzin estaba adscrito como Órgano de Búsqueda de Información (OBI), con “fachada de alumno”, y que mantenía comunicación con sus mandos militares.
Para el representante de Tlachinollan, ese solo hecho contradice la narrativa planteada por la CNDH.
“Está documentado que uno de los 43 estudiantes era miembro activo del Ejército y que reportaba información de lo que ocurría en la normal –dice–. También está acreditado que hubo monitoreo militar cuando los estudiantes salieron de Ayotzinapa y durante las horas críticas de las agresiones. Ahora la CNDH no puede decir que el Ejército no tiene ninguna responsabilidad”.
Organizaciones cuestionan la recomendación
La postura de Tlachinollan es respaldada por el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh), que acusó a la CNDH de actuar sin autonomía y de utilizar su nueva recomendación para eximir de responsabilidad institucional al Ejército, desacreditar años de investigaciones y descalificar el trabajo de organizaciones civiles, instancias internacionales y funcionarios que participaron en el esclarecimiento del caso.
En un posicionamiento difundido también en X, el Centro Prodh sostuvo que, a casi 12 años de la desaparición de los 43 normalistas, la CNDH publicó el documento que “muestra su falta de autonomía al eximir la responsabilidad institucional del Ejército”, aparte de desacreditar a organismos internacionales, a la sociedad civil y a las instituciones que impulsaron las principales líneas de investigación.
El Centro Prodh señaló que la recomendación asegura que no existen evidencias para responsabilizar a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), pese a que actualmente existen 17 militares vinculados a proceso por el caso. También cuestionó que la Comisión minimice la negativa del Ejército a entregar información de inteligencia pendiente, desestime el trabajo del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y critique las investigaciones desarrolladas por la Covaj, la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el Caso Ayotzinapa (UEILCA) y la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Estos elementos, comenta Isidoro Vicario, forman parte del propio expediente del caso y hacen inviable la afirmación de que las fuerzas armadas permanecieron ajenas a los hechos.
No sólo “está documentado que por lo menos desde el 2010 el Ejército mexicano infiltraba a sus miembros en la normal de Ayotzinapa”, reitera, “también hubo monitoreo durante el trayecto de los estudiantes y en las horas críticas de las agresiones. Ahora la CNDH no puede decir que el Ejército no tiene ninguna responsabilidad”.
El abogado añade que otra de las líneas de investigación se refiere a los 17 estudiantes que fueron detenidos y trasladados a la barandilla municipal de Iguala antes de, presuntamente, ser entregados al crimen organizado. Esta hipótesis se fortaleció a partir de una intervención telefónica realizada por el propio Ejército y dada a conocer durante los trabajos de la Covaj.
“Toda esa información forma parte del expediente. Por eso ahora no podemos creer que la CNDH vaya diciendo otra cosa en esa recomendación. Hay datos para afirmar que el Ejército jugó un papel fundamental ahí”, puntualiza.
Lo que hace la CNDH “no puede ser aceptable”
Para las madres y los padres de los 43 estudiantes desaparecidos, la publicación de la recomendación representa un retroceso en las investigaciones, pero sobre todo fue elaborada sin escuchar a las víctimas.
Vicario denuncia que las familias nunca tuvieron reuniones con la CNDH para plantear los argumentos que ahora aparecen en el documento y niega que la recomendación refleje sus demandas.
“Los padres y madres están molestos porque nunca hubo una reunión con la CNDH para plantear lo que supuestamente ellos dicen. Eso no fue así. Por eso se desconoce esta recomendación”, dice.
El integrante de Tlachinollan también cuestionó que la Comisión dé por válida la versión de la Sedena respecto a que ya no existe más información relacionada con el caso, cuando desde hace años las familias han exigido la entrega de 353 folios de inteligencia militar que consideran indispensables para avanzar en el esclarecimiento de la desaparición de los normalistas.
“Porque el Ejército les dijo que ya no tiene más información, la CNDH se queda con esa versión. No puede ser –deplora–. Por eso reiteramos que esta recomendación carece de objetividad”.
A juicio del abogado, el documento tiene por finalidad desacreditar las investigaciones impulsadas durante los últimos años y construir nuevamente una narrativa en la que las fuerzas armadas no tuvieron participación en los hechos.
“Hay datos contundentes del mismo Ejército –recuerda– que acreditan que tuvo participación en la desaparición de los estudiantes normalistas. No puede estar aconteciendo que ahora se pretenda regresar a esa versión”.
Sobre las razones detrás de la postura asumida por la CNDH, Vicario consideró que la recomendación deja entrever un intento por proteger la imagen de las fuerzas armadas.
“Con esta recomendación eso es lo que se advierte. La CNDH viene a proteger al Ejército –concluye–. Una institución que debería estar del lado de las víctimas hoy juega un papel para proteger al Ejército de algo tan grave como la desaparición de los 43. Eso no puede ser aceptable”.