El Congreso Nacional del PRD
Durante los días 11 y 12 de mayo se llevó a cabo el Séptimo Congreso Nacional del Partido de la Revolución Democrática, que reunió a mil 200 delegados del todo el país. Este encuentro estuvo marcado por las tensiones derivadas de las elecciones internas llevadas a cabo el pasado 17 de marzo, cuyos resultados dejaron descontentos a la militancia perredista.
Nuestras elecciones internas adolecieron de un conjunto de dificultades técnicas y de concepción política, que sembraron grandes dosis de dudas sobre nuestro capital político democrático, por lo que se decidió convocar a una Conferencia Estatutaria en el mes de septiembre del 2003 que permita diseñar un nuevo marco electoral interno para la renovación de nuestras dirigencias a todos lo niveles.
Es necesario desde mi punto de vista tomar medidas internas y externas para regular nuestros procesos de selección de nuestras dirigencias. En lo interno se requiere encontrar una combinación de elección directa para nombrar a dirigentes nacionales y de elección indirecta mediante delegados a las convenciones municipales y estatales. Esta medida nos evitaría elegir en una sola jornada y con ocho boletas distintas, tal como sucedió el domingo 17 de marzo y que se nos convirtió en un verdadero rompecabezas.
En lo externo, necesitamos que se estipule en el Cofipe la coadyuvancia del IFE para facilitar toda la logística electoral necesaria para este tipo de contiendas internas. Cuestiones como el padrón electoral, la infraestructura para instalación de las casillas electorales, la capacitación para los representantes de las planillas contendientes, las encuestas de salida, el conteo rápido de votos, son cuestiones que sólo resolveremos en ese marco ya que para esta jornada electoral el PRD destino sólo 20 millones de pesos que contrastan con los 20 mil millones de pesos que tiene presupuestado el IFE.
En Uruguay se acaba de legislar a este respecto, con un método novedoso. Se establece en la ley electoral que para elegir candidatos a la Presidencia de la República, son obligatorias las elecciones primarias para todos lo partidos políticos, el mismo día y con el padrón oficial. De esta manera, en el día previamente acordado los ciudadanos acuden a la casilla electoral donde siempre han sufragado y depositan su voto en la urna del partido por el cual simpatizan, a la vez que evita el trasvase de votos de militantes de un partido a otro. Este tipo de medidas no implican aceptar la injerencia del IFE y del Trife en las elecciones internas, sino sólo involucrarse como coadyuvantes de las primarias de los partidos.
Hay un elemento que sólo lo vamos a resolver con una profundización del proceso democrático que vive nuestro país. Me refiero a la cultura del fraude, que estuvo presente a lo largo de los 71 años de autoritarismo priísta y que de una u otra manera impregna a nuestras filas y que produce distorsiones en el resultado de nuestras elecciones. Creo que este elemento no lo vamos a solucionar con llamados de buenas intenciones sino construyendo una auténtica y real sociedad democrática en México.
El Séptimo Congreso Nacional abordó dos temas esenciales: reformas estatutarias urgentes y un documento de línea política de cara a las elecciones federales del año 2003.
En relación a las reformas estatutarias se aprobaron medidas como establecer claramente la inclusión en los órganos dirigentes y en las candidaturas que presente el PRD, de porcentajes de género, jóvenes e indígenas. Se acordó la obligatoriedad de que todos lo funcionarios electos aporten como mínimo el 10 por ciento de sus salarios a las finanzas del partido, así como la presentación pública de su declaración patrimonial al inicio, anual y al final de su gestión publica.
Como tema especial se acordó la creación de una Comisión de Legalidad y Transparencia presidida por el ex procurador del DF Samuel del Villar, al que por su polémica trayectoria, le valieron abucheos y rechiflas. Por cierto que uno de los integrantes de está Comisión es el licenciado Miguel Angel García Domínguez quien presidió tanto la Comisión Colosio como brevemente la Fiscalía Especial sobre Aguas Blancas. Esta Comisión que tendrá un duración de tres meses, tendrá a su cargo efectuar una investigación que determine con claridad quiénes y cómo alteraron los resultados electorales del 17 de marzo. Nuestro estado de Guerrero será uno de los primeros estados que visite la Comisión para despejar toda duda sobre la elección estatal que permitió el triunfo de Martín Mora Aguirre.
La discusión del documento sobre línea política ocupó desafortunadamente un lugar secundario. Tuve la oportunidad de participar en la redacción final del proyecto presentado junto con Saúl Escobar y Gabriel Santos, que recoge desde mi punto de vista los temas fundamentales para armar al partido en esta nueva etapa que se inició después del Congreso Nacional y que terminará con los resultados electorales que determinarán la nueva Cámara de Diputados que entrará en funciones el 1° de septiembre del 2003.
El tema de las alianzas electorales repercute en Guerrero. Se menciona la creación de un polo de izquierda que se presente electoralmente en el 2003 a través de candidaturas comunes, lo que descarta alianzas con el PRI y el PAN. Sin embargo, dada la estructura caciquil del sistema político guerrerense que tiene el sello del figueroísmo en las filas priístas, se ha planteado la posibilidad de un frente opositor para las elecciones estatales del 6 de octubre que incluya al PAN, tal como ocurrió en las elecciones de 1999 que facilitó el triunfo de Zeferino Torreblanca en Acapulco. Este es un tema que en breve el PRD estatal tendrá que resolver.
Dos conclusiones quisiera adelantar. En primer lugar, hizo crisis la conformación de corrientes al interior del PRD, ya que en realidad se han convertido en grupos de presión que mercadean votos y puestos de elección, lo cual ha deformado la vida interna del PRD. Debemos aprovechar esta nueva etapa para construir auténticas corrientes de opinión que se estructuren sobre la base de tesis políticas y programáticas, lo cual permitiría dejar en claro realmente quién o quiénes representan la nueva izquierda en el marco de la actual discusión de la izquierda nacional e internacional y quiénes reflejan las concepciones más atrasadas tanto del nacionalismo revolucionario como del pragmatismo radical que hoy representa la corriente cívica a nivel nacional.
Mi segunda conclusión sería que necesitamos nuevas reglas de convivencia interna, que permitan a las auténticas corrientes de opinión coexistir bajo reglas claras, tal como ahora se estructura por ejemplo, el Frente Amplio del Uruguay, organismo que en sus 30 años de existencia ha permitido que bajo un solo paraguas electoral existan y coexistan 18 organizaciones de izquierda que van desde los Tupamaros pasando por los socialistas y comunistas hasta los nacionalistas revolucionarios (artiguistas en el Uruguay) de Líber Seregni.
Con este artículo, reanudo mis colaboraciones para El Sur, hasta que los lectores y el director me aguanten.
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