* Presente en el acto, Miguel Mayrén dijo: “ahora los priístas tenemos que hacer un trabajo de unidad, no de simulaciones”
Aurelio Peláez * Las glorias del gran PRI. Ernesto Rodríguez Escalona aceptó ayer los “muchos errores” del pasado priísta, y confesó una culpa, banal ante otras como el uso de dineros de Pemex para financiar campañas presidenciales: en la pasada elección de alcalde rentó una oficina como casa de campaña, teniendo como opción el edificio del PRI, ese gran cascarón de muebles desgastados, sin teléfonos ni computadoras que a partir de ayer será “el blindaje y el andamiaje”–según César Bajos– para recuperar para el priísmo la Presidencia Municipal de Acapulco.
Ayer, ni el mitin al que asistieron unos mil quinientos priístas, ni la segunda asistencia del ex aspirante Miguel Mayrén a un acto de campaña de Rodríguez Escalona, ni la presencia de buena parte de la clase política de ese partido, ni las porras y la música (entre ellas el debut de una cancioncita de campaña, que toma el ritmo de la rumba de Celia Cruz de La vida es un carnaval: “Aaaay, no hay que llorar, con Ernesto puedes triunfar, y Acapulco saldrá ganando”), fueron el toque de Midas para devolver glorias pasadas: la del derroche en las campañas.
A un mes y medio de que Rodríguez Escalona inició su campaña, apenas y si se asegura la incorporación de Mayrén, el ex contendiente, a la jornada priísta. Tanto que el mismo presidente del PRI en el estado, Juan José Castro Justo, al cerrar el mitin, volvió a destacar la asistencia del ex secretario de Educación estatal. “Este es un acto de unidad para el priísmo, porque aquí se ha refrendado la lealtad y el compromiso de un destacado priísta: Miguel Mayrén Domínguez”. El oficio político le llevó a mencionar más etcéteras.
En el acto, realizado en la explanada del PRI, además de Castro Justo, estuvieron el senador Héctor Astudillo; los diputados federales Raúl González Villalva, Celestino Bailón, Santiago Guerrero Gutiérrez y Heriberto Huicochea, y los diputados locales Rosaura Rodríguez y Oscar Rangel Miravete. También el dirigente estatal de la CTM, José Luis Torreblanca, los regidores Francisco Villa y Julio César Bello Vargas, un mayrenista hasta ayer rejego a sumarse a Rodríguez Escalona.
Incrédula, educada en la cultura de la aplanadora priísta, del dedazo y la cargada, la líder Macaria, una mayrenista, a un costado, como que no entendía porqué estaban reunidos en un sólo lugar quienes hasta hace un par de meses se daban hasta con la cubeta.
Ya en vísperas del mundial de futbol y cual si se tratara de apoyar a los ratoncitos verdes, por ahí se oía un “Lo vamos a lograr, lo vamos a lograr…”.
Manlio Fabio Pano, el joven notario que se quedó hace tres años con ganas de entrar a la política municipal, orador fuerte de la serie, reiteraba en lo de los errores: “Hace tres años no supimos competir con eficiencia y nosotros mismos magnificamos nuestros errores. Ya hemos sabido pagar nuestros errores. Ya sabemos lo que es que se nos cierren las puertas… Ahora no se trata del encuentro de unos cuantos, sino del reencuentro conciente y maduro de los priístas”.
Bajos, el empresario con vocación tardía de la política partidista –y en el PRI–, encargado de la vinculación del priísmo con la antes desdeñada sociedad civil, resaltaba “la visión y anticipación de nuestra dirigencia” para designar el candidato desde hace mes y medio, sobre todo ahora en donde “otros partidos ni siquiera han sabido elegir a su dirigencia”.
Mayrén, en su turno, apretado en el gentío –líderes y fuerzas vivas– y a dos metros del candidato oficial, coincidía con Bajos y calificaba de acertado “que el PRI haya adelantado este tiempo, y que Ernesto haya iniciado una campaña que va levantando”. El, que según algunos, era el de la campaña que levantaba cuado se realizó la encuesta que ungió a Ernesto Rodríguez como candidato.
Y el ex aspirante a la posición “del candidato de ahora” repitió una vez más lo que los ernestistas esperaban oírle, que “ahora los priístas tenemos que hacer un trabajo de unidad, no de simulaciones… Ernesto ha reiterado que una de sus máximas ilusiones es dirigir los destinos de Acapulco, y en ese reto tenemos que apoyarlo”.
Y se busca con los ojos a Macaria, la mayrenista, y ya no está en su puesto. Y no se sabe si se fue del mitin decepcionada porque los pleitos ya no son los de antes, o si ya hace antesala ante la inaugurada casa de campaña, una inauguración más de discurso que de hechos, porque no había nada nuevo en el PRI, que después del mitin volvió a ser un edificio austero y algo grisaceo.
