Cuentan en San Miguel Totolapan 23 muertos en los ataques que acabaron con los líderes locales

Con una retroexcavadora tuvieron que hacer los pobladores de San Miguel Totolapan las fosas para enterrar a las 20 personas que fueron asesinadas el miércoles por la tarde por un grupo armado que atacó la comunidad. Ayer hasta las 7 de la noche no llegaban los cuerpos de nueve personas, entre ellos el del alcalde Conrado Mendoza y el de su padre Juan Mendoza Foto: Lenin Ocampo Torres

Zacarías Cervantes

San Miguel Totolapan

Un día después de los ataques que dejaron al menos 23 muertos, San Miguel Totolapan se vio ayer semi vacío; algunos de sus pobladores abandonaron el lugar, otros se ocupan de sepultar a sus muertos y los más permanecen temerosos encerrados en sus casas.
En el panteón, donde los hombres adultos no se dieron abasto para hacer las fosas, una retroexcavadora abría al mediodía de este jueves 17 sepulturas que serían ocupadas en el transcurso del día; ya habían sido inhumados tres cuerpos, pero además de estos 20 hubo otros tres que no eran del pueblo y se los llevaron a sus respectivas localidades, una de ellas de Valle Luz, vecina de la cabecera municipal.
En total, cuentan los vecinos, hubo 23 muertos, de los cuales 20 serán sepultados aquí.
A los nombres de las víctimas que dio a conocer el miércoles la Fiscalía General del Estado (FGE) se sumó el del ex candidato a presidente municipal por PAN, José Alberto Slim Tirado, quien también se encontraba en la reunión que encabezaba el alcalde Conrado Mendoza Almeda para refundar el Movimiento por la Paz en San Miguel Totolapan.
Mientras que, entre los tres heridos graves que se dieron a conocer el miércoles, según se informó ayer aquí, está el presidente municipal suplente José Alberto Nava Palacios, quien también estaba en la reunión con el alcalde asesinado, con lo que, se entiende, quien planeó los ataques operó quirúrgicamente para terminar con casi toda la clase política de esta cabecera municipal.
Ayer por la mañana, en el Zócalo, los comerciantes de la feria que llegó con motivo de las festividades patronales de San Miguel Arcángel, en silencio y cabizbajos, desarmaban sus puestos y los juegos infantiles. Llegaron a instalarse el 29 de septiembre y se retirarían el 8 de octubre, pero por la tragedia se vieron obligados a levantarse algunos desde la misma tarde del miércoles y otros seguían desmantelando todo este jueves.
“Gracias a Dios a ninguno de nosotros (los comerciantes) nos pasó nada”, expresó una vendedora de figuras de artesanías cuyo puesto estaba exactamente frente al Palacio Municipal y ayer los desmantelaba para irse del pueblo.
Desde ese puesto observó después del mediodía del miércoles cuando los hombres armados con pistolas y armas largas llegaron al Zócalo y desde ahí, al lado de su local, comenzaron a disparar al Palacio Municipal; ella alcanzo a correr arrastrando a su hija de 7 años de edad hacia una pizzería que está enfrente y junto con otras mujeres entraron para protegerse.
Su esposo no alcanzó a cruzar la calle y se quedó dentro de su puesto, pero desde ahí no alcanzó a ver mucho; se arrinconó y con la cabeza agachada permaneció los 40 o 50 minutos que duró el tiroteo, “yo sentí que fueron horas”, narró su esposa, quien dijo que uno de los pistoleros ya de retirada pasó a preguntarles en la pizzería donde estaban agazapadas si estaban bien y a ella le arrebató su teléfono celular y contó que a otros de sus compañeros los otros pistoleros les quitaron todo tipo de objetos de valor y dinero en efectivo.
Otra comerciante que vendía micheladas al lado del puesto de artesanías contó que a ella la agarró la balacera cuando fue a bañarse al hotel donde se hospedan, desde allá oyó que los balazos comenzaron casi simultáneamente en tres lugares distintos; “aquí”, dijo señalando el edifico del Palacio Municipal, “por allá y por allá”, agregó, apuntando en dirección al auto lavado Carspa, ubicado en la calle Emiliano Zapata, dos cuadras abajo del Palacio Municipal, donde el alcalde Conrado Mendoza Almeda encabezaba una reunión con funcionarios municipales, dirigentes políticos y de los sectores sociales para reestructurar el Movimiento por la Paz. También apuntó con su dedo hacia la calle principal donde está la casa del ex alcalde Juan Mendoza Acosta que también fue atacada y murió acribillado.
La comerciante contó que las versiones coinciden en que más de 100 hombres vestidos con ropa tipo militar, con pistolas y armas largas, llegaron del rumbo de Ajuchitlán en varias camionetas, entraron por la calle principal y después de más de 40 minutos de tiroteo salieron hacia el otro extremo del pueblo, hacia Valle Luz, rumbo a La Gavia, que fue el bastión del grupo delincuencial Los Tequileros.
“Después, hasta nos dijeron los policías que no saliéramos del pueblo porque todavía estaban (los sicarios) ahí en Valle Luz (un caserío cercano a la cabecera municipal) y que podrían regresar”.
Dos vecinas se arrimaron a escuchar lo que platicaba la comerciante, y una de ellas se sumó a la conversación, dijo que el tiroteo comenzó cuando apenas iban a salir los niños de la escuela primaria (13:30 horas) y que debido a ello sus maestros ya no les permitieron salir hasta las 3 de la tarde cuando llegó el Ejército y la Policía Estatal.
