
Lourdes Chávez
Chilpancingo / Acapulco
Dos guerrerenses en Illinois informaron que el primer día de gobierno de Donald Trump comenzó el patrullaje de la Policía de Migración de Estados Unidos, en Chicago, y también en el poblado conurbado de Cicero.
Señalaron que las recomendaciones es mantenerse comunicados con sus redes familiares, mantener la calma y evitar salir para no ser aprehendidos.
Sonia, con mayor experiencia, aclaró que no es la primera campaña anti inmigrantes que ha conocido en su estancia en Estados Unidos. A Genaro, quien recién llegó, le preocupa que no ha terminado de pagar su deuda del traslado.
Sonia tiene 50 años, 33 años de migrante indocumentada en Estados Unidos, con dos hijos nacidos en aquel país, y sueña con volver a su pueblo natal en la Costa Chica de Guerrero para alimentar gallinas por las mañanas en un patio amplio, en lugar vivir una vejez encerrada en casa por las bajas temperaturas en el pueblo de Cicero, del estado de Ilinois, donde construyó vida y formó una familia.
Sus hijos, nacidos en Estados Unidos, que no comparten la idea de que vuelva a México, le piden que no salga a la calle, que les llame por cualquier situación por versiones de que las redadas comenzaron desde el primer día de gobierno de Donald Trump, este lunes 20 de enero, para las deportaciones masivas que anunció en campaña.
Pero Sonia consideró que lo importante es mantener la calma, porque tampoco es la primera vez que hay políticas y campañas contra personas indocumentadas.
En entrevista telefónica recordó que durante el gobierno de Barack Obama, que no tuvo un discurso contra inmigrantes, se conocía en la calle, en el trabajo y a través de familiares “que ya habían deportado a fulano o a zutano”.
Para evitar una deportación forzada, dijo que siempre lleva consigo el número de teléfono del Consulado General de México en Chicago, a donde acude cada seis años a renovar su pasaporte, y cada cuatro su matrícula consular y documentos de identificación.
En los mensajes en redes sociales del consulado le recomiendan contratar un abogado, y si no tienen dinero para los servicios que los llamen para que les envíen uno.
Sin documentos de residencia, indicó que obtuvo número personal para pagar impuestos, y de un seguro social, que no se equipara con los de los ciudadanos estadunidenses, pero le permite trabajar y mantener un buen récord para buscar en otro momento la residencia legal, mediante un juicio, en el que tampoco es garantía.
No sabe si tendrá acceso a una pensión, aunque le han dicho que los trámites comienzan a los 62 años, y para un retiro a los 65.
“En este momento lo mejor es llevársela suave, no presionarse. Siempre ha pasado, y este señor siente mucho odio a los latinos”.
Genaro, cinco meses de estancia y un mal récord por deportación
A la entrada de Donald Trump al gobierno, Genaro, de 22 años, originario de Ometepec, tiene cinco meses viviendo en Chicago. Indicó que ayer observó a policías de inmigración haciendo recorridos en las calles de los suburbios, identificados con sus uniformes verdes, pero en camionetas sin logos, y se sintió preocupado.
En entrevista telefónica reconoció que la posibilidad de ser detenido le provocó nervios, porque no ha terminado de pagar la deuda del traslado, de 10 mil 500 dólares, para cruzar la frontera y la mayor parte de EU para trabajar en aquella ciudad santuario de migrantes.
También observó que en el banco, a donde fue a solicitar una cuenta bancaria casi no había gente, tal vez por la temperatura que llegó a menos 8 grados, además del temor de las deportaciones masivas que prepara el nuevo presidente.
Aclaró que sus familiares le recomendaron evitar salir fuera de los horarios de trabajo, porque fue deportado en el segundo intento de entrar, por lo que su nombre y huellas dactilares quedaron registrados en el sistema estadunidense, donde le advirtieron que sería llevado a detención antes de la repatriación si continuaba tratando de entrar.
En Chicago, familiares cercanos ya lo esperaban con cama y empleo. Su hermana mayor, antes de alcanzar la mayoría de edad, se estableció ahí con su esposo en 2004.
Genaro explicó que pasó un mes en la frontera de México esperando las oportunidades de paso por el río. La primera vez se canceló porque en la ruta prevista ese día había ocurrido un enfrentamiento de policías con narcotraficantes, con un halcón muerto, le dijeron.
La segunda cruzaron el río pero nadie los contactó, fueron vistos por la policía de migración que los persiguió y regresaron al país. La misma mañana volvieron a cruzar por un rancho , y esta vez sí avanzaron hacia el área de Texas. En el tramo hacia San Antonio los detectaron con una sistema computarizado en un punto de inspección. En el tercer intento, tras cruzar el río, llegó a Chicago en tren.
Reconoció que en estos meses de estancia “el frío ni la migra se había puesto tan feo”. Desde que llegó ha salido a trabajar diario, salvo este martes, porque en la mañana no encendió la camioneta en que se traslada, por la temperatura de menos de 8 grados.
Dijo que espera volver a Guerrero en otro momento, para poner un negocio, porque también echa de menos a la familia, a los amigos, comida y lugares comunes, pero antes debe ahorrar dinero.


