Europa Press
Madrid
El hasta ahora director del Centro Nacional de Contraterrorismo estadunidense, Joe Kent, anunció ayer su dimisión alegando discrepancias con la Administración de Donald Trump por la guerra en Irán, un conflicto que no ve justificado y que achaca a “la presión de Israel y su influyente lobby en Estados Unidos”.
“Tras una profunda reflexión, he decidido dimitir de mi cargo como director del Centro Nacional de Contraterrorismo, con efecto inmediato”, indicó en una carta dirigida al presidente estadunidense que hizo pública en redes sociales, en la que apunta directamente a sus diferencias respecto a la ofensiva lanzada el pasado 28 de febrero contra Teherán.
“No puedo, en conciencia, apoyar la guerra en curso en Irán. Irán no representaba una amenaza inminente para nuestra nación, y está claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su influyente lobby estadunidense”, indicó, al tiempo que señala un giro en la política exterior de Trump al que recuerda que rechaza operaciones militares en Medio Oriente que “arrebataban a Estados Unidos valiosas vidas de nuestros patriotas y agotaban la riqueza y la prosperidad de nuestra nación”.
Kent insiste así en que Trump durante su primer mandato “entendió mejor que cualquier presidente moderno” cómo aplicar el poder militar estadunidense “sin arrastrarse a guerras interminables”, y pone de ejemplo las operaciones para liquidar al comandante de la Fuerza Quds, Qasem Soleimani, o los ataques contra Estado Islámico.
Sin embargo, considera que al inicio del nuevo mandato, Trump cayó en la influencia de una “campaña de desinformación” generada por “altos cargos israelíes y miembros influyentes de los medios estadunidenses” para crear un clima favorable a la guerra contra Teherán.
“Esta cámara de eco se utilizó para engañarle y hacerle creer que Irán representaba una amenaza inminente para Estados Unidos, y que si actuaba ahora existía un camino claro hacia una victoria rápida. Esto era falso y constituye la misma táctica que los israelíes utilizaron para arrastrarnos a la desastrosa guerra de Irak, que costó a nuestra nación la vida de miles de nuestros mejores hombres y mujeres”, denunció, subrayando que Washington “no puede cometer ese error de nuevo”.
Kent acaba su carta recordando su servicio en el ejército estadunidense, su participación en operaciones de combate y la pérdida de su esposa “en una guerra impulsada por Israel”.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, valoró ayer como una buena noticia la reciente dimisión de Joe Kent, hasta hace unas horas director del Centro Nacional de Contraterrorismo, por sus discrepancias con la guerra de Irán. “Siempre pensé que era un buen tipo, pero también débil en seguridad”.
Trump aseguró que tras leer la renuncia de Kent se dio cuenta de que lo mejor es que esté fuera ya que no considera a Irán una amenaza. “No queremos a esas personas (…) yo diría que no son inteligentes ni perspicaces”, valoró desde el Despacho Oval tras reunirse con el primer ministro irlandés, Micheál Martin.
“Irán sí era una amenaza. Todos los países se dieron cuenta de la amenaza que representaba Irán. La cuestión es si querían hacer algo al respecto”, enfatizó.
“Querían un arma nuclear”, incidió Trump, quien aprovechó para criticar una vez más el acuerdo nuclear que la administración del expresidente Barack Obama firmó con Irán en 2015 y que él mismo se encargó de romper de manera unilateral en su primer mandato como presidente tres años después, tras considerarlo “uno de los peores acuerdos jamás firmados por Barack Hussein Obama”.
La Casa Blanca tildó de “falsos” y “absurdos” los motivos de la dimisión del director Centro de Contraterrorismo. Ve “ridícula e insultante” la afirmación de que Trump se haya metido en la guerra en Irán por presión de Israel.
Por otro lado, el embajador iraní en Rusia, Kazem Jalili, negó que el nuevo líder supremo del país, el ayatolá Mojtaba Jamenei, haya viajado a Rusia para recibir tratamiento médico, después de resultar herido en el bombardeo que mató a su padre y predecesor, Alí Jamenei, el 28 de febrero, en los primeros compases de la ofensiva lanzada por Israel y Estados Unidos contra el país asiático.
“El hábito de mentir nunca abandona la mente de un mentiroso, pero un proverbio iraní dice que un mentiroso tiene poca memoria y olvida rápido”, dijo Jalali, quien indicó a través de un mensaje en sus redes sociales que las informaciones en este sentido son parte de “una guerra psicológica”.
Mojtaba Jamenei fue nombrado el domingo por la Asamblea de Expertos como sucesor de su padre, asesinado el 28 de febrero en el inicio de la citada ofensiva por parte de Estados Unidos e Israel. En el ataque murieron además la esposa de Alí Jamenei, Mansuré Jojasté Bagherzadé, y varios de sus familiares, entre ellos su hija y una de sus nietas.
Por otro lado, Trump apuntó que su viaje a China para reunirse con el presidente Xi Jinping será en un plazo de “cinco o seis semanas”, después de pedir aplazar la visita por la marcha de la guerra en Irán.
Mientras, el gobierno de China, rechazó ayer que la decisión de Trump, de aplazar su visita al país esté relacionada con la negativa de Pekín de participar en el desbloqueo del estrecho de Ormuz, como consecuencia de la respuesta de Irán a los ataques estadunidenses e israelíes.