Ayer, 24 horas después del tiroteo, los comercios y la mayoría de las casas se mantenían cerradas, en las calles sólo los comerciantes de la feria que iban y venían cargando sus enseres se retiraban, así como una treintena de periodistas de medios locales y nacionales que llegaron a cubrir los ataques se cruzaban en la calle.
De vez en cuando se veían, también, vecinos con ramos de flores, veladoras y bolsas de despensas y se encaminan a las casas donde se realizan los velorios de las víctimas.
A las 11:20 de la mañana un cortejo fúnebre pasó por la calle Heroico Colegio Militar y dobló por la calle Reforma y se dirigió hacia el Palacio Municipal; era el de Martín Crescencio Lozano, una de las víctimas que no está en la lista que dio a conocer el miércoles la FGE.
Crescencio Lozano era el popular paletero del pueblo; minutos antes del ataque a la reunión del auto lavado Carspa que encabezaba el alcalde, pasó por ahí y alguien le pidió que entrara a ofrecer sus paletas y se colocó en el lugar y a la hora equivocada, también cayó abatido.
En el cortejo participaban unas 80 personas y todas escondían el rostro cuando los reporteros gráficos enfocaban hacia el grupo de dolientes, algunos se molestaron y exigieron respeto.
El auto lavado Carspa está ubicado a dos cuadras del Palacio Municipal, afuera quedó obstruyendo la calle una ambulancia con el cristal de la ventanilla del lado del copiloto rota, en el pavimento, abajo de la defensa, una mancha de sangre no alcanzó a deslavarse con la lluvia que cayó por la madrugada.
La unidad era la que tripulaba el administrador de la Jurisdicción Sanitaria 01 de Tlapehuala, Roberto Mata, quien también cayó abatido adentro durante el ataque a quienes participaban en la reunión con el edil.
El portón del auto lavado permanecía cerrado pero desde afuera se alcanzó a observar las sillas y las mesas en desorden.
En primer plano había una veladora con la mecha apagada por las goteras de la lluvia; familiares se la colocaron al cuerpo del joven Javier Domínguez Jr., hijo Javier Domínguez, dueño del auto lavado, ambos, por igual abatidos ahí.
En el portón, ni en ninguna a otra parte de la fachada del local, se observan impactos de bala y tampoco en la calle se encontraron casquillos, lo que indica que los pistoleros entraron hasta el fondo, donde se realizaba la reunión y dispararon a mansalva contra los asistentes.
De este lugar, cuentan los vecinos, fueron sacados 17 cuerpos, uno de ellos el del presidente municipal del PRD, Conrado Mendoza Almeda.
Al otro extremo, a una cuadra del Palacio Municipal, en la calle que sirve de entrada principal, se realizaba, sin el cuerpo presente, todavía por la tarde de ayer, el velorio del padre del presidente municipal, el dos veces alcalde, Juan Mendoza Acosta.
Los restos del político perredista y el de su hijo Conrado, hasta las 3 de la tarde de ayer seguían en las instalaciones del Servicio Médico Forense de Iguala, donde se realizó la necropsia y se realizaban los trámites para entregarlos a sus familiares.
En esta misma casa fue abatido el dos veces ex alcalde Mendoza Acosta, pero igual que en el auto lavado, no se observaron impactos en la fachada de la vivienda ni casquillos en la calle, lo que indica que los pistoleros también entraron y dispararon a su objetivo desde dentro.
En cambio, en el Zócalo, todavía el mediodía de ayer, cientos de casquillos seguían esparcidos en el pavimento, algunos entre algunos de los juegos infantiles de la feria que todavía no eran desmontados.
En la fachada del Palacio Municipal, se contaron por lo menos 300 impactos de bala y la mayoría de los cristales rotos, lo que indica lo nutrido de la balacera que duró unos 40 minutos.
En las calles del centro y alrededor de la sede del Ayuntamiento, decenas de soldados vigilaban el inmueble cerrado. Hasta el mediodía de este jueves llegaron al pueblo agentes ministeriales y personal de la FGE para realizar los peritajes en el inmueble.
Las versiones de los vecinos con respecto al número de los atacantes varía, algunos hablaron de 100, otros 200 y algunos hasta 300, pero todos coinciden que iban vestidos con ropa tipo militar y que algunos además de sus armas largas llevaban pistolas.
Entre los testimonios nadie mencionó a qué grupo pertenecen los atacantes y nadie habló de Los Tequileros, grupo delictivo que supuestamente se adjudicó los ataques mediante mensajes en videos.
Un comandante de la Policía Estatal que platicó con reporteros, aseguró que 100, 200 o 300 sicarios es una cantidad exagerada para que pudieran entrar a la cabecera municipal.
“Últimamente, San Miguel Totolapan es una de las poblaciones más vigiladas de la región, “una o dos personas ajenas al pueblo no pueden entrar sin que se dé parte a las autoridades, diariamente se está reportando quién entra y quién sale”, contó y se dijo extrañado de que haya ingresado un grupo numeroso de hombres armados sin que las autoridades estatales y federales se hayan enterado y hayan ubicado su desplazamiento antes de los ataques.
Familiares de una de las víctimas confirmó que en el auto lavado Carspa se realizaba una reunión del alcalde con funcionarios del Ayuntamiento y representantes de sectores del pueblo para refundar el Movimiento por la Paz en San Miguel Totolapan, a raíz de la muerte del director de Desarrollo Rural, Nazario Domínguez Nájera, el 2 de octubre pasado, debido a que confirmaron que el funcionario no murió en un accidente, sino que fue asesinado y con su muerte se dejó un mensaje para las autoridades del municipio, pero igualmente no se habló del contenido del mensaje ni del grupo responsable.